VI
El arrepentimiento actual y efectivo es examinarse, reconocer y confesar sus pecados ante el Señor, implorar Su ayuda y empezar una nueva vida
378.
Que el hombre por todo medio posible debe arrepentirse y que su
salvación depende del arrepentimiento consta por abundantes pasajes
del Verbo, entre otros por los siguientes:
Juan
que predicaba el Bautismo del arrepentimiento dijo:
«Haced frutos dignos del arrepentimiento» (Lucas III: 3; 8; Marcos
I: 4).
«Desde entonces comenzó Jesús á predicar y á decir: Arrepentíos»
(Mateo IV: 17).
«El
reino de Dios está cerca; arrepentíos» (Marcos I: 15).
«Si
no os arrepintiereis pereceréis» (Lucas XIII: 5).
«Jesús mandó á sus discípulos que predicasen en su nombre el
arrepentimiento y remisión de pecados en todas las naciones» (Lucas
XXIV: 47; Marcos VI: 12).
«Pedro predicaba el arrepentimiento y el Bautismo en nombre de
Jesucristo para perdón de los pecados» (Hechos 2: 38).
Y
dijo:
«Arrepentíos y convertíos para que sean borrados vuestros pecados»
(III: 9).
«Pablo predicaba á todos los hombres en todos los lugares, que se
arrepintiesen» (XVII: 30).
«Predicaba primeramente en Damasco y en Jerusalén y por toda la
tierra de Judea y luego á los Gentiles que se arrepintiesen y se
convirtiesen á Dios haciendo obras dignas de arrepentimiento» (XXVI:
20).
«Testificaba á los Judíos y á los Gentiles arrepentimiento para con
Dios y la fe en el Señor Jesucristo» (XX: 21).
Jesús dijo á la iglesia de Efeso:
«Tengo contra ti que has dejado tu primer amor; arrepiéntete y haz
las primeras obras, pues si no vendré presto á ti y quitaré tu
candelero de su lugar, si no te hubieras arrepentido» (Apoc. II: 2;
4; 5).
Y á
la iglesia en Laodicea:
«Sé
tus obras: sé pues celoso y arrepiéntete» (Apoc. III: 15; 19). «Hay
gozo en el cielo de un pecador que se arrepiente» (Lucas XV: 7).
Estos y muchos otros pasajes demuestran claramente, que el hombre
por todo medio posible debe arrepentirse; mas cuál y cómo ha de ser
el arrepentimiento será explicado en lo que sigue.
379.
Fácilmente se comprende que la mera confesión oral, de que uno es
pecador, no es arrepentimiento, aun cuando el confesante diga y
enumere muchos detalles respecto de su estado general, como el
hipócrita del cual hablamos antes (N. 369). Porque ¿qué cosa más
fácil para uno que se halla en el infortunio, ó en vísperas de
morir, que de suspirar y gemir, golpearse el pecho y declararse
culpable de todo pecado, sin ser consciente de un solo pecado en sí?
Pero ¿de qué le sirve esa ceremonia si no hace más? ¿Cree el
afligido que las hordas diabólicas, que ocupan y dominan su amor,
salen de él con los suspiros? Antes bien se burlan de ellos y se
quedan en él como en su propia casa. El arrepentimiento que tantas
veces es recomendado y ordenado en el Verbo, no es de esa clase; es
al contrario arrepentirse de determinadas malas obras, como dice el
Verbo muy claramente.
380.
¿Cuál es pues la debida forma en la que el hombre debe arrepentirse?
La contestación es que el arrepentimiento debe ser actual y
efectivo, y esto quiere decir que el hombre debe escudriñarse,
reconocer y confesar sus pecados ante el Señor, suplicar Su ayuda y
empezar una nueva vida. En el precedente artículo se ha explicado,
que no puede haber arrepentimiento sin previa exanimación, y el
objeto inmediato de la exanimación es que podamos reconocer los
pecados, para luego poder confesarlos y convencernos de que en
efecto existen en nosotros, todo con el objeto final de que por
medio de la examinación, del reconocimiento y de la convicción
podamos luego confesar los pecados ante el Señor, implorar Su ayuda
y empezar una nueva vida. Esto es arrepentimiento actual y efectivo.
El mundo Cristiano no ignora que el hombre debe proceder y obrar de
la indicada manera, porque en el acto del Bautismo los padrinos
prometen por él rechazar el Diablo y todas sus obras, y antes de
acercarse á la Santa Cena es amonestado de arrepentirse de sus
pecados, convertirse á Dios y entrar en la senda de una vida nueva;
además ¿no lo sabemos todos por el Decálogo, que forma parte de la
instrucción religiosa, común en la cristiandad? Esto demuestra que
en el mundo cristiano todos saben que deben apartarse del mal, pero
con la mayoría no llega á ser más que un conocimiento que no se pone
por práctica en manera alguna, ó bien se practica en la manera ya
repetidas veces indicada, es decir, con demostraciones orales y
confesiones de la boca, mas sin realizar los actos del verdadero
arrepentimiento, es decir, sin abstenerse real y efectivamente de
querer, pensar y obrar el mal con el prójimo por ser pecado contra
Dios. Y sin embargo, si los males inherentes á todo hombre no son
apartados mediante el verdadero arrepentimiento, no se puede llegar
á amar al prójimo y mucho menos á Dios, sin cuyos amores no hay
salvación; porque de los dos grandes mandamientos: «Amarás al Señor,
Dios tuyo sobre todas las cosas, y á tu prójimo como á ti mismo»
dependen la Ley y los profetas, es decir, todo el Verbo, y por
consiguiente la salvación. El arrepentimiento actual y efectivo
introduce al hombre en un estado permanente de arrepentimiento: Al
principio se examina dos ó tres veces al año, por ejemplo cada vez
que participa de la Santa Cena, y al encontrar en sí cierto pecado,
promete resistirlo y se esfuerza para cumplir su promesa, diciendo á
sí mismo, cuando vuelve la tentación: «No quiero hacerlo; porque es
pecado contra Dios», y así vence por la ayuda del Señor. Esto le
introduce poco á poco en un estado permanente de arrepentimiento y
en una continua práctica del mismo, y en este estado camina hacia el
Cielo, porque de ser natural, se vuelve así poco á poco espiritual y
nace de nuevo por el Señor.
La siguiente sección [VII.
El verdadero arrepentimiento es examinar no sólo los actos de su
vida, sino también la intención de su voluntad. (N. 381-382.)...]