I
En la
Iglesia israelita el Decálogo era la Santidad misma.
218. Los
mandamientos del Decálogo eran entre los Israelitas cosa sumamente
santa, porque fueron las primicias del Verbo y por ello las
primicias de la Iglesia, que había de ser establecida entre ellos,
siendo la suma y el complejo de todo cuanto pertenece á la Religión,
por medio de lo cual se verifica la mutua conjunción entre Dios y el
hombre. Que habían de ser la cosa más santa de la Iglesia, consta
por esto de que Jehová Mismo descendió al monte de Sinaí, rodeado de
fuego y acompañado de ángeles, promulgándolos allí de viva voz; que
al monte fueron señalados límites, prohibiéndose al pueblo el
traspasar éstos, á fin de que no muriese. Ni siquiera los altos
sacerdotes podían acercarse, sino sólo Moisés. Los mandamientos
fueron escritos en dos tablas de piedra con el Dedo de Dios. Al
bajar Moisés del monte la segunda vez, llevando consigo las tablas,
resplandecía su rostro. Las tablas fueron luego depositadas en el
Arca, la cual fué colocada en lo más íntimo del tabernáculo, encima
de ella el propiciatorio y sobre éste querubines de oro. El lugar
íntimo del tabernáculo, donde estaba el Arca, se llamaba el Sancto
Sanctorum ó Lugar Santísimo, y al exterior de este lugar había
varios objetos que representaban las santas cosas del Cielo y de la
Iglesia; á saber: la mesa cubierta de oro puro, sobre la cual se
colocaban los panes de la proposición ó panes de las faces; el altar
de oro, en el cual se quemaba el incienso; el candelero de oro, con
sus siete lámparas, y alrededor, formando paredes, las cortinas de
lino fino, púrpura y escarlata. La santidad del tabernáculo venía
exclusivamente del Arca con las tablas de los mandamientos, dados
por Jehová. A causa de la santidad del tabernáculo, proviniendo de
la Ley en el Arca, el pueblo de Israel asentaba campo alrededor del
misino, por su orden, según sus tribus, y andaba por su orden en pos
del mismo. Una nube estaba encima del tabernáculo durante el día y
fuego durante la noche, A causa de la santidad de esta Ley y la
presencia de Jehová en ella hablaba Jehová con Moisés de sobre el
propiciatorio, de entre los querubines, y el Arca se llamaba Jehová
allí. Bajo pena de muerte no debía Aarón entrar en el Lugar
Santísimo sin ofrecer sacrificio ó incienso. A causa de la presencia
de Jehová en esta Ley y alrededor de ella se realizaron por medio
del Arca muchos milagros. Las aguas del Jordán se separaron, cuando
el Arca las tocó, y permaneciendo ella en medio del río, pasaron los
hijos de Israel sobre el fondo seco. Los muros de Jericó cayeron,
cuando llevaron el Arca alrededor de ellos; Dagón, el ídolo de los
Filisteos, cayó postrado por tierra delante del Arca. Los
Bethsemitas fueron heridos en número de muchos miles á causa del
Arca, y Uzza murió por tocarla. El Arca fue llevada por David á
Sión, con sacrificios y júbilo, y más tarde, por Salomón, al templo
de Jerusalén, constituyendo luego el Sagrario de éste. Por estas
cosas, y otras parecidas, recordadas en el Verbo, consta, que el
Decálogo era la Santidad misma en la Iglesia israelita.
219. Por
medio de esta Ley se realiza la conjunción mutua entre el Señor y el
hombre, y por esta razón se llama alianza y testimonio; alianza
porque une, y testimonio porque confirma los artículos de la
alianza. Alianza en el Verbo significa conjunción, y testimonio
confirmación y testificación de sus artículos; por esta razón hay
dos tablas; una para Dios, otra para el hombre. El Señor efectúa la
conjunción; pero únicamente cuando el hombre cumple las condiciones
estipuladas en su tabla; porque el Señor está continuamente presente
y desea entrar en el alma del hombre; pero el hombre, por la
libertad que siempre tiene del Señor, debe abrirle la puerta. El
Señor, dice:
«He aquí, yo
estoy á la puerta y llamo; si alguno oyere mi voz y abriere la
puerta, entraré á él v cenaré con él v él conmigo» (Apoc. III: '20).
Puesto que
alianza significa unión
ó conjunción, se dice en
la Escritura, respecto del Señor, que:
«Será puesto
por alianza del pueblo» (Isaías XLII: 6).
En Malaquías
se llama:
«El ángel del
pacto» (mensajero de la alianza) (III: 1).
En Mateo, Su
sangre se llama:
«La sangre
del nuevo pacto» (XVI: 28).
Igualmente en
Zacarías (IX: 11). En Éxodo (XXIV: 410) se llama:
«La sangre de
la alianza.»
Por la misma
razón el Verbo se llama el Antiguo y Nuevo Testamento ó Pacto, es
decir, Alianza; porque las alianzas se celebran para fomentar el
amor, la amistad, la asociación y la conjunción.
220.
Tan grande santidad y tan grande poder hay en esta Ley,
porque es el complejo de todas las cosas, que pertenecen á la
Religión. Su primera tabla es un complejo de toda la religión
referente á Dios, y su segunda tabla un complejo de toda la religión
referente al hombre. Por esta razón los diez mandamientos se llaman
también las diez palabras (Éxodo XXXIV: 28); porque diez significa
todo† (*), y palabras significa verdades. Que palabras aquí no
quiere decir palabras en el sentido ordinario del término es
evidente, porque en los diez mandamientos hay más de diez palabras.
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Nota:
†
Que diez significa todo, y que diezmos
fueron instituidos á causa de esta
significación se puede ver en Apocalipsis
Revelado, Núm. 101. |
La siguiente sección
[II. En el sentido literal el Decálogo contiene los preceptos generales de la fe y de la vida; pero en su sentido espiritual y celestial contiene todo, universalmente. (N.221-223.)