VIII
La segunda Venida del Señor tiene lugar por medio de un hombre, á quien se ha manifestado en Persona y á quien ha llenado con Su Espíritu para enseñar las doctrinas de la Nueva Iglesia por todo el mundo, de parte de El.
523.
Puesto que el Señor no puede manifestarse en Persona, según
se acaba de explicar en lo que precede, y que sin embargo ha
anunciado que vendrá y establecerá una Nueva Iglesia, que es la
Nueva Jerusalén, sigue que lo hará por medio de un hombre que pueda,
no sólo recibir la Doctrina de esta Iglesia con su entendimiento,
sino también enseñarla por medio de la prensa. Que el Señor se ha
manifestado á mí, Su siervo, y me ha enviado con esta misión, y que
luego ha abierto la vista de mi espíritu, introduciéndome así en el
mundo espiritual, permitiéndome ver los cielos y los infiernos y
conversar con ángeles y espíritus, continuamente desde hace ahora
muchos años, testifico en verdad, como asimismo que desde el primer
día de mi llamamiento no he recibido cosa alguna perteneciente á la
Doctrina de esta Iglesia de ángel alguno, sino exclusivamente del
Señor, mientras leía el Verbo.
524.
A fin de efectuar Su Venida y presencia permanente en la
mente humana me ha revelado el Señor el sentido espiritual de Su
Verbo, en cuyo sentido la Divina Verdad se halla en su luz; y en
esta luz está el Señor continuamente presente, porque Su presencia
en el Verbo viene exclusivamente del sentido espiritual. Desde esta
luz entra por así decir en la sombra en la que se halla el sentido
literal, comparativamente como la luz del sol en pleno día es velada
y disminuida por la interposición de las nubes. El sentido literal
del Verbo es la nube, el sentido espiritual es la gloria, y el Señor
Mismo es el Sol, del cual viene la luz, y es, pues, el Verbo mismo,
según se ha explicado antes. Que la gloria, en la cual viene (Mateo
XXIV: 30), significa la Divina Verdad en la luz, en la cual se halla
el sentido espiritual del Verbo, consta por estos pasajes:
«La
voz del que clama en el desierto: Barred camino á Jehová... la
gloria de Jehová se manifestará y toda carne juntamente la verá»
(Isaías XL: 3; 5).
«Levántate, resplandece; que ha venido tu lumbre, y la gloria de
Jehová ha nacido sobre ti» (LX: 1 y siguientes).
«Te
pondré por alianza del pueblo, por luz de los Gentiles... y mi
gloria no daré á otro» (XLII: 6; 8; también XLVIII: 11).
«Nacerá tu luz como el alba y la gloria de Jehová te envolverá»
(LVIII: 8).
«La
gloria de Jehová hinchará toda la tierra» (Núm. XIV: 21: Isaías VI:
1; 2; 3; LXVI: 18).
«En
el principio era el Verbo y el Verbo era con Dios y el Verbo era
Dios. En él estaba la vida y la Vida era la luz de los hombres. Este
era la luz verdadera. Y el Verbo fué hecho carne v vimos Su gloria,
gloria como del Unigénito del Padre» (Juan I: 1; 4; 9; 14).
«Los
cielos declararán la gloria de Dios» (Salmo XIX: 1).
«La
gloria de Dios iluminará la santa Jerusalén y el Cordero será su
lumbrera y todas las naciones, que son salvas, andarán en la luz de
ella» (Apoc. XXI: 23; 24).
Parecidos testimonios encontramos en muchos otros lugares, del
Verbo. Gloria significa la Divina Verdad en su plenitud, porque toda
la gloria y magnificencia del Cielo vienen de la luz que procede del
Señor, y la luz que procede de El como Sol allí es, en su esencia,
la Divina Verdad.
La
siguiente sección [IX.
Esto es lo que en el Apocalipsis significa el Nuevo Cielo, la Nueva
Tierra, y la Nueva Jerusalén, que desciende del Cielo. (N. 525-528.)