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La Creación del Universo

63. Puesto que este capítulo trata de Dios, el Creador, debe decirse algo con respecto á la Creación del Universo por El, así como en el próximo capítulo, que tratará del Señor, el Redentor, se hablará también de la Redención. Pero nadie puede formarse concepto exacto de la Creación sin conocer previamente algunas verdades generales, mediante las cuales el entendimiento entra en un estado de percepción. Estos conocimientos son los siguientes:

1.°—Hay dos mundos: el mundo espiritual, en el cual se hallan los ángeles y los espíritus, y el mundo natural, en el cual se hallan los hombres.

2.°—En cada mundo hay un sol, y el Sol del mundo espiritual es amor puro de Jehová Dios, que se halla en medio del mismo; de ese Sol procede calor y luz; el calor que procede es en su esencia amor, y la luz es en su esencia sabiduría, y estos dos afectan á la voluntad y al entendimiento de los hombres, el calor á su voluntad y la luz á su entendimiento; pero el sol del mundo natural es puro fuego, por lo cual el calor que del mismo procede, es muerto; igualmente la luz; y éstos sirven de vestidura y vehículo al calor y luz espiritual para que puedan llegar al hombre.

3.°—Además, las mencionadas dos cosas, que proceden del Sol del mundo espiritual, asi como todas las cosas que allí existen mediante ellas, son sustanciales y se llaman espirituales; mientras que las dos correspondientes cosas que salen del sol del mundo natural, y todas las cosas que en este mundo existen mediante ellas, son materiales, y se llaman naturales.

 4.°—En cada mundo hay tres grados, llamados grados de altura, y de ahí tres regiones, conforme las cuales se hallan arreglados los tres cielos de los ángeles, y también las mentes humanas, las cuales por lo tanto corresponden á los tres cielos de los ángeles.

5.°—Existe correspondencia entre las cosas que hay en el mundo espiritual y las que hay en el mundo natural.

6.°—Existe un Orden según el cual ha sido creado todo y cada particular cosa en ambos mundos.

7.°—Ante todo es necesario formar su concepto de acuerdo con estas verdades, porque de no hacerlo, la ignorancia con respecto á ellas podrá fácilmente inducir al hombre á creer, que la Naturaleza se ha producido ella misma, si bien respetando la autoridad de la Iglesia dirá, que la Naturaleza ha sido creada por Dios, y luego, no teniendo idea alguna de cómo se ha verificado la Creación, acabará fácilmente por negar lo Divino y adorar á la Naturaleza. Pero hacer una relación detallada de la Creación del Universo llenaría volúmenes y por otra parte no tiene propiamente su lugar en un sistema teológico como el presente, por lo cual me limitaré á ilustrar la Creación del Universo en su forma general mediante unos recuerdos, por los cuales puede uno formarse concepto y así en la idea representarse la Creación.

