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El Divino ESSE (SER) que es Jehová

16.    Primero trataremos del Divino Esse y luego de la Divina Esencia. Estos dos parecen ser una misma cosa mas son distintos; porque Esse es más que esencia, siendo así que una esencia supone un Esse del cual es derivada. El Esse de Dios ó sea el Divino Esse no puede ser descrito, porque excede á todo pensamiento humano, en cuyo pensamiento solo cabe lo que es creado y finito, mas no lo que es increado é infinito; por consiguiente no el Divino Esse, que es Esse en sí mismo, del cual vienen todas las cosas y el cual ha de estar en todas las cosas, á fin de que puedan existir. Mas algunos conocimientos acerca del Divino Esse serán expuestos en los siguientes cinco artículos.

I

El Dios Único se llama Jehová de ESSE, es decir, de esto de que El Solo es y era y será y que es el Primero y el Último, el Principio y el Fin, el Alfa y la Omega.

17.     Que Jehová significa «Yo soy» es conocido; y que así se llamaba aun en los tiempos más antiguos, es evidente por el libro de la creación, ó sea el Génesis, donde en el primer capítulo se llama Dios, mas en el segundo y siguientes Jehová Dios, y cuando luego los descendientes de Abraham por Jacob lo habían olvidado, les fué nuevamente traído á la memoria, acerca de lo cual leemos:

«Moisés dijo á Dios: ¿cuál es tu nombre? Y Dios dijo: Yo soy El que Soy: asi dirás á los hijos de Israel: Yo Soy me ha enviado á vosotros; y dirás: Jehová, el Dios de vuestros padres, me ha enviado á vosotros. Este es mi nombre para siempre y este mi memorial por todos los siglos» (Éxodo III: 13; 14; 15).

Puesto que Dios sólo es el Yo Soy y el Esse ó Jehová, por ello no existe cosa alguna en todo el Universo creado, que no derive su Esse de El; pero de qué manera se verá más adelante. Esto es también lo que quieren decir estas otras palabras:

«Yo soy el Primero y el Ultimo, el Principio y el Fin, el Alfa y la Omega» (Isaías XLIV: 6, y Apoc. I: 8; 11—XXII: 13).

es decir, que El es lo Propio y lo Único desde lo primero hasta lo último, de Quien vienen todas las cosas.

La razón por la cual Dios se llama el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin, es que alfa es la primera y omega la ultima letra en el alfabeto griego, y por eso significan todas las cosas en un complejo, porque en el mundo espiritual toda letra del alfabeto significa cierta cosa, y las vocales, que sirven de vehículo al sonido, significan algo perteneciente al afecto ó al amor. Existe allí un idioma universal, en el cual se hallan los ángeles y los espíritus, y este idioma no tiene cosa alguna de común con los idiomas del mundo, mas todo hombre entra en él después dé la muerte; porque se halla implantado en él desde la creación, por lo cual todos se comprenden en el mundo espiritual. Muchas veces me ha sido dado oír este idioma, y habiéndolo comparado con los idiomas del mundo, he encontrado que nada absolutamente tiene de común con ellos; difiere de ellos hasta en su primer principio, porque en ese idioma cada letra de una palabra significa cierta cosa. En su consecuencia Dios es llamado el Alfa y la Omega, lo cual significa, que El es lo Propio y lo Único desde lo primero hasta lo último, de Quien vienen todas las cosas.

II

El Dios Único es la Substancia misma y la Forma misma; y ángeles y hombres son substancias y formas derivadas de El, y tanto como ellos están en El y El en ellos, son imágenes y semejanzas suyas.

