IV
EL
SEGUNDO MANDAMIENTO
«No
tomarás el Nombre de Jehová, tu Dios, en vano; porque no dará por
inocente Jehová, al que tomare Su Nombre en vano.»
229. En el
sentido natural el tomar el Nombre de Jehová en vano, se refiere al
Nombre mismo, es decir, á su abuso en conversaciones frívolas, y
especialmente á su invocación para confirmar falsedades ó mentiras;
á su empleo en juramentos sin necesidad, ó para esculpirlo en malas
inclinaciones (lo cual es blasfemar), también á su empleo en
hechicerías y artes mágicas. Pero el jurar por Dios y por Su
Santidad, por el Verbo ó por el Evangelio con motivo de un
coronamiento, de una inauguración al pastorado ó inducción en un
oficio de confianza, no es tomar en vano el Nombre de Jehová, á no
ser que el que presta juramento luego desecha sus promesas como
vanas. Por otra parte el Nombre de Dios, por ser la Santidad misma,
debe usarse continuamente en las santas cosas de la Iglesia, como
por ejemplo en oraciones, en himnos y en toda adoración ó culto, así
como en sermones y en escritos sobre asuntos eclesiásticos, porque
Dios está en todo cuanto pertenece á la Religión, y siendo
religiosamente invocado, está presente por Su Nombre y escucha. De
esta manera el Nombre de Dios es santificado. Que el Nombre de
Jehová Dios es santo en sí mismo, es evidente por el hecho de que
los judíos, desde que existen como nación, no se han atrevido a
pronunciar la palabra Jehová, ni se atreven ahora á pronunciarla, y
por la misma causa los Evangelistas tampoco emplearon esta palabra,
sino la palabra Señor en lugar de Jehová, según se puede ver en
varios pasajes transferidos del Antiguo Testamento al Nuevo, como
por ejemplo: Mateo XXII: 37; Lucas X: 27, comparados con Deut. VI: 5
y otros. Que también el Nombre de Jesús es santo, consta por las
palabras del apóstol Pablo, que á este Nombre toda rodilla se
doblará en el Cielo y en la tierra, y además consta por el hecho de
que no puede ser pronunciado por demonio alguno en el infierno. Los
Nombres de Dios que no deben tomarse en vano son varios, como por
ejemplo: Jehová, Jehová Dios, Jehová Zabaot, el Santo de Israel,
Jesús, Cristo, el Espíritu Santo y otros.
230.
En el sentido espiritual el Nombre de Dios quiere decir todo
cuanto la Iglesia enseña por el Verbo, y mediante lo cual el Señor
es invocado y adorado. Todas estas cosas en complejo son el Nombre
de Dios, por lo cual tomar el Nombre de Dios en vano significa
introducir estas cosas ó alguna de ellas en conversaciones frívolas,
en hablar falsedades, en mentiras, en imprecaciones, hechicerías y
artes mágicas; porque el hacer esto es también menospreciar y
blasfemar á Dios, y por consiguiente á Su Nombre. Que el Verbo, y
todo cuanto la Iglesia enseña por el Verbo, por consiguiente todo
culto y adoración, es el Nombre de Dios, consta por varios pasajes
del mismo, entre otros Isaías XLI: 25; Malaquías I: 11; 13; Deut.
XII: 5; 11; 13; 14; 18; XVI: 2; 6; 11; 15; 16; Mateo XVIII: 20; Juan
I: 12; III: 18; XX: 31; XVII: 6; 26; Apoc. III: 4. En muchos
pasajes, donde se habla del Nombre de Dios, éste significa lo Divino
que dimana y procede de Dios, bajo lo cual debe ser adorado. El
Nombre de Jesucristo significa todo cuanto pertenece á la Redención
y á la Doctrina que El enseñaba, así pues, todo cuanto pertenece á
la salvación; Jesús lo perteneciente á la salvación por virtud de la
Redención y Cristo lo perteneciente á la salvación por virtud de la
Doctrina.
231.
En el sentido celestial el tomar en vano el Nombre de Dios,
quiere decir lo que el Señor dijo á los Fariseos:
«Todo pecado
y blasfemia será perdonado al hombre, mas la blasfemia contra el
Espíritu no será perdonado»
(Mateo XII 31; 32).
Blasfemia
contra el Espíritu significa blasfemia contra la Divinidad de la
Naturaleza Humana del Señor y contra la Santidad del Verbo. La
Divina Humanidad del Señor es lo que el Nombre de Jehová Dios
significa en el sentido celestial, que es el supremo, lo cual consta
por muchos pasajes del Verbo, por ejemplo: Juan XII: 48; XIV: 13; 14
y otros. En la Oración dominical: «Santificado sea tu Nombre»,
Nombre significa la Divina Naturaleza Humana del Señor y no otra
cosa; así también en Éxodo XXIII: 21 y en Isaías LXIII: 16. Por ser
la blasfemia contra el Espíritu, según las palabras en Mateo XII:
31; 32, imperdonable á los hombres, y puesto que esta blasfemia es
lo que en sentido celestial se entiende por tomar el Nombre de
Jehová Dios en vano, se añade á este mandamiento las palabras:
porque no dará por inocente Jehová al que tomare Su Nombre en vano.
232. Que el
nombre de una persona no quiere decir su nombre solamente, sino
también toda su cualidad, se ve claramente en el mundo espiritual.
Allí nadie conserva el nombre que recibió en el bautismo, ó el
nombre que tenía de sus padres ó de sus antecesores en el mundo;
cada uno allí se llama según su cualidad, y los ángeles se llaman
según su vida moral y espiritual. A estos nombres se refirió el
Señor, cuando dijo:
«Yo soy el
buen pastor: las ovejas oyen su voz y a sus ovejas llama por nombre
y las saca» (Juan X: 11; 3).
Y también:
«Mas tengo
unos pocos nombres en Sardis que no han ensuciado sus vestidos. Al
que venciere escribiré sobre él el nombre de mi Dios y el nombre do
la ciudad la Nueva Jerusalén y mi Nombre nuevo» (Apoc. III: 4; 12).
Gabriel y Michael no son nombres de dos ángeles en el cielo, sino que significan todos los ángeles que se hallan en sabiduría respecto del Señor y que adoran á El. En el Verbo los nombres de personas y lugares tampoco significan personas y lugares, sino cosas pertenecientes á la Iglesia. De igual manera en el mundo natural. Por el nombre de una persona en este mundo no se entiende tan sólo su nombre, sino también su cualidad, porque esta adhiere al nombre. En la idea el carácter y la vida del hombre forman uno con su nombre, por lo cual el calumniar los actos de la vida de un hombre es calumniar su nombre.
La siguiente sección
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