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I

La Consumación del Siglo es el último tiempo, ó sea el fin de la Iglesia

 

504.    En esta tierra han existido sucesivamente varias Iglesias, y cada una de éstas han sido consumadas á su vez y á su tiempo, levantándose la Iglesia sucesora sobre las ruinas de la anterior consumada, y esta sucesión ha continuado hasta el tiempo actual. La consumación de la Iglesia tiene lugar, cuando en ella no queda verdad Divina, mas que la falsificada ó rechazada. Y donde no hay verdad genuina tampoco puede haber bien genuino; puesto que la cualidad de todo bien es determinada por las verdades, siendo así que el bien es la esencia de la verdad y la verdad es la forma del bien, y sin forma no puede haber cualidad. El bien y la verdad no pueden ser separados más que la voluntad y el entendimiento, ó, lo que es equivalente, la inclinación del amor y el pensamiento del entendimiento que procede de ésta, por cuya razón, cuando en la Iglesia la verdad se halla consumada, el bien se halla igualmente consumado, y cuando esto acontece, perece la Iglesia, es decir, entonces es su consumación.

505.    La consumación de la Iglesia viene por varias causas, especialmente por aquellas que hacen que la falsedad parece verdad; y cuando la falsedad parece verdad, no existe ya bien alguno real y verdadero, es decir, bien espiritual. El bien que entonces parece ser bien no es mas que un bien natural, producido por una vida moral. La causa de que la verdad perece y junto con ella el bien, viene principalmente de los dos amores naturales, que son diametricalmente opuestos á los dos amores espirituales, y que se llaman el amor á sí mismo (egoísmo) y el amor al mundo. El amor á sí mismo, cuando reina, es opuesto al amor á Dios, y el amor al mundo, cuando reina, es opuesto al amor al prójimo. El amor á sí mismo es desear el bien á sí mismo y no á otros, á no ser por motivos egoístas; cosa similar se puede decir con respecto al amor al mundo; y estos amores, cuando son alentados, se extienden como gangrena, penetrando en toda partícula del cuerpo, consumiéndolas una tras otra. Estos amores han invadido la Iglesia varias veces, lo cual consta por el Verbo, que de ello da abundantes testimonios, por ejemplo cuando habla de Babilonia, describiéndola (Génesis XI: 19; Isaías XIII; XIV; XLVII; Jeremías I; asimismo en Daniel II: 3147; III: 17 y siguientes; V; VI: 8'28; VII: 114; y en el Apocalipsis XVII y XVIII, desde el principio hasta el fin); porque Babilonia se ha exaltado hasta el punto de que no sólo se atribuye á sí misma el Poder Divino del Señor, sino que también arde en deseos de apoderarse de todos los tesoros del mundo. Parecidas pasiones se manifestarían también en muchos primados de la Iglesia, aparte de Babilonia, si su poder no fuera limitado y subordinado; lo prueban varios indicios y manifestaciones, muy significativas, en varias partes del mundo cristiano; y no es extraño que tales nombres lleguen hasta á figurarse que son Dios y á tomar el mundo por cielo, pervirtiendo la verdad de la Iglesia; porque esta verdad, que es verdad en y por sí misma, no puede ser reconocida y admitida por un hombre meramente natural, ni puede Dios darla á tal hombre, porque al caer en él se vuelve opuesta, convirtiéndose en falsedad. Además de estos dos amores hay también varias otras causas por las cuales viene la consumación de la Iglesia, pero éstas son secundarias ó subordinadas.

506. Que la consumación del siglo es el último tiempo de la Iglesia consta por varios pasajes del Verbo que hablan de ella; por ejemplo los siguientes:

«He oído del Señor Jehová consumación y acabamiento sobre toda la tierra» (Isaías XXVIII: 22).

«La consumación (destrucción) es decretada (acordada) rebosando de justicia; porque el Señor Jehová de los ejércitos hará consumación y fenecimiento en medio de la tierra» (X: 22; 23).

«Toda la tierra será consumida con el fuego del celo de Jehová, porque ciertamente consumación apresurada hará con todos los moradores de la tierra» (Sophonías I: 18).

En estos pasajes tierra significa la Iglesia, porque se alude al país de Canaán, donde estaba la Iglesia.† (*) También consta por este otro:

«Finalmente sobre el ave de la abominación habrá asolamiento y hasta la entera consumación y fenecimiento goteará sobre la devastación» (Daniel IX: 27).

Cuyas palabras fueron dichas acerca del fin de la Iglesia cristiana actual, lo cual consta por lo que dijo el Señor en Mateo XXIV: 15, Además por éstos:

«Toda la tierra será asolada mas no hará consumación» (Jeremías IV: 27).

«La maldad (iniquidad) del amorrheo no está todavía consumada (cumplida)» (Génesis XV: 16).

Dijo Jehová: descenderé ahora y veré si han consumado su obra según el clamor que ha venido hasta mí (XVIII: 21).

Este último pasaje se refiere á Sodoma.

La consumación del siglo acerca de la cual habló el Señor con Sus discípulos en los siguientes pasajes, se refiere al último tiempo de la Iglesia actual:

«Qué señal habrá de tu venida y de la consumación del siglo?»

(Mateo XXIV: 3).

«Al tiempo de la siega diré á los segadores: Coged primero la cizaña y atadla en manojos para quemarla y recoged luego el trigo en mi alfolí» Así será al fin del siglo» (Mateo XIII: 30; 40).

«Al fin del siglo saldrán los ángeles y apartarán los malos de entre los justos (XIII: 49).

«He aquí: yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del siglo (XXVIII: 20).

Hay que saber que devastación, asolación y fenecimiento tienen similar significación que consumación, pero asolación se dice de la consumación de la verdad, devastación de la consumación del bien y fenecimiento de la plena consumación de ambos; igualmente hay que saber, que la plenitud del tiempo, en la que vino el Señor al mundo y en la que asimismo vuelve al mundo, es también la consumación de la Iglesia.

Nota:

Varias traducciones de a Sagrada Escritura dicen equivocadamente fin del mundo.

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