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EL OCTAVO MANDAMIENTO

«No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.»

248.    En el sentido natural, la significación de este mandamiento, más próxima á la letra, es que no se debe dar testimonio, ni ante un juez, ni en particular, contra alguien que es injustamente acusado de un delito ó un mal, y que no se debe ratificar el testimonio invocando el nombre de Dios, ó cosa alguna santa, ó algo que afecte á su propia reputación. En un sentido más amplio, este mandamiento prohíbe mentiras de toda clase, hipocresía mal intencionada en la vida civil, y también toda expostura y difamación del prójimo, á consecuencia de lo cual su honor, su nombre y su reputación, de las cuales depende, son perjudicados. En un sentido más amplio aún, prohíbe tramas, procedimientos astutos y malos designios contra alguien, motivados por enemistad, odio, venganza, envidia, rivalidad, etc., porque  estos males llevan dentro de sí testimonio falso.

249.    En el sentido espiritual este mandamiento prohíbe el persuadir á otros de que las falsedades de la fe son verdades de la fe, y que los males de la vida son bienes de la vida y viceversa, porque esto es dar falso testimonio en sentido espiritual; pero sólo cuando se hace con intención y no por ignorancia, es decir, cuando se hace con conocimiento de la verdad y del bien, pero no antes de conocerlos; porque el Señor dice: «Si fuerais ciegos no tuvierais pecado; mas ahora porque decís: vemos, por tanto vuestro pecado permanece» (Juan IX: 41).

250.    En el sentido celestial este mandamiento significa blasfemar al Señor y al Verbo, y así expulsar la Verdad misma de la Iglesia; porque el Señor es la Verdad Misma y también el Verbo. Por otra parte dar testimonio significa en sentido celestial hablar la verdad, y testimonio significa la Verdad misma. He aquí la razón por la cual el Decálogo se llama el testimonio (Éxodo XXV: 16; 21; 22); y por la misma razón el Señor, que es la Verdad misma, dice que testifica y da testimonio de Si Mismo (Juan III: 11; VIII: 13; 19; XV: 26; XVIII: 37).