VI
EL CUARTO MANDAMIENTO
«Honra á tu padre y á tu madre para que sean prolongados tus
días y para que te vaya bien sobre la tierra, que Jehová tu Dios te
da.»
236.
Así leemos el cuarto mandamiento (Éxodo XX: 12; Deut. V: 16).
En el sentido natural honrar padre y madre quiere decir honrarles,
obedecerles, serles atentos, mostrarles agradecimiento por los
beneficios que confieren, es decir, por nutrir y vestir á los hijos,
educarlos é introducirlos en el mundo, para que puedan conducir en
él una vida civil y moral, y asimismo introducirlos en el cielo
mediante los preceptos de la religión. Así cuidan de su prosperidad
temporal y también de su felicidad eterna; y lo hacen por el amor,
en el cual se hallan por el Señor, en lugar de quien desempeñan
estos oficios. Relativamente se entiende también la consideración y
el honor debidos á los tutores, si los padres han muerto. En un
sentido más amplio se entiende honrar al rey y á los magistrados,
quienes proveen dé una manera general los bienes, que los padres
proveen en particular. En un sentido aún más amplio se entiende amar
á la patria, porque ésta mantiene y protege al pueblo. Pero el honor
á la patria, al rey y á los magistrados debe profesarse por los
padres y por ellos ser inculcado en los niños.
237.
En el sentido espiritual «honrar padre y madre» significa
reverenciar y amar á Dios y á la Iglesia. En el sentido espiritual
Padre significa Dios, quien es el Padre de todos, y Madre significa
la Iglesia. En los cielos los niños y los ángeles no conocen otro
Padre, ni otra madre, porque los que están allí han nacido de nuevo
del Señor mediante la Iglesia. Madre significa la Iglesia, porque
así como una madre en la tierra alimenta á sus hijos con alimento
natural, así los alimenta la Iglesia con alimento espiritual, y por
esta razón se llama la Iglesia en el Verbo á menudo madre (Óseas II:
2; 5; Isaías L: 1; Ezequiel XVI: 45; XIX: 10; Mateó XII: 48, 49;
Marcos III: 3335; Lucas VIII: 21; Juan XIX: 2527).
238.
En el sentido celestial «Padre» significa nuestro Señor
Jesucristo, y «Madre» la comunión de los Santos, la cual es Su
Iglesia, distribuida por toda la tierra. Que nuestro Señor es el
Padre consta por varios pasajes del Verbo, entre otros por éstos:
Isaías IX: 6; LXIII: 6; Juan XIV: 811; cap. XII: 45; y que Madre en
este sentido significa la Iglesia de nuestro Señor consta por varios
otros pasajes, como por ejemplo: Apoc. XXI: 2; XXI: 10; XIX: 7; 9;
Mateo IX: 15; Marcos II: 19, 20; Lucas V: 34; 35; Juan III: 29; XIX:
26, 27. La Nueva Jerusalén, mencionada en estos pasajes, es la Nueva
Iglesia, ahora establecida por el Señor. Esta Iglesia, y no la
anterior, es la esposa. La prole espiritual, que nace de este
matrimonio, son los bienes de la caridad y las verdades de la fe, y
los que por el Señor se hallan en estos bienes y estas verdades, se
llaman hijos del matrimonio, hijos de Dios y nacidos de El.