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VI

La tercera utilidad del Bautismo, que es la final, es la de posibilitar y facilitar la regeneración del hombre

 

466. El verdadero objeto con el cual el Bautismo fue instituido, es posibilitar y facilitar la regeneración, y esto es por consiguiente su objeto final. El Bautismo introduce al hombre en la Iglesia cristiana, facilitándole así conocimientos respecto del Señor Dios el Salvador, sin los cuales no podría reconocerle y seguirle, y este reconocimiento y esta obediencia á los preceptos del Señor determinan á su vez la regeneración, que es el objeto final. El Bautismo posibilita pues al hombre la fe en el Señor, primero como Redentor y finalmente como Regenerador, Salvador, Santificador y Justificador. Que la Redención y la Regeneración forman uno, puede verse en el capítulo que trata de la Reformación y la Regeneración, artículo III. El Bautismo proporciona al hombre los medios de regeneración, con introducirle en la Iglesia cristiana, porque en ella se halla el Verbo que claramente enseña que los medios de la regeneración son la fe en el Señor y el amor al prójimo, y si el hombre utiliza estos medios recibe el Bautismo del Señor, Quien bautiza con el Espíritu Santo y con fuego (Mateo III: 11; Marcos I: 811; Lucas III: 16; Juan I: 33). El Espíritu Santo significa aquí la Divina verdad de la fe, y fuego significa el Divino bien del amor, ó de la caridad, ambos procedentes del Señor. Por estos dos medios es efectuada toda regeneración por el Señor. La razón, por la cual el Señor se hizo bautizar por Juan, no era solamente que mediante este Bautismo quedara instituido el Bautismo en lo futuro, sentando El precedente, sino también que quedara manifiesto el que el Bautismo en su esencia es el método, ó las leyes espirituales y Divinas, según las cuales se verifica la regeneración, la cual sólo puede efectuarse con arreglo á estas leyes, ó por estos medios espirituales, representados y significados por el acto del Bautismo. El Señor glorificó á Su Naturaleza Humana en la misma manera en que regenera y hace espiritual al hombre y se sirvió de los mismos medios, porque no existen otros.

467. Por lo que queda expuesto se puede ver que las tres utilidades del Bautismo adhieren como una sola, de la misma manera que la causa primaria adhiere con la causa media, que es la eficiente, y estas dos con el fin mismo, al obsequio del cual existen las causas anteriores; porque la primera utilidad es la introducción en la Iglesia cristiana, la segunda y consiguiente es facilitar el conocimiento y reconocimiento del Señor, el Redentor, Regenerador y Salvador, y la tercera es que así proporciona los medios de ser regenerado por El, y, efectuada la regeneración, el hombre queda redimido y salvo. Por adherir como uno estos tres grados del Bautismo, sucediéndose por su orden y colacionándose en el último, los ángeles los perciben como una sola cosa, y al verificarse la ceremonia del Bautismo, ó bien cuando se lee en el Verbo pasajes que tratan del Bautismo, ó se habla del mismo, los ángeles que están presentes con el hombre no perciben Bautismo, sino Regeneración. Por ejemplo, cuando el hombre lee estas palabras en el Verbo: «El que creyere y fuere bautizado será salvo, pero el que no creyere será condenado» (Marcos XVI: 16) los ángeles del Cielo entienden, que el que reconoce al Señor y es regenerado es salvo. De ahí también que en el mundo cristiano en la tierra llamaban el Bautismo el lavatorio de la regeneración. Que sepan, pues, los Cristianos que aquel entre ellos que no cree en el Señor y no reconoce á El Solo por Dios del Cielo y de la tierra, á la vez Creador, Redentor, Salvador y Santificador, á la vez Padre, Hijo y Espíritu Santo, no puede ser regenerado, por más que esté bautizado, porque el Bautismo sin esta fe en el Señor nada aprovecha.

468. Se dice en el Verbo que el Señor Dios, Redentor nuestro, bautiza con el Espíritu Santo y con fuego, lo cual significa que el Señor regenera al hombre mediante la Divina Verdad de la fe y el Divino bien del amor ó de la caridad, según se puede ver en el primer párrafo de este artículo y los que han sido regenerados mediante el Espíritu Santo, es decir, mediante la Divina verdad de la fe, se distinguen en el Cielo de los que han sido regenerados mediante fuego, es decir, mediante el Divino bien del amor. Los que han sido regenerados mediante la Divina verdad de la fe, llevan en el Cielo vestidos de lino fino y blanco y se llaman ángeles espirituales; pero los que han sido regenerados mediante el Divino bien del amor llevan vestidura color púrpura y se llaman ángeles celestiales. A los que llevan vestidura blanca alude el Señor en estos pasajes del Apocalipsis: «le seguían... vestidos de lino finísimo, blanco y limpio» (Apocalipsis XIX: 14); «andarán conmigo en vestiduras blancas» (III: 4). Los ángeles, que fueron vistos en el sepulcro del Señor, con vestidos blancos como la nieve y resplandecientes, eran de esta clase (Mateo XXVIII: 3). Lino fino significa la justicia de los santos, como por ejemplo en el Apocalipsis XIX: 8, donde esto se dice distintamente. En el Verbo vestidos significan verdades†. Los que han sido regenerados mediante el Divino bien del amor, llevan vestidura color púrpura, porque el color purpúreo es el color del amor, y este color es una derivación del fuego del sol y de su rubicundez, cuyo fuego significa amor‡. La razón, por la cual aquel que fue hallado entre los convidados de la boda sin vestido de boda fue rechazado y echado fuera en las tinieblas (Mateo XXII: 11; 13), era que los vestidos significan verdades.

Nota:

Que vestidura «de lino finísimo y blanco» en el Verbo significa Divina verdad, puede verse en el Apocalipsis Revelado, número 379.

  Para más información se puede ver el Apocalipsis Revelado, núm. 468; 725.

La siguiente sección [VII. Por medio del Bautismo de Juan fue preparado el camino para que Jehová, el Señor, pudiera descender al mundo y efectuar la Redención, (N. 469-472.)...]