18. Puesto que Dios es Esse, es también substancia, porque un Esse que no fuere substancia, sería una cosa meramente imaginaría, siendo así que substancia es lo que subsiste, y substancia implica á su vez forma, viendo qué una substancia, que no fuera también forma, sería asimismo una cosa meramente imaginaria. Ambas cosas pueden, pues, ser predicados de Dios, pero siempre entendiéndose, que El es la Única, la Propia y la Primera Substancia y Forma. Esta Forma es la verdadera Forma Humana; es decir, que Dios es el verdadero Hombre, en el Cual todas las cosas son infinitas (a); y los ángeles y hombres son substancias y formas, creadas y organizadas para recibir las cosas Divinas, que influyen en ellos por conducto del cielo; por lo cual en el libro de la creación se llaman imágenes y semejanzas de Dios (Génesis I: 26; 27) y en otros lugares del Verbo se dice, que son Sus hijos y engendrados por El. Más adelante en esta obra se demostrará plenamente, que en cuanto el hombre vive bajo la influencia Divina, esto es, en cuanto se deja guiar por Dios, es hecho una imagen de El más y más interiormente. Si uno no se forma la idea acerca de Dios, de que El es la primera Substancia y la primera Forma y acerca de su Forma, de que ella es la verdadera Forma Humana, absorbe con facilidad fantasías ociosas y quimeras, con respecto á Dios mismo, al origen del hombre y á la creación del mundo. Con respecto á Dios se forma la idea de que es la Naturaleza, ó el Universo en sus primeras cosas, por consiguiente que es el expanso del Universo, ó de otra manera, que tan solo es vaciedad y nada. Con respecto al origen de los hombres se persuade, de que han originado por un influjo accidental de los elementos, y con respecto á la creación del mundo, de que sus substancias y formas han originado de puntos geométricos, luego de líneas, las cuales, no pudiendo predicarse de ellas cosa alguna, son en sí mismas nada. Con estas personas todo cuanto pertenece á la iglesia es como el Styx, ó como las densas tinieblas del Tártaro.

(a) Que Dios es el verdadero Hombre en el cual todas las cosas son infinitas, se halla plenamente explicado y demostrado en «La Sabiduría angelical concerniente al Divino Amor y la Divina Sabiduría», publicado en Amberes en el año 1763.

III

El Divino ESSE es ESSE en si mismo, y al mismo tiempo EXISTERE (Existir) en sí mismo.

19. Que Jehová Dios es Esse en sí mismo es porque El es el Yo soy; lo Propio, lo Único y lo Primero desde la eternidad hasta la eternidad, de Quien toda cosa existente ha de proceder para poder ser algo. Así y no de otra manera es El el Principio y el Fin, el Primero y el Ultimo, el Alfa y la Omega. No se puede decir que Su Esse viene (procede) de sí mismo; porque esto de proceder de si mismo supone un anterior y por consiguiente un tiempo, lo cual es inaplicable á lo Infinito, llamado «desde eternidad» (ab eterno); también supone otro Dios, que fuere Dios en Sí mismo; así pues, un Dios salido de Dios, ó que Dios se formó El mismo, y así no podría ser increado é infinito, puesto que se habría hecho finito por sí mismo ó por algún otro. De esto, de que Dios es Esse en Si mismo sigue que es el Amor mismo, la Sabiduría misma, la Vida misma y lo Propio, de lo cual vienen todas las cosas y á lo cual todas las cosas han de referirse para poder ser algo. Que Dios es la Vida misma y por consiguiente Dios, consta por las palabras del Señor en Juan V: 26, y en Isaías:

«Yo Jehová hago todas las cosas; extiendo solo los cielos y extiendo la tierra por mi mismo (Isaías XLIV: 24).

«En ti está Dios y no hay otro fuera de Dios (XLV: 14; 15; 21; 22)».

Dios, siendo Esse en sí mismo, es también Existere en sí mismo, porque un Esse, que no existe, es nada; así como un Existere, que no viene de un Esse, es nada, por lo cual, dado uno de ellos, son dados los dos. De igual manera una sustancia, que no sea forma, es nada; nada puede predicarse de ella, y puesto que no tiene cualidad, es en sí misma nada. La razón por la cual aquí decimos ESSE y EXISTERE y no Esencia y Existencia, es que se debe distinguir entre los primeros y los últimos, como entre lo que es prior y lo que es posterior, y lo prior es más universal que lo posterior. Al Divino Esse son aplicables infinidad y eternidad, mas á la Divina Esencia y Existencia son aplicables el Divino Amor y la Divina Sabiduría, y por medio de estos dos, Omnipotencia y Omnipresencia; de los cuales trataremos por su orden.

