El
origen, la naturaleza y el auténtico destino del hombre
Swedenborg
tiene mucho que decir respecto del origen, la naturaleza y el
auténtico destino del hombre. Su filosofía de la naturaleza humana
postula un alma ordenada por Dios como la esencia de cada ser humano
individual. Todas las almas están destinadas a la felicidad eterna
en el cielo. Sin embargo, cada alma debe existir primero en un
cuerpo terrenal. Esta combinación de alma y cuerpo crea un individuo
humano único, que es capaz de recibir la vida que proviene de Dios.
Pero
el hombre no es meramente una marioneta animada. Puede ejercer su
libertad en la aceptación o el rechazo de la vida y el amor que le
fluyen del creador. Si elige aceptar en el momento oportuno entrará
en la felicidad eterna en el cielo. Si se niega a hacerlo se le
permite que haga lo que se le antoja y que se dirija al infierno.
El alma y el cuerpo se encuentran en la mente. La mente es el hombre
mismo que ha tomado forma gracias al poder plasmador del alma. El
influjo (influencia) de Dios, a través del cielo, fluye al alma y
del alma a la mente, la cual a su vez activa el cuerpo. Para vivir
una buena vida el hombre, según Swedenborg, debe mirar al Señor
mediante el servicio de su prójimo como objeto correcto de las
empresas humanas útiles. Esta vida de uso tiene su culminación en la
plenitud, y no es difícil de vivir, contrariamente a lo que afirman
muchos dogmas religiosos. Por otro lado, la mala vida es la que se
centra en los deseos del individuo, en detrimento de los demás. La
conciencia hace que los hombres sepan lo que es bueno, pero la vida
incluye muchas tentaciones que pueden embotar la conciencia. Todos
los hombres son susceptibles de cometer errores, pero cada día de
vida presenta nuevas posibilidades de uso, hasta el momento de la
muerte. El hombre puede regenerarse, por perdida que haya sido su
vida anteriormente, si se arrepiente de manera genuina y subordina
su propia naturaleza al orden divino. Tal regeneración hace que el
hombre reasuma su verdadero destino: una vida de continua felicidad
en el uso, por toda la eternidad.
El
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Alma,
mente y cuerpo
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