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XIII

Por medio del Verbo tienen luz también aquellos que se hallan fuera de la Iglesia, no teniendo el Verbo.

204, Se ha explicado antes (N. 177-179), que el Verbo es el medio de conjunción con el Señor y de asociación con los ángeles. Por consiguiente, no puede haber conjunción con el Cielo, sin que haya en la tierra una Iglesia, en la cual se halla el Verbo, por el cual el Señor es conocido; ni puede haber salvación, porque el Señor es el Dios del Cielo y de la tierra, y sin el Señor no hay salvación. La Iglesia en la cual se halla el Verbo, puede consistir de pocos miembros comparativamente; y sin embargo basta, porque por pocos que sean no deja, el Señor de estar presente en todo el mundo mediante, el Verbo, por conducto del cual el Cielo tiene conjunción con toda la raza humana.

205. Mas explicaré aquí de qué manera la presencia y la conjunción del Señor y del Cielo se verifican por medio del Verbo. Todo el Cielo de los ángeles es ante la vista del Señor como un solo Hombre y así es también la Iglesia en la tierra. Tanto ésta como aquél, tienen en efecto la forma y aspecto de un Hombre (véase El Cielo y el Infierno, N. 5986). La Iglesia en la que se halla el Verbo, por el cual es conocido el Señor, es como el corazón y los pulmones en este Hombre; el reino celestial del Señor es como el corazón y Su reino. espiritual es como los pulmones, y así como los miembros, vísceras y órganos humanos viven y subsisten por virtud de los mencionados órganos vitales del cuerpo, así todos los que en la tierra tienen religión y adoran al Dios único, conduciendo una buena vida, viven y subsisten también por virtud de la conjunción del Señor y del Cielo con la Iglesia por medio del Verbo; porque así se hallan en este Hombre y forman parte del mismo como los miembros y vísceras fuera del tórax, dentro del cual están el corazón y los pulmones. El Verbo en la Iglesia cristiana es la vida de los pueblos que se hallan fuera de la Iglesia, cuya vida les viene del Señor por conducto de los cielos, de la misma manera que la vida de los miembros y las vísceras del cuerpo viene del corazón y de los pulmones; la relación es en efecto idéntica. Los Cristianos, entre los cuales se lee el Verbo, forman el pecho y en el mundo, espiritual se hallan también en el centro entre los demás. Alrededor de ellos están los Mahometanos, quienes reconocen al Señor como el mayor Profeta y como el Hijo de Dios. Alrededor de éstos están á su vez los Africanos, mientras que los pueblos y naciones del Asia y de las Indias forman el círculo exterior.

206.    Que así es el orden y la forma según la cual se verifica la comunicación en el Cielo, puede verse en el Cielo y el Infierno (N. 4187). Cada sociedad del cielo, es cielo en menor forma según la imagen del mayor, y tiene por consiguiente también la forma de un hombre. Los que se hallan en el centro se refieren de igual manera al corazón y á los pulmones y su luz es más intensa. La luz y la percepción de las verdades mediante la misma, se extiende desde el centro hasta la circunferencia por todos los lados y por consiguiente á todos los que se hallan en la sociedad y determina su vida espiritual. Me ha sido permitido ver que al ser apartados los que se hallaban en el centro y constituían la provincia del corazón y de los pulmones, entre los cuales la luz era más intensa, los que estaban alrededor oscurecieron con respecto al entendimiento, y llegaron á tener tan poca percepción de la verdad, que se entristecían; pero tan pronto como los otros volvieron, volvió la luz con la clara percepción de la verdad como antes. Es comparativamente como la influencia del sol en el reino vegetal de. la tierra. Si el sol se halla sobre el horizonte da por su calor y luz vida al reino vegetal, á árboles, arbustos, plantas y hierbas, por más que éstos se hallen en la sombra, sin recibir sus rayos directamente. Así es también con el calor y la luz, que proceden del Señor como Sol en el Cielo, cuya luz en su esencia es la Divina Verdad, de la cual viene toda la inteligencia y sabiduría de los ángeles y de los hombres. Por la misma razón se dice respecto del Verbo: que era con Dios y era Dios; que ilumina á todo hombre que viene al mundo; y que la luz resplandece también en la oscuridad (Juan I: 1;5;9).

207. Consta por esto, que el Verbo que se halla entre los Protestantes y Reformados, ilumina á todas las naciones y pueblos mediante comunicación espiritual. Es igualmente claro, que el Señor dispone de manera á que siempre haya en el mundo una Iglesia, en la cual el Verbo se lee, á fin de que por medio del mismo el Señor sea conocido. Por esta razón, cuando el Verbo era poco menos qué rechazado por los Papistas, se verificó por la Divina Providencia del Señor la Reforma, mediante la cual el Verbo fue por así decir sacado dé su sepulcro y puesto en uso. Cosa igual tuvo lugar, cuando la nación israelita había llegado á falsificar el Verbo hasta el punto de que éste había perdido su eficacia como medio de conjunción con