III
El sentido literal del Verbo es la base, el continente y el
sostén de su sentido espiritual y celestial.
162.
En toda cosa Divina hay tres grados: un primero, un
intermedio, un último; y el primero, pasa por el conducto del
intermedio al último. El último es por consiguiente la base. El
primer grado se halla asimismo en el intermedio y por conducto del
intermedio en el último, el cual por consiguiente también es el
continente, y siendo la base y el continente es igualmente el
sostén. Estos tres grados pueden llamarse intención ó fin, causa y
efecto, y también ser (esse), volverse (fieri) y existir (existere),
siendo la intención el ser; la causa el volverse, y el efecto el
existir. En toda cosa perfecta hay pues una triplicidad, á saber: lo
primero, lo intermedio y lo último, ó bien la intención, la causa y
el efecto. Comprendido esto, se comprende también que toda obra
Divina es perfecta y completa en su último grado, y que su todo se
halla en su último, puesto que en este grado se hallan los dos
grados anteriores juntos.
163.
Por esta razón la palabra tres en el Verbo significa lo que
es completo y perfecto y también todo en conjunto, y en este sentido
se emplea en el Verbo siempre y cuando se trata de expresar tal
cosa, como en los siguientes pasajes: «Isaías anduvo desnudo y
descalzo tres años» (Isaías XX: 3). «Jehová llamó tres veces á
Samuel y Samuel corrió tres veces á Eli y Eli comprendió la tercera
vez» (I Sam. III: 1; 8). Jonatán dijo á David de esconderse tres
días en el campo y luego tiró tres flechas contra el lado de una
piedra, y. David se inclinó entonces tres veces delante de Jonatán
(XX: 5; 12; 42). Elias se midió tres veces sobre el hijo de la viuda
(I Reyes XVII: 21). Elias ordenó que derramasen agua sobre el
holocausto tres veces (XVIII: 34). Jesús dijo que el Reino del cielo
es semejante á la levadura que tomó una mujer y escondió en tres
medidas de harina, hasta que todo quedó leudo (Mateo XIII: 33).
Jesús dijo á Pedro que le negaría tres veces (XXVI: 34). Jesús dijo
tres veces á Pedro: ¿me amas? (Juan XXI: 15; 17). Jonás estuvo en el
vientre de la ballena tres días y tres noches (Jonás I: 17). Jesús
dijo: Destruid este templo y lo levantaré en tres días (Juan II: 19.
Mateo XXVI: 61). Jesús en Getsemane oró tres veces (Mateo XXVI: 39;
44). Jesús resucitó el tercer día (Mateo XXVIII: 1), y en muchos
otros lugares del Verbo se emplea igualmente, la palabra tres, y
donde se emplea se trata siempre de una obra acabada y completa ó
perfecta; porque esto es lo que significa este número.
164. Hay tres cielos: un cielo superior, otro intermedio y otro
inferior. El cielo superior forma el Reino celestial del Señor, el
intermedio Su Reino espiritual y el inferior Su Reino natural. Así
como hay tres cielos, así hay también tres sentidos en el Verbo: el
celestial, el espiritual y el natural, y esto es así á causa de la
triplicidad que existe en toda cosa Divina y por consiguiente en
toda cosa completa y perfecta, según queda dicho más arriba (núm.
162). La naturaleza del Verbo, es pues ésta: En el sentido literal,
que es el sentido natural, hay un sentido interior que es
espiritual, y dentro de éste un sentido íntimo, que es celestial; y
el sentido exterior, ó sea el sentido natural, que se llama literal,
es el continente, la base y el sostén de los dos sentidos
interiores. Sin el sentido natural el Verbo sería como un cuerpo
humano sin su continente ó envoltura, que se llama cutis, y sin su
base y sostén, que se llama esqueleto; sería también como el púlpito
y el altar de un templo sin paredes y techo para resguardarlos de la
intemperie. Por eso se dice en Isaías: Jehová cría sobre toda gloria
cobertura (IV: 5).