20. El hombre natural no puede por su propia razón en manera alguna llegar á saber que Dios es lo Propio, lo Único, lo Primero, que llamamos ESSE y EX1STERE en sí mismo, de Quien vienen todas las cosas existentes: porque el hombre natural, por su propia razón, sólo puede aprender y concebir lo que pertenece á la Naturaleza. Esto se adapta á su esencia, porque desde su infancia y niñez no ha entrado en ella otra cosa. Pero puesto que el hombre ha sido creado para llegar á ser espiritual, teniendo que vivir después de la muerte, y entonces entre seres espirituales en el mundo espiritual, ha provisto Dios el Verbo, en el cual no solo ha revelado á Sí mismo, sino también el que hay un cielo y un infierno, y que el hombre ha de vivir ó existir eternamente en el uno ó en el otro, cada uno con arreglo á su vida y á su fe juntos. En el Verbo ha revelado también que El es el Yo soy ó sea el ESSE, que es lo Propio y Único, que es en sí mismo y por consiguiente lo Primero, ó el Principio del cual vienen todas las cosas. Es á causa de esta revelación que el hombre natural puede elevarse por encima de la Naturaleza, es decir, por encima de sí mismo y ver las cosas, que son de Dios; sin embargo, todavía como desde lejos, más conforme ama á Dios le ve más y más cerca. La causa de esta diferencia no se halla en Dios, porque El está cerca de todo hombre, siendo así que está en él con Su Esencia; mas el hombre no está en Dios mas que en la medida en que ama á Dios y hace su voluntad, y no ve á Dios mas que en la medida en que está en El. Los que aman á Dios y viven según Sus mandamientos ven á El; porque tienen fe, y ¿qué es la fe sino una vista espiritual de que Dios es? Y ¿qué es una vida según Sus mandamientos, sino un reconocimiento actual y efectivo, de que de El vienen la salvación y la vida eterna? Mas los que solo tienen una fe natural, que es un mero conocimiento, y no una fe espiritual, y que por eso conducen una vida meramente natural, si bien ven á Dios, le ven como desde lejos y sólo cuando hablan de El. La diferencia entre los primeros y los últimos es como entre los que están en la clara luz del día y ven á hombres cerca de sí y hasta los tocan, y los que se hallan envueltos en una densa niebla, en la cual no pueden distinguir las formas humanas de troncos ó de piedras, ó como los que están en un mismo globo planetario, mirándose y hablándose, y los que están en otro globo, mirando con telescopios hacia los primeros, creyendo ver hombres, mientras que en realidad no ven más que una parte de superficie del planeta, las montañas y los terrenos elevados como puntos resplandecientes, los lagos y los mares como puntos obscuros. Una diferencia parecida hay en el ver á Dios y á las cosas Divinas, que proceden de El, entre los que se hallan en la fe y al mismo tiempo en la vida de la caridad, y los que tan solo tienen conocimientos acerca de ello; es decir, entre el hombre espiritual y el hombre natural. Mas los que niegan la Divina Santidad del Verbo y sin embargó llevan cosas pertenecientes á la religión, por así decir, en un saco sobre sus espaldas, no ven á Dios y pronuncian la palabra Dios con poca diferencia de los loros.

IV

El Divino ESSE y EXISTERE en sí mismo no puede producir otro Divino que sea ESSE y EXISIERE en sí mismo, por consiguiente no es posible el que haya otro Dios de la misma Esencia.

 21. Queda ya demostrado que el Dios único, que es el Creador del universo, es Esse y Existere en sí mismo y por consiguiente Dios en sí mismo; sigue de ahí que un Dios (procedente) de Dios no es posible, puesto que lo esencialmente Divino, que es Esse y Existere en sí mismo, en El es incomunicable. Lo mismo se dice «engendrado por Dios» que «procedente de Dios»; en ambos casos se entiende «ser producido por Dios», y esto difiere poco de ser creado. Por lo tanto, introducir en la iglesia la fe ó la creencia de que existen tres personas Divinas, cada una de las cuales es Dios separadamente, y de la misma esencia, una nacida desde eternidad y la tercera desde eternidad procedente de ellas, equivale á destruir por completo la idea de la unidad de Dios y con ésta toda noción de la Divinidad, metiendo en exilio todo lo espiritual de la razón, y en su consecuencia el hombre no es ya hombre, sino enteramente natural, diferente del animal sólo por poseer la facultad de hablar, y es opuesto á todas las cosas espirituales de la Iglesia, porque el hombre natural llama necedades á estas cosas. De aquí y sólo de aquí han venido las enormes herejías con respecto á Dios, que hoy existen, de manera que la división de la Divina Trinidad en tres personas ha introducido en la iglesia no solo noche, sino también muerte. La idea de tres idénticas Divinas Esencias es una ofensa á la sana razón, y esto me consta, porque los ángeles me han dicho que no pueden siquiera pronunciar «tres Divinidades iguales», y dijeron que si alguien viniese entre ellos, queriendo pronunciarlo, no lo podría á menos de volverse aparte de ellos, y después de haberlo pronunciado quedaría como un cuerpo exánime y sería echado fuera; luego iría á juntarse con sus semejantes en el infierno, quienes no reconocen á Dios alguno. La verdad es que el implantar en niños la idea de tres Divinas personas, á cuya idea inevitablemente adhiere la idea de tres Dioses, es quitarles toda la leche espiritual y finalmente toda la razón espiritual, y hacer venir sobre los que se confirman en ella, muerte espiritual. Los que de fe y de corazón adoran á un solo Dios, el Creador del Universo y al mismo tiempo el Redentor y Salvador ó Regenerador, son como la ciudadela de Sión al tiempo de David y como la ciudad de Jerusalén, al tiempo de Salomón, después de edificado el templo; mas la iglesia que creé en tres personas Divinas y en cada una de ellas como Dios, distinto de los otros dos, es como la ciudad de Sión y Jerusalén, destruida por Vespasiano y su templo reducido á cenizas; Él hombre que adora á un solo Dios, en Quien hay Divina Trinidad, y por consiguiente á una sola Persona, se vuelve más y más viviente y angelical, mas el que se confirma en una pluralidad de Dioses, por la pluralidad de personas, se vuelve gradualmente como una estatua con articulaciones, dentro de la cual está Satanás y habla por su boca articulada.