64. RECUERDO 1.° Cierto día me hallaba en profunda meditación sobre la Creación del Universo. Percibiendo esto los ángeles que estaban encima de mí ala derecha, entre los cuales había algunos que antes habían reflexionado sobre el mismo asunto, bajó uno de ellos y me invitó á subir. Acto seguido fui en el espíritu y le seguí. Llegado entre ellos fui presentado á un príncipe, rodeado de un centenar de personas que formaban su séquito. Uno de ellos dijo: «Percibimos aquí tus meditaciones sobre la Creación del mundo y hemos meditado algunas veces sobre el mismo asunto, sin poder formar conclusión, porque la idea del caos se adhería á nuestros pensamientos, y este caos nos figurábamos como un grande huevo, del cual por su orden salió todo y cada particular objeto que existe en el Universo; encontrábamos, sin embargo, que un mundo tan grande no ha podido salir de esta manera de un huevo. También se adhería entonces á nuestros pensamientos la idea, de que Dios ha creado el Universo de nada, pero vemos ahora qué de nada resulta nada. Nuestras mentes no han podido librarse todavía de estas dos ideas, ni hemos podido ver bien de que manera se ha verificado la Creación. Por esta razón te hemos llamado del lugar donde estabas, para que nos manifiestes tu opinión sobre este particular.» A esto respondí: «La manifestaré», y dije: «Mucho tiempo meditaba en vano sobre la creación; pero después de ser por el Señor introducido en vuestro mundo, considero inútil el concluir cosa alguna acerca de la Creación del mundo á menos de saber de antemano, que hay dos mundos, uno en el cual viven los ángeles y otro en el cual viven los hombres, y que estos últimos á su muerte pasan desde su mundo á éste. Vi entonces también, que hay dos soles, uno del cual nacen todas las cosas espirituales y otro del cual nacen todas las cosas naturales; que el primero es puro amor, procedente de Jehová Dios, que está en medio del mismo; y el último, del cual nacen todas las cosas naturales, es puro fuego. Cuando hube adquirido este conocimiento, encontrándome una vez en estado de iluminación, me fue comunicado, que el Universo ha sido creado por Jehová Dios mediante Su Sol, en medio del cual está El Mismo, y puesto que no puede haber amor sin sabiduría, percibí también que el Universo ha sido creado por Jehová Dios de su Amor mediante Su Sabiduría. Todas las cosas que existen en el mundo, donde vivís vosotros, y todas las que existen en el mundo, donde corporalmente vivo yo, testifican que esto es verdad. Sería demasiado largo explicar cómo la Creación se ha verificado desde el principio; sin embargo, percibí en mi estado de iluminación, que por conducto del calor y la luz del Sol de vuestro mundo han sido producidas tres atmósferas, una tras otra, cuyas atmósferas en sí mismas son sustanciales, y siendo tres, formando por consiguiente tres grados, han sido formados tres cielos, uno para los ángeles, que se hallan en el mayor grado de amor y sabiduría, otro para los que se hallan en el segundo grado de amor y sabiduría y un tercero para los que se hallan en el grado inferior de amor y sabiduría. Pero puesto que este Universo espiritual no puede existir sin un Universo natural en el cual puede producir sus efectos y realizar usos, entendí que entonces también fue creado un sol, del cual salió todo lo natural, y que por conducto de este sol, asimismo mediante el calor y la luz, fueron creadas otras tres atmósferas, las cuales envuelven las primeras, como la cáscara la nuez, la corteza al árbol, y finalmente mediante estas tres atmósferas naturales fue creado el globo terrestre, en el cual el hombre, los animales terrestres y marinos y toda vegetación han sido producidos y formados por conducto de la tierra, la cual consiste de varias materias, piedra, roca y minerales. Esto es un bosquejo de la creación y de su progreso sucesivo, á grandes rasgos y en los términos más generales; una explicación detallada llenaría varios volúmenes. Todo conduce sin embargo á la conclusión de que Dios no ha creado el Universo de nada, puesto que, como bien dijisteis, de nada resulta nada, sino que lo ha creado del Sol del cielo de los ángeles, cuyo Sol procede de Su Esse, y consiste por consiguiente de puro Amor unido á Sabiduría. El Universo, el cual comprende el mundo espiritual y el mundo natural, ha sido por consiguiente creado por el Divino Amor mediante la Divina Sabiduría, lo cual demuestran todos los objetos que existen en él, y si lo meditáis por su orden y relación, percibiréis por la luz, en que se halla la percepción de vuestro entendimiento, que es así. Pero es necesario tener bien presente, que el Amor y la Sabiduría, que en Dios forman uno, no son amor y sabiduría en sentido abstracto (i. e. bondad y entendimiento) sino que en El son Sustancia, porque Dios es la Sustancia misma y la primera y única Sustancia, el primer SER que es en Sí Mismo y permanece. Que todas las cosas son creadas por el Divino Amor mediante la Divina Sabiduría, leemos asimismo en Juan: «El Verbo era con Dios y el Verbo era Dios; todas las cosas por él fueron hechas, y el mundo fue hecho por él (I: 1; 3; 10). Aquí Dios significa el Divino Amor y el Verbo la Divina Sabiduría; por eso el Verbo es llamado la luz, y cuando se trata de Dios, se entiende la Divina Sabiduría.» Cuando terminada la conversación iba á retirarme, penetraron en sus almas algunos rayos de la luz del Sol allí, que por conducto del cielo de los ángeles les dio en los ojos, y de esta manera iluminados, aprobaron lo que había dicho. Luego me acompañaron hasta las habitaciones exteriores, pero mi compañero me acompañó hasta la casa donde yo vivía y desde allí ascendió á su sociedad.

