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Las diferencias entre los hombres y los animales

Swedenborg

El hombre es tal solamente gracias a la voluntad y el entendimiento, mediante los cuales se distingue de las bestias. En otro aspecto es muy similar a ellas. (AC 594) En el hombre hay dos capacidades que provienen del Señor y mediante las cuales se distingue de las bestias. Una de éstas es la capacidad para comprender lo que es verdadero y lo que es bueno; ésta se llama racionalidad, y es una capacidad de su entendimiento. La otra es la capacidad de hacer lo que es (...) bueno; ésta se llama libertad, y es una capacidad de su voluntad. El hombre, en virtud de su racionalidad, es capaz de pensar lo que le plazca, sea a favor o en contra de Dios, sea a favor o en contra de su prójimo. También es capaz de querer y hacer lo que piensa. Cuando ve el mal y teme el castigo es capaz, en virtud de su libertad, de evitar hacerlo. En virtud de estas dos capacidades el hombre es tal y se distingue de las bestias. El hombre ha recibido del Señor estas dos capacidades, y de él provienen en cada momento. (...) [Nunca] se lo priva de ellas, porque si así fuera, la humanidad del hombre perecería. En estas dos capacidades el Señor está con todos los hombres, tanto los buenos como los malos. Son la morada de Dios en la raza humana. Es gracias a esto que el hombre vive eternamente, tanto los buenos como los malos. Pero la morada de Dios en el hombre está más cerca cuando (...) el hombre abre los grados superiores [de su mente] porque al hacerlo, accede a los grados superiores del amor y la sabiduría y de este modo llega a estar más cerca del Señor. A partir de esto puede verse que así como estos grados van abriéndose el hombre está en el Señor y el Señor está en él. (DL W 240)

Las almas de las bestias son tales que solamente pueden mirar hacia abajo, a las cosas terrenales. Por lo tanto únicamente pueden unirse a las tales. Perecen al perecer sus cuerpos. Las metas o fines no son lo que demuestran la calidad de la vida que tiene el hombre y la de la vida que tienen los animales. El hombre es capaz de tener metas espirituales y celestiales. Puede verlas, reconocerlas, ser afectado por ellas. Los animales, por su lado, no pueden obedecer sino a metas naturales. De este modo el hombre es capaz de residir en la esfera divina de fines y usos que está en el cielo y que constituye el cielo. Pero las bestias no pueden estar en esfera alguna que no sea la de los fines y usos terrenales. (AC 3646)

Ciertos animales parecen poseer prudencia y astucia, ser capaces del amor que se da en las parejas, de la amistad y aun de la caridad, la probidad y la benevolencia. En una sola palabra: de una moralidad similar a la de los humanos. Por ejemplo, los perros, debido a su genio que les es innato saben cómo actuar de guardias fieles, como si les perteneciera a su propia naturaleza. Gracias a la percepción que tienen del afecto de su amo conocen, como si así fuera, su voluntad. Lo buscan percibiendo el olor de sus pisadas y ropa. Conocen los distintos lugares y saben buscar el camino de su casa, aun a través de bosques, espesos y regiones sin senderos. (...) El hombre sensual concluye que el perro tiene conocimiento, inteligencia y sabiduría. (...) (AE 1198) [Pero no es así.]

Nadie crea que el hombre es tal por poseer un rostro natural humano, un cuerpo, un cerebro (...) órganos y miembros. Todos estos los tiene en común con las bestias, y por lo tanto mueren y se convierten en esqueleto. El hombre es humano por ser capaz de pensar y querer como hombre, y por lo tanto de recibir lo que es divino. (...) Es en esto que el hombre se distingue de las bestias y los animales salvajes. En la otra vida su cualidad como hombre también está determinada por lo que ha recibido del Señor y ha hecho suyo en la vida del cuerpo. (AC 4219)

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