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El Arrepentimiento

361.    Hemos tratado de la fe, de la caridad y de la libre voluntad. Procede ahora tratar del arrepentimiento, puesto que no puede haber verdadera fe y genuina caridad sin arrepentimiento, y nadie puede arrepentirse sin la libre voluntad. Otra razón por la cual aquí corresponde tratar del arrepentimiento es que luego hemos de tratar de la regeneración y nadie puede ser regenerado, sin ser primero alejados los males más graves, que hacen que el hombre es detestable á los ojos de Dios, y estos males son alejados mediante el arrepentimiento. Un hombre sin regenerar es ni más ni menos que un hombre impenitente; es uno que se halla en un estado de letargía, no viendo ni sintiendo su pecado en manera alguna, por lo cual lo acaricia y abraza cada día, como un adúltero á una ramera en su cama. Trataremos pues ahora del arrepentimiento por sus artículos como sigue:

La siguiente sección [I. El arrepentimiento es lo primero de la Iglesia en el hombre. (N.362.)...]