XI
La amistad del amor, contraída con alguien sin considerar la cualidad de su espíritu, es perjudicial
después de la muerte.
325.
Por la amistad de amor entendemos la amistad interior, la cual es de
naturaleza tal, que no se limita al hombre exterior, sino que se
extiende también al hombre interior y esto sin escudriñar su
cualidad, ó sea su espíritu, es decir las inclinaciones de su mente,
é informarse de si éstas son las del amor al prójimo y del amor á
Dios, y por consiguiente las que determinan asociación con los
ángeles del Cielo; ó si son las del amor opuesto al amor al prójimo
y al amor á Dios y por consiguiente las que determinan asociación
con los demonios. Tal amistad se contrae por varias razones y con
varios fines. Es distinta de la amistad exterior, la cual se refiere
exclusivamente á la persona y tiene por objeto placeres corporales y
sensuales de varias clases. Esta amistad puede contraerse con
cualquier persona, hasta con el arlequín que divierte á los
comensales en la mesa de un príncipe, y se llama simplemente
amistad; pero la otra se llama amistad de amor, porque la amistad
exterior es una conjunción natural; pero el amor es una conjunción
espiritual.
326.
La razón por la cual la amistad de amor es
perjudicial después de la muerte es que esta amistad entonces
impide al bueno coasociarse con los buenos, si la persona á la cual
se halla ligado es mala. La separación se verifica finalmente, pero
con dificultad, y el bueno tiene á veces que experimentar grandes
sufrimientos, antes de que pueda ser libertado é introducido entre
sus parecidos. Para comprender esto es preciso, saber que el Cielo y
también el Infierno se hallan arreglados en innumerables sociedades;
en el Cielo, con arreglo á las variedades de las inclinaciones al
bien, en el Infierno, por otra parte, con arreglo á las variedades
de las inclinaciones al mal. Cada hombre, cuando muere, resucita
seguidamente en un cuerpo espiritual y es luego introducido en la
sociedad, en la cual se halla su amor predominante; en una sociedad
celestial si es amor al Señor y al prójimo, ó en una sociedad
infernal, si es amor á sí mismo y al mundo. Apenas resucite es
consignado á su sociedad; mas no entra inmediatamente en asociación
con los que la forman, sino que permanece algún tiempo en el mundo
espiritual, en un estado intermedio, siendo allí preparado para su
lugar. Su preparación se efectúa por medio del rechazamiento de los
amores que no concuerdan con su amor predominante, por lo cual allí
se separan, el amigo del amigo; el dependiente de su patrono; los
padres de sus hijos y el hermano de sus hermanos, siendo cada cual
conducido á los que tienen similar amor é introducido entre ellos.
Con éstos vive luego en común y se halla en el goce de su vida por
toda la eternidad. En el primer período de la preparación se juntan
los parientes, amigos y conocidos y se tratan amigablemente como en
el mundo, pero luego son gradualmente separados, y tan lenta y
sutilmente que apenas se aperciben de ello.
327.
Pero los que en el mundo contrajeron amistad de amor, no
pueden ser separados tan fácilmente como los demás y con arreglo al
orden consignados á la sociedad que corresponde á su vida; porque se
hallan ligados interiormente, como una rama injertada en otra, por
lo cual si con respecto á los interiores el uno se halla en el Cielo
y el otro en el Infierno, se hallan ligados el uno al otro como un
cordero atado á un lobo, ó como una paloma á un gavilán, y el que
con respecto á su
interior está en el Infierno inspira sus ideas y sentimientos
infernales en el otro, cuyo interior está en el Cielo, porque el mal
puede inspirarse en el bien, mas el bien no puede ser inspirado en
el mal; esto es un hecho bien conocido en el Cielo y su causa es que
cada uno nace en males; la consecuencia de tal vínculo por la
amistad de amor es que el interior del bueno se cierra y ambos á una
son echados al Infierno, donde el bueno sufre crueles penas y
tormentos; mas después de algún tiempo es librado y entonces empieza
para él en el mundo espiritual su preparación para el Cielo. Me ha
sido permitido ver casos de tal vínculo entre hermanos, entre
parientes, entre patronos y sus dependientes y entre otros muchos,
engañados por aduladores. Les he visto en algunos casos como
corderos y leopardos, abrazándose y renovando una antigua amistad, y
luego percibí que los buenos absorbían los goces de los malos,
entrando mano en mano en cuevas, donde se veían multitudes de genios
malos de formas monstruosas, por más que entre ellos presentaban
hermoso aspecto por la ilusión de la fantasía. Más tarde oí que los
buenos daban gritos de terror como si cayesen en una trampa, y que
los malos daban voces de alegría, á manera de saqueadores,
regocijándose á causa del botín. Me fué dicho que estos buenos,
luego de ser librados, son preparados para el Cielo mediante
reformación, pero con más dificultad que otros.
328. El caso es muy diferente con los que aman el bien en otros, es decir con los que por virtud de la caridad aman la justicia, el juicio, la sinceridad, la benevolencia y especialmente la fe y el amor al Señor en otros; éstos, puesto que aman las cosas interiores del hombre sin reparar en su exterior, si no encuentran las mismas cosas en la persona después de la muerte, retiran inmediatamente su amistad, y son asociados por el Señor á los que se hallan en un bien, similar al suyo. Puede objetarse que nadie puede explotar lo interior de la mente de aquellos con quienes trata; pero esto no es necesario; que cada uno se guarde de contraer amistad de amor con persona alguna. Una amistad exterior al objeto de varios usos en el mundo no trae perjuicio.
La siguiente sección
[XII.
Existe una
caridad espuria, una caridad hipócrita y una caridad muerta. (N. 329-332.)