65. RECUERDO 2.° EL día siguiente vino un ángel de otra sociedad celestial y me dijo: «Hemos sabido que meditando sobre la Creación del mundo, fuiste llamado á una sociedad vecina á la nuestra, y que allí contaste cosas referentes á la Creación. Ahora te enseñaré cómo toda clase de animales y vegetación ha sido producida por Dios.» Y conduciéndome á un ancho y vasto terreno, me dijo: «Mira alrededor de tí.» Miré y vi aves de hermosísimos colores, unas volaban, otras posaban en los árboles, otras andaban por el suelo, cogiendo hojas de rosas, había entre ellas palomas y cisnes. Cuando desapareció esta visión, vi no muy lejos de mí, rebaños de ovejas con corderos y cabritos; alrededor de estos rebaños vi rebaños de novillos y becerros y también de camellos, y en un boscaje ciervos y también rinocerontes. Luego me dijo: «Mira hacia el Este». Y vi un jardín en el cual había árboles con frutos, naranja, limón, aceitunas, uvas, higos, granadas y varios arbustos que igualmente llevaban frutos. Luego dijo: «Ahora mira al Sur». Y vi campos de diferentes clases de cereales, trigo, avena, cebada y habas y alrededor de ellos rosales de una hermosa variedad de colores; pero hacia el Norte vi boscajes de castaños, palmeras, tilos, plátanos y otros árboles. Cuando hube contemplado esto me dijo: «Todo lo que has visto son correspondencias (formas exteriores) de las inclinaciones del amor de los ángeles, que se hallan cerca de aquí.» Dijo me también cuál era la inclinación especial y particular, correspondiente á cada objeto y continuó: «no tan solo éstos, sino todos los demás objetos, que vemos delante de nuestros ojos, son correspondencias; por ejemplo: las casas y los enseres de las mismas, como mesas, cubiertos, comida, vestidos, dinero de oro y plata, diamantes y otras piedras preciosas, con las cuales se adornan las mujeres en el cielo, esposas y vírgenes. Por estas cosas percibimos la cualidad de cada uno con respecto á su amor y sabiduría. Las cosas que hay en nuestras casas, que sirven al uso doméstico, permanecen allí constantemente, pero cuando (los moradores) se trasladan á otra sociedad, varían los utensilios según los vecinos con quienes viven. Estas cosas te han sido manifestadas, á fin de que puedas ver en imagen, el procedimiento general por el cual se ha verificado la Creación: Es que Dios es el Amor mismo y la Sabiduría misma y las inclinaciones de Su Amor son innumerables é infinitas, así como lo son las percepciones de Su Sabiduría, y entre cada una de estas inclinaciones y percepciones y cada particular cosa y objeto que hay en la tierra existe relación y acuerdo; de esta manera han originado, aves, animales, árboles y plantas, campos de cereales, hortalizas y hierbas; porque si bien Dios no tiene extensión, se halla sin embargo presente en toda extensión, hasta en el más mínimo detalle. Está pues presente en el Universo desde las primeras hasta en las últimas cosas, y por esta Omnipresencia existen estas correspondencias (ó formas exteriores) de las inclinaciones de Su Amor y Sabiduría en todas partes del mundo natural. Pero en nuestro mundo, que se llama el mundo espiritual, se hallan los objetos correspondientes cerca de los que reciben en sí de Dios las inclinaciones y percepciones (que concuerdan con los objetos). Las cosas en nuestro mundo son creadas cada momento por Dios, mediante las inclinaciones de los ángeles; pero en vuestro mundo, si bien en el principio fueron creadas de la misma manera, se hallan formadas de manera á poder continuamente renovarse (producirse y multiplicarse) por medio de nacimientos, una cosa por conducto de otra cosa, y así continuarse la Creación perpetuamente. La razón por la cual la creación en nuestro mundo se verifica directamente cada momento, mientras que en vuestro mundo progresa por medio de multiplicaciones, es que las capas atmosféricas y las tierras en nuestro mundo son espirituales, mientras que en el vuestro las capas atmosféricas y las tierras son naturales, y las cosas naturales son creadas para cubrir las cosas espirituales, de parecida manera que el cutis cubre el cuerpo humano, la piel los cuerpos de los animales, la corteza el tronco y las ramas de los árboles, como la «dura mater», el arachnoid y «pia mater» cubren el cerebro, como los nervios son revestidos de sus fundas y como membranas delicadísimas cubren las fibras nérveas, etc. De ahí viene que en vuestro mundo todas las cosas son fijas y permanentes, renovándose de año en año». Luego añadió: «Comunica á los habitantes de tu mundo lo que has visto y oído, porque hasta ahora han estado en completa ignorancia con respecto al mundo espiritual, y sin conocimiento del mismo nadie puede tener la más remota idea de que la Creación en nuestro mundo es actual y continua y que en vuestro mundo es exactamente igual á ésta, puesto que el Universo en su totalidad y en cada parte es creado por Dios».

Luego hablamos de varias cosas, y finalmente del infierno, donde no hay una sola cosa de las que existen en el cielo, sino tan solo objetos y cosas enteramente opuestas, puesto que las inclinaciones del amor infernal, que son las pasiones del mal, son enteramente opuestas á las inclinaciones del amor de los ángeles del cielo. Con los que están en el infierno y sobre todo en los desiertos allí, aparecen por lo tanto varias clases de aves nocturnas, como murciélagos, lechuzas, etcétera; también lobos, leopardos, tigres, ratas, ratones y además toda clase de serpientes venenosas, dragones y cocodrilos, y donde hay alguna vegetación crecen cardos, ortigas, espinas y plantas venenosas, que á intervalos desaparecen, y entonces se ven tan solo montones de piedras y lagunas, en las cuales se oye el ruido de las ranas. Todas estas cosas son asimismo correspondencias, pero como ya se ha dicho, correspondencias de las inclinaciones del amor infernal, que son las pasiones del mal. Mas estas cosas no son creadas por Dios, ni fueron creadas por El las cosas parecidas que existen en el mundo natural, porque todas las cosas que Dios crió y crea eran y son buenas; tales cosas surgieron en la tierra juntamente con el infierno, el cual originó de hombres, quienes por aversión á Dios en el mundo se volvieron demonios y satanás después de la muerte, Pero estas cosas tristes empezaban á molestar nuestros oídos y apartamos de ellas nuestros pensamientos, recordando las cosas que habíamos visto en los cielos.

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