XII
Antes del Verlo que actualmente existe
en el mundo había otro Verbo el cual ha desaparecido.
202.
Que el culto Divino por sacrificios era conocido antes de que el
Verbo fue dado por conducto de Moisés y los profetas, y que antes
también profetizaban de la boca de Jehová, consta por lo que se dice
en los libros de Moisés. Con respecto al culto por sacrificios
leemos, que fue mandado á los Israelitas derribar los altares de las
naciones, destruir sus imágenes, cortar y quitar sus arboledas (Éxodo
XXXIV: 13; Deut. VII: 5; XII: 3). En otro lugar leemos, que Israel
en Sittim empezó á fornicar con las hijas de Moab, que éstas
llevaron al pueblo á los sacrificios de sus dioses y que el pueblo
comió é inclinóse ante ellos (Núm. XV: 1; 3). Que Balaam de Siria
les hizo edificar altares y sacrificar bueyes y ovejas (XXII: 40;
XXIII: 1; 2; 14; 29; 30). Que Balaam profetizó sobre el Señor
diciendo que saldría una estrella de Jacob y se levantaría un cetro
en Israel (XXIV: 17) y que profetizaba de la boca de Jehová (XXII:
13; 18; XXIII: 3; 5; 8; 16; 26; XXIV: 1; 13). Por todo lo cual
consta que en las naciones existían cultos Divinos, similares á los
cultos que fueron instituidos por Moisés en la nación Israelita. Que
también hubo cultos antes del tiempo de Abraham, es evidente por lo
que se dice en Moisés (Deut. XXXII: 7; 8) y aún más así por lo que
se dice de Melchisedech, rey de Salem, quien sacó pan y vino y
bendijo á Abraham, y Abraham le dio diezmos de todo (Génesis XIV:
18; 203. Melchisedech representaba al Señor, porque llámase en este
pasaje el sacerdote del Dios alto (Génesis XIV: 18) y David dice
respecto del Señor: Tú eres sacerdote para siempre según el orden de
Melchisedech (Salmo CX: 4). Era por esto que Melchisedech sacó pan y
vino, cuyas cosas son lo más sagrado en la Iglesia y lo sagrado en
la Santa Cena. Estas cosas y otras parecidas son pruebas evidentes,
de que antes del Verbo que fue dado á los Israelitas, existía otro
Verbo, por medio del cual tales revelaciones llegaron á los hombres.
203.
Este Verbo antiguo se menciona en Moisés, donde se cita algunos
pasajes del mismo (Núm. XXI: 14; 15; 2730). La parte histórica de
este Verbo se llamaba las batallas de Jehová, y la parte profética,
Enunciaciones†. De la parte histórica cita Moisés el siguiente
pasaje:
«Por
tanto se dice en el libro de las batallas de Jehová: Lo que hizo en
el mar bermejo y en los arroyos de Arnón y en la corriente de los
arroyos, que va á pasar en Ar y descansa en el término de Moab»
(Núm. XXI: 14; 15).
Las
batallas de Jehová en aquel Verbo, como en el nuestro las batallas
del pueblo israelita, significaban y describían los combates que
habría de sostener el Señor con los infiernos, cuando vendría al
mundo, y las victorias que ganaría sobre ellos. Estos combates se
hallan descritos también en nuestro Verbo histórico en muchos
lugares, como por ejemplo, en las batallas de Josué con las naciones
de Canaán y las guerras de los jueces y reyes de Israel. De la parte
profética cita Moisés:
«Por
tanto dicen los Enunciadores: Venid á Hesbon; edifiquese y repárese
la ciudad de Sehón; que fuego salió de Hesbon y llama de la ciudad
de Sehón y consumió á Ar de Moab; á los señores de los altos de
Arnón. Ay de ti, Moab; perecido has, pueblo de Chémos; puso sus
hijos en huida y sus hijas en cautividad, por Sehón, rey de
Amorrheos; mas devastamos el reino de ellos; pereció Hesbon hasta
Dibon y destruimos hasta Nopha y Medeba» (Núm. XXI: 2730).
Que
el Verbo antiguo también fue inspirado por Dios, es evidente, por el
siguiente pasaje en Jeremías, donde se dice casi la misma cosa:
«Salió fuego de Hesbon y llama de en medio de Sihón y quemó el
rincón de Moab y la mollera de los hijos revoltosos. Ay de ti, Moab;
pereció el pueblo de Chémos; tus hijas fueron presas para cautividad
y tus hijos para cautiverio> (XLVIII: 45; 46).
Además de estos libros del antiguo Verbo se menciona en David y en
Josué otro libro del mismo Verbo, llamado el libro de Jasher ó el
libro del Recto (no del Derecho, como en las traducciones). David
dice:
«Y
endechó David & Saúl y á Jonathán con esta endecha, poniendo por
titulo: Enseñar al arco á los hijos de Judá; he aquí, está escrito
en el libro del Recto»
(2 Samuel I: 17; 18).
Y en
Josué se dice:
«Josué dijo: Sol, detente en Gabaón, y tú, luna, en el valle de
Ajalón, ¿no está aquesto escrito en el libro de Jaser?» (Josué X:
12).
Consta por esto, que existía un Verbo antiguo en el mundo,
particularmente en Asia, antes del Verbo israelita. Este antiguo
Verbo se halla conservado en el cielo, entre los ángeles que vivían
en aquel tiempo en el mundo, y existe también todavía en el mundo
entre las naciones de la Grande Tartaria, de cuyo particular se dirá
más en un Recuerdo al final de este capítulo.