II
El tiempo actual es el último tiempo de la Iglesia, el cual fue predicho y descrito por el Señor en los Evangelistas y en el Apocalipsis
507.
En el artículo que precede se ha explicado que la consumación
del siglo significa el último tiempo de la Iglesia, y que lo mismo
significa aquella consumación del siglo, de la cual habló el Señor
con Sus discípulos en Mateo XXIV; Marcos XIII; Lucas XXI; donde
leemos, que, estando Jesús y Sus discípulos en el monte de las
olivas, los discípulos le preguntaron privadamente: «¿Qué señal
habrá de tu venida y de la consumación del siglo?» (Mateo XXIV: 3).
Y el Señor empezó entonces á explicarles lo que sería esta
consumación; predijo y describió, cuál sería su carácter sucesivo
hasta Su Venida; que entonces vendría en las nubes del cielo con
poder y grande gloria; que juntaría sus escogidos; y así adelante
(vers. 30, 31). Como es sabido, esto no se verificó en manera
alguna, cuando Jerusalén fue destruida. El Señor dijo estas cosas en
un discurso profético, en el cual cada palabra tiene su importancia
y significación espiritual, la cual he explicado detalladamente en
«.Arcana Coelestia»†.
508.
Que las cosas que el Señor así habló á Sus discípulos se
refieren al último tiempo de la Iglesia cristiana, consta por el
Apocalipsis, en el cual dice cosas idénticas, ó similares con
referencia á la consumación del siglo y á Su Venida, las cuales
todas se hallan explicadas detalladamente en Apocalipsis Revelado.
Porque coincidiendo las manifestaciones del Señor á Sus discípulos
respecto de la consumación del siglo y de Su Venida con lo que luego
reveló á Juan en el Apocalipsis acerca del mismo sujeto, es claro
que la consumación á que se refería no es otra que la de la Iglesia
cristiana actual. Además hay también en Daniel una profecía con
respecto al fin de esta Iglesia, y por eso dijo el Señor:
«Por
lo tanto, cuando veréis la abominación del asolamiento, que fue
dicha por Daniel, profeta (Daniel IX: 27) estar en el lugar santo...
(el que lee, entienda)» (Mateo XXIV: 15)
En
los demás profetas hay similares profecías.
Tal
abominación y asolamiento existe actualmente en la Iglesia cristiana
por más inverosímil que parezca; no existe en ella una sola verdad
genuina, y si no fuere establecida la Nueva Iglesia en lugar de la
antigua, que es la actual, ninguna carne sería salva, como dijo el
Señor Mismo (Mateo XXIV: 22). Los que viven en la tierra,
confirmados en las falsedades de la actual Iglesia cristiana no
pueden ver ni creer que esta Iglesia se halla actualmente tan
consumada y asolada, porque la confirmación de la falsedad es la
negación de la verdad, y por lo tanto cubre, por así decir, el
entendimiento con un velo, impidiendo que entre en él, aunque
secretamente, cosa alguna que pudiera desatar sus cuerdas y arrancar
sus estacas, porque como tienda fuerte han edificado y formado su
sistema. A esto viene que lo natural/racional puede confirmar todo
cuanto quiera, tanto la falsedad cuanto la verdad, y una vez
confirmadas, aparecen una y otra ante su vista en una misma luz; y
no pueden saber si esta luz es una luz fatua, como la de un sueño, ó
verdadera, como la luz del día. Mas lo espiritual/racional, en lo
cual se hallan los que miran al Señor y que por El tienen amor á la
verdad, es del todo diferente. Esta es la causa de que toda iglesia,
edificada por hombres, que ven por virtud de sus confirmaciones,
parece á éstos ser la única que se halla en la luz, mientras que las
que discrepan de ella, les parecen hallarse en tinieblas; porque los
que ven por la luz de sus confirmaciones son como lechuzas, para las
cuales la sombra de la noche es luz, mientras que el sol y sus rayos
les parece oscuridad. Así han sido y así son todas las iglesias
falsas. Sus fundadores han creído poseer la vista experta del
águila, mas han preparado para sí una aura, ó luz matutina,
artificial, por su propia inteligencia, y una luz oscura, de
crepúsculo, por el Verbo.
|
Nota:
†
Lo que dichas cosas envuelven, todas y cada una
particularmente, se halla explicado en
Arcana Coslestia (N. 3353-3556; 3486-3489;
3650-3655; 3751-3757; 3898-3901; 4057-4060;
4229-4231; 4332-4335; 4422-4424). |
La siguiente sección [III.
Este último tiempo de la Iglesia es aquella misma noche en la
cual desaparecieron las Iglesias anteriores. (N. 509-511.)