V

La pluralidad de Dioses en tiempos antiguos y también en tiempos modernos ha originado sola y exclusivamente por no comprenderse el Divino Esse.

22. La unidad de Dios se halla inscrita en lo más íntimo de todo hombre, puesto que está en medio de todo cuanto de Dios influye en el alma humana, según antes se ha dicho (N.° 8); pero si á pesar de esto no ha descendido desde allí á la razón humana, es porque se ha carecido de los conocimientos, mediante los cuales el hombre debe ascender é ir al encuentro de Dios, porque todo hombre debe preparar el camino para Dios, es decir, debe prepararse para la recepción, y esta preparación se verifica por medio de conocimientos. Los conocimientos, de los cuales hasta ahora se ha carecido, que permiten al entendimiento penetrar donde puede ver, que Dios es Uno, que no puede haber más que un Solo Esse Divino, y que todas las cosas de la Naturaleza vienen de El, son los siguientes:

1.    Que hasta ahora nadie ha tenido conocimiento del mundo espiritual, donde se hallan los espíritus y los ángeles y donde entra todo hombre inmediatamente después de morir.

2.    Que en aquel mundo hay un Sol, que es Amor puro, procedente de Jehová Dios, el Cual está en medio del mismo.

3.    Que de ese Sol procede un calor, que en su esencia es amor, y una luz, que en su esencia es sabiduría.

4.    Que por esta causa todas las cosas que están en ese mundo son espirituales; afectan al hombre interior y forman su voluntad y entendimiento.

5.    Que Jehová Dios por medio de su Sol produce, no solo el mundo espiritual con todas sus cosas espirituales, que son innumerables y sustanciales, sino también el mundo natural y todas sus cosas naturales, que asimismo son innumerables, pero materiales.

6.    Que hasta ahora nadie ha podido distinguir entre lo espiritual y lo natural, ni saber lo que lo espiritual es en su esencia.

7.    Tampoco se ha sabido que hay tres grados de amor y sabiduría, con arreglo á los cuales se hallan distinguidos y arreglados los cielos de los ángeles.

8.    Y que la mente humana se halla arreglada en otros tantos grados, con el objeto de poder, después de la muerte, ser elevada á uno de los tres cielos, lo cual se verifica con arreglo á la vida y á la fe del hombre y á la conjunción de ellas en el hombre.

9.    Y finalmente, que todas estas cosas no pueden existir en manera alguna, mas que por virtud del Divino Esse, que es lo Propio en Si mismo, de lo cual vienen todas las cosas.

Estos conocimientos han faltado hasta ahora, y sin ellos no puede el hombre ascender y formar concepto del Divino Esse. Se dice que el hombre asciende, pero por eso se debe entender, que es elevado por Dios, porque el hombre tiene libre voluntad para adquirir conocimientos, y á medida que los adquiere por conducto del Verbo mediante el entendimiento, prepara el camino, por el cual Dios desciende y le eleva. Los conocimientos por medio dé los cuales el hombre asciende, elevado y guiado por el Señor, pueden compararse con los grados de la escala que vio Jacob en su sueño en Bethel (Génesis XXVIII: 12; 13).

El siguiente sección [ La Infinidad de Dios o sea Su Inmensidad y Eternidad]