Banner

Para difundir las enseñanzas de Emanuel Swedenborg en el mundo hispanohablante.

¿Tienes tú preguntas, comentarios o criticas? Escríbenos en esta dirección, info@swedenborg.es

VI

EL CUARTO MANDAMIENTO

«Honra á tu padre y á tu madre para que sean prolongados tus días y para que te vaya bien sobre la tierra, que Jehová tu Dios te da.»

236.    Así leemos el cuarto mandamiento (Éxodo XX: 12; Deut. V: 16). En el sentido natural honrar padre y madre quiere decir honrarles, obedecerles, serles atentos, mostrarles agradecimiento por los beneficios que confieren, es decir, por nutrir y vestir á los hijos, educarlos é introducirlos en el mundo, para que puedan conducir en él una vida civil y moral, y asimismo introducirlos en el cielo mediante los preceptos de la religión. Así cuidan de su prosperidad temporal y también de su felicidad eterna; y lo hacen por el amor, en el cual se hallan por el Señor, en lugar de quien desempeñan estos oficios. Relativamente se entiende también la consideración y el honor debidos á los tutores, si los padres han muerto. En un sentido más amplio se entiende honrar al rey y á los magistrados, quienes proveen dé una manera general los bienes, que los padres proveen en particular. En un sentido aún más amplio se entiende amar á la patria, porque ésta mantiene y protege al pueblo. Pero el honor á la patria, al rey y á los magistrados debe profesarse por los padres y por ellos ser inculcado en los niños.

237.    En el sentido espiritual «honrar padre y madre» significa reverenciar y amar á Dios y á la Iglesia. En el sentido espiritual Padre significa Dios, quien es el Padre de todos, y Madre significa la Iglesia. En los cielos los niños y los ángeles no conocen otro Padre, ni otra madre, porque los que están allí han nacido de nuevo del Señor mediante la Iglesia. Madre significa la Iglesia, porque así como una madre en la tierra alimenta á sus hijos con alimento natural, así los alimenta la Iglesia con alimento espiritual, y por esta razón se llama la Iglesia en el Verbo á menudo madre (Óseas II: 2; 5; Isaías L: 1; Ezequiel XVI: 45; XIX: 10; Mateó XII: 48, 49; Marcos III: 3335; Lucas VIII: 21; Juan XIX: 2527).

238.    En el sentido celestial «Padre» significa nuestro Señor Jesucristo, y «Madre» la comunión de los Santos, la cual es Su Iglesia, distribuida por toda la tierra. Que nuestro Señor es el Padre consta por varios pasajes del Verbo, entre otros por éstos: Isaías IX: 6; LXIII: 6; Juan XIV: 811; cap. XII: 45; y que Madre en este sentido significa la Iglesia de nuestro Señor consta por varios otros pasajes, como por ejemplo: Apoc. XXI: 2; XXI: 10; XIX: 7; 9; Mateo IX: 15; Marcos II: 19, 20; Lucas V: 34; 35; Juan III: 29; XIX: 26, 27. La Nueva Jerusalén, mencionada en estos pasajes, es la Nueva Iglesia, ahora establecida por el Señor. Esta Iglesia, y no la anterior, es la esposa. La prole espiritual, que nace de este matrimonio, son los bienes de la caridad y las verdades de la fe, y los que por el Señor se hallan en estos bienes y estas verdades, se llaman hijos del matrimonio, hijos de Dios y nacidos de El.