VII
El Verbo está en todos los cielos y del mismo viene la
sabiduría de los ángeles.
180.
Hasta ahora se ha ignorado, que el Verbo está también en los
cielos, y no podía menos de ignorarse mientras se ignoraba, que los
ángeles y los espíritus son hombres como los hombres en la tierra, y
que existen entre ellos cosas similares á las que existen entre los
hombres en el mundo natural, con la sola diferencia de que los
ángeles y los espíritus son en sí mismos espirituales, y que todas
las cosas que existen entre ellos, son de origen espiritual,
mientras que los hombres en el mundo son naturales, y todas las
cosas que entre ellos existen son naturales. Por ignorarse esto no
podía saberse que el Verbo existe también en los cielos, que lo leen
los ángeles allí y también los espíritus, que se hallan debajo de
los cielos. Pero á fin de que esto no permaneciera un secreto para
siempre, me ha sido concedido estar en compañía de ángeles y
espíritus, hablar con ellos, enterarme de sus circunstancias y luego
referir muchas cosas que he visto y oído. Estas he publicado en una
obra que trata del Cielo y del Infierno (publicada en Londres en el
año 1758) en cuya obra se puede ver, que ángeles y espíritus son
hombres y' que entre ellos existen en abundancia todas las cosas que
existen entre los hombres en el mundo. Que los ángeles y los
espíritus son hombres, puede verse en dicha obra (N. 7377 y N.
453456). Que hay entre ellos cosas similares á las que hay entre los
hombres en el mundo (N. 70190) y también que entre ellos se celebran
cultos Divinos y en sus templos predicaciones (N. 221227); que
tienen escritos y libros (N. 258264) y que tienen la Sagrada
Escritura, ó sea el Verbo (N. 259).
181.
En cuanto al Verbo en los cielos se halla escrito en un
estilo espiritual, del todo diferente del estilo natural. Él estilo
espiritual consiste de letras únicamente, cada una de las cuales
envuelve cierto sentido, y entre cada letra, dentro de la misma y
sobre la misma hay pequeños puntos, curvas y líneas, que elevan el
sentido. Con los ángeles del reinó espiritual las letras son
similares á las que se emplean en nuestro mundo en imprenta, y con
los ángeles del reino celestial son con algunos como las letras
árabes, con otros como las antiguas letras hebreas, pero encorvadas
por arriba y por abajo, con señales encima, entre, y dentro de cada
una; cada una de estas señales envuelven asimismo un sentido
completo. Los nombres de personas y lugares en el Verbo son
indicadas con señales, por las cuales los sabios comprenden la
significación espiritual y celestial de cada nombre; por ejemplo:
Moisés significa la parte del Verbo, dada por conducto de él, y en
un sentido más general el Verbo histórico; Elias significa el Verbo
profético; Abraham, Isaac y Jacob significan el Señor con respecto
al Celestial/Divino, Espiritual/Divino y Natural/Divino,
respectivamente; Aarón significa el Sacerdocio del Señor y David su
Realeza; los nombres de los hijos de Jacob, ó de las doce tribus de
Israel, significan las diferentes cosas del Cielo y de la Iglesia y
lo mismo significan los nombres de los doce discípulos del Señor.
Sión y Jerusalén significan la Iglesia con respecto á la doctrina
del Verbo, y el país de Canaán la Iglesia misma; los lugares y
ciudades en el país de esta y de aquella parte del Jordán significan
las varias cosas pertenecientes á la Iglesia y á su doctrina. El
caso es igual con respecto á los números. Estos no se hallan en el
Verbo que está en los cielos, mas en lugar de ellos hay cosas á las
cuales corresponden los números. Por esto se ve que el Verbo en los
cielos, en cuanto á su sentido literal, es similar al nuestro, y que
al mismo tiempo corresponde á éste, de manera que ambos forman uno.
Es maravilloso observar cómo el Verbo en los cielos se halla escrito
de manera á poder entenderlo los simples con simplicidad y los
sabios con sabiduría; porque hay muchas curvas y señales sobre las
letras, las cuales, como ya se ha dicho, elevan el sentido. Los
simples hacen caso omiso de éstas, y no tienen de ellas
conocimiento, pero los sabios fijan en ellas su atención y las
comprenden cada uno según su sabiduría, hasta el más sabio. En cada
sociedad grande hay un ejemplar del Verbo, escrito por ángeles
inspirados por el Señor, y es guardado en el repositorio sagrado que
hay en la sociedad, á fin de que el Verbo no sea modificado en el
más mínimo detalle. El Verbo que tenemos en el mundo se parece al
que está en los cielos en esto de que los simples lo entienden con
simplicidad y los sabios con sabiduría, pero aquí se verifica esto
de otra manera.
182. Que toda la sabiduría de los ángeles viene del Verbo confiesan
ellos mismos, porque conforme se hallan con entendimiento del Verbo
se hallan en luz. La luz del cielo es la Divina Sabiduría, la cual
para sus ojos es luz. En el repositorio sagrado, donde se halla
depositado el Verbo, la luz es como una llama de intensa claridad,
excediendo todo grado de luz en el cielo fuera del repositorio. La
sabiduría de los ángeles celestiales excede á la de los ángeles
espirituales casi tanto como la de los ángeles espirituales excede á
la de los hombres, y esto porque los ángeles celestiales se hallan
en el bien del amor del Señor y los ángeles espirituales en las
verdades de la sabiduría del Señor, y donde quiera que esté el bien
del amor, allí mora también la sabiduría junto con el bien, pero
donde predominan las verdades, hay sabiduría tan sólo en la medida
en que hay bien del amor juntamente con las verdades. Esta es la
razón por la cual el Verbo en el reino celestial del Señor está
escrito en un estilo diferente del estilo en que está escrito en el
reino espiritual, porque en el Verbo del reino celestial se hallan
expresados los bienes del amor, y los signos corresponden á las
inclinaciones del amor; pero en el Verbo del reino espiritual se
hallan expresadas las verdades de la sabiduría y los signos en él
corresponden á las percepciones interiores de los ángeles respecto
de la verdad. Puede por esto constar cuanta sabiduría se halla
almacenada en el Verbo que tenemos en el mundo, porque en él se
halla oculta toda la sabiduría angelical, que es inefable, y el
hombre que por el Señor es hecho un ángel, es introducido en esta
sabiduría después de la muerte.