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VI

Por conducto del sentido literal del Verbo se verifica conjunción con el Señor y asociación con los ángeles.

177. Mediante el Verbo se verifica conjunción con el Señor, porque el Señor mismo es el Verbo, esto es, la Divina Verdad y el Divino Bien en el Verbo. La Conjunción se verifica por medio del sentido literal, porque en este sentido el Verbo se halla en su plenitud, en su santidad y en su poder, como queda demostrado en un artículo precedente. Esta conjunción no se deja sentir distintamente por el hombre, mas se halla en la inclinación á la verdad y en la percepción de la misma. Mediante el sentido literal se verifica también asociación con los ángeles, porque el sentido espiritual y celestial está dentro del sentido literal y los ángeles se hallan en estos sentidos interiores; los ángeles del reino espiritual del Señor en el sentido espiritual y los ángeles del reino celestial del Señor en el sentido celestial. Estos dos sentidos se perciben por medio del sentido literal, cuando el Verbo es leído por un hombre que lo estima y ama por ser santo é inspirado por Dios. La evolución y la percepción es instantánea y así es por consiguiente también la asociación.

178.    Que los ángeles espirituales se hallan en el sentido espiritual del Verbo y los ángeles celestiales en el sentido celestial, he podido comprobar varias veces mediante viva experiencia. Al leer el Verbo en su sentido literal me ha sido dado percibir, que me fué dada comunicación con el cielo, ora con una, ora con otra sociedad allí. Lo que yo entendía en el sentido natural, lo entendían los ángeles espirituales en el sentido espiritual y los ángeles celestiales en el sentido celestial, y esto instantáneamente. Esta experiencia se ha repetido millares de veces y no tengo duda alguna de esta verdad. Hay también espíritus, que están debajo del cielo, que abusan de esta comunicación, porque recitan algunos pasajes del sentido literal del Verbo y observan y notan inmediatamente con qué sociedad se efectúa la comunicación. Esto he visto y oído también varias veces. Por estas experiencias me ha sido dado conocer, que el Verbo en su sentido literal es el medio Divino de conjunción con el Señor y de asociación con los ángeles.

179.    Ilustraré mediante ejemplos de qué manera los ángeles espirituales y celestiales perciben su respectivo sentido por el sentido natural, cuando el hombre lee el Verbo, y tomaré como ejemplos cuatro mandamientos del decálogo; el quinto mandamiento dice: No matarás. Por esto el hombre no sólo entiende matar, sino también abrigar sentimientos de odio y de venganza hasta desear la muerte á su prójimo. Un ángel espiritual entiende por matar el hacer las obras de un demonio, destruyendo el alma del hombre; pero un ángel celestial entiende por matar el odiar al Señor y al Verbo. El sexto mandamiento dice: No cometerás adulterio. El hombre entiende por esto, violar la fe conyugal, obrar obscenamente, hablar lascivosamente y abrigar pensamientos sucios. Un ángel espiritual entiende adulterar los bienes del Verbo y falsificar sus verdades; pero un ángel celestial entiende negar la Divinidad del Señor y profanar el Verbo. El séptimo mandamiento' dice: No hurtarás. El hombre entiende por esto, robar, defraudar y quitar del prójimo sus bienes bajo cualquier pretexto. Un ángel espiritual entiende despojar ó privar á otros de los bienes y verdades de su fe mediante falsedades y males; pero un ángel celestial entiende atribuirse á sí mismo las cosas que pertenecen al Señor, y pretender para sí Su justicia y mérito. El octavo mandamiento dice: No hablarás contra tu prójimo falso testimonio. El hombre entiende por esto también, mentir y difamar. Un ángel espiritual entiende decir, y persuadir á otros á creer, que falsedad es verdad, que un mal es un bien y viceversa; pero un ángel celestial entiende blasfemar al Señor y al Verbo. De esta manera el sentido espiritual y el sentido celestial se extraen del sentido natural del Verbo, dentro del cual se hallan, y, lo que es asombroso, los ángeles extraen para sí lo que es de ellos, sin saber lo que piensa el hombre; sin embargo, los pensamientos de los ángeles y los del hombre hacen uno por medio de correspondencias, como la intención ó el fin, la causa y el efecto; y en verdad, los fines están en el reino celestial, las causas en el reino espiritual y los efectos en el reino natural. El Verbo, en su letra, es como una caja en la que se hallan colocadas por su orden piedras preciosas, perlas y diademas. El hombre que lee el Verbo reverentemente y piensa racionalmente de lo que lee en el sentido natural, es como uno que envía al cielo tal caja, que conforme sube se abre y las joyas llegan á las manos de los ángeles, quienes se deleitan con su vista sintiendo íntimo gozo al contemplarlas y este gozo de los ángeles se comunica al hombre, causando consolación y comunicación de percepciones. Para fomentar esta asociación con los ángeles y al mismo tiempo la conjunción con el Señor fue instituida la Santa Cena, cuyo pan en el cielo se vuelve Divino Bien y cuyo vino allí se transforma en Divina Verdad, ambos procedentes del Señor. Esta correspondencia existe desde la Creación, y su objeto es que el Cielo de los ángeles y la Iglesia en la tierra, así como en general el mundo espiritual y el mundo natural, puedan formar uno, á fin de que el Señor pueda unirse á ambos y ambos tener conjunción con El.

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