Banner

Para difundir las enseñanzas de Emanuel Swedenborg en el mundo hispanohablante.

¿Tienes tú preguntas, comentarios o criticas? Escríbenos en esta dirección, info@swedenborg.es

XII

Antes del Verlo que actualmente existe en el mundo había otro Verbo el cual ha desaparecido.

202. Que el culto Divino por sacrificios era conocido antes de que el Verbo fue dado por conducto de Moisés y los profetas, y que antes también profetizaban de la boca de Jehová, consta por lo que se dice en los libros de Moisés. Con respecto al culto por sacrificios leemos, que fue mandado á los Israelitas derribar los altares de las naciones, destruir sus imágenes, cortar y quitar sus arboledas (Éxodo XXXIV: 13; Deut. VII: 5; XII: 3). En otro lugar leemos, que Israel en Sittim empezó á fornicar con las hijas de Moab, que éstas llevaron al pueblo á los sacrificios de sus dioses y que el pueblo comió é inclinóse ante ellos (Núm. XV: 1; 3). Que Balaam de Siria les hizo edificar altares y sacrificar bueyes y ovejas (XXII: 40; XXIII: 1; 2; 14; 29; 30). Que Balaam profetizó sobre el Señor diciendo que saldría una estrella de Jacob y se levantaría un cetro en Israel (XXIV: 17) y que profetizaba de la boca de Jehová (XXII: 13; 18; XXIII: 3; 5; 8; 16; 26; XXIV: 1; 13). Por todo lo cual consta que en las naciones existían cultos Divinos, similares á los cultos que fueron instituidos por Moisés en la nación Israelita. Que también hubo cultos antes del tiempo de Abraham, es evidente por lo que se dice en Moisés (Deut. XXXII: 7; 8) y aún más así por lo que se dice de Melchisedech, rey de Salem, quien sacó pan y vino y bendijo á Abraham, y Abraham le dio diezmos de todo (Génesis XIV: 18; 203. Melchisedech representaba al Señor, porque llámase en este pasaje el sacerdote del Dios alto (Génesis XIV: 18) y David dice respecto del Señor: Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melchisedech (Salmo CX: 4). Era por esto que Melchisedech sacó pan y vino, cuyas cosas son lo más sagrado en la Iglesia y lo sagrado en la Santa Cena. Estas cosas y otras parecidas son pruebas evidentes, de que antes del Verbo que fue dado á los Israelitas, existía otro Verbo, por medio del cual tales revelaciones llegaron á los hombres.

203. Este Verbo antiguo se menciona en Moisés, donde se cita algunos pasajes del mismo (Núm. XXI: 14; 15; 2730). La parte histórica de este Verbo se llamaba las batallas de Jehová, y la parte profética, Enunciaciones†. De la parte histórica cita Moisés el siguiente pasaje:

«Por tanto se dice en el libro de las batallas de Jehová: Lo que hizo en el mar bermejo y en los arroyos de Arnón y en la corriente de los arroyos, que va á pasar en Ar y descansa en el término de Moab» (Núm. XXI: 14; 15).

Las batallas de Jehová en aquel Verbo, como en el nuestro las batallas del pueblo israelita, significaban y describían los combates que habría de sostener el Señor con los infiernos, cuando vendría al mundo, y las victorias que ganaría sobre ellos. Estos combates se hallan descritos también en nuestro Verbo histórico en muchos lugares, como por ejemplo, en las batallas de Josué con las naciones de Canaán y las guerras de los jueces y reyes de Israel. De la parte profética cita Moisés:

«Por tanto dicen los Enunciadores: Venid á Hesbon; edifiquese y repárese la ciudad de Sehón; que fuego salió de Hesbon y llama de la ciudad de Sehón y consumió á Ar de Moab; á los señores de los altos de Arnón. Ay de ti, Moab; perecido has, pueblo de Chémos; puso sus hijos en huida y sus hijas en cautividad, por Sehón, rey de Amorrheos; mas devastamos el reino de ellos; pereció Hesbon hasta Dibon y destruimos hasta Nopha y Medeba» (Núm. XXI: 2730).

Que el Verbo antiguo también fue inspirado por Dios, es evidente, por el siguiente pasaje en Jeremías, donde se dice casi la misma cosa:

«Salió fuego de Hesbon y llama de en medio de Sihón y quemó el rincón de Moab y la mollera de los hijos revoltosos. Ay de ti, Moab; pereció el pueblo de Chémos; tus hijas fueron presas para cautividad y tus hijos para cautiverio> (XLVIII: 45; 46).

Además de estos libros del antiguo Verbo se menciona en David y en Josué otro libro del mismo Verbo, llamado el libro de Jasher ó el libro del Recto (no del Derecho, como en las traducciones). David dice:

«Y endechó David & Saúl y á Jonathán con esta endecha, poniendo por titulo: Enseñar al arco á los hijos de Judá; he aquí, está escrito en el libro del Recto» (2 Samuel I: 17; 18).

Y en Josué se dice:

«Josué dijo: Sol, detente en Gabaón, y tú, luna, en el valle de Ajalón, ¿no está aquesto escrito en el libro de Jaser?» (Josué X: 12).

Consta por esto, que existía un Verbo antiguo en el mundo, particularmente en Asia, antes del Verbo israelita. Este antiguo Verbo se halla conservado en el cielo, entre los ángeles que vivían en aquel tiempo en el mundo, y existe también todavía en el mundo entre las naciones de la Grande Tartaria, de cuyo particular se dirá más en un Recuerdo al final de este capítulo.

 

La siguiente sección [XIII     Por medio del Verbo tienen luz también aquellos que se hallan fuera  de  la  Iglesia, no teniendo el Verbo. (N. 204-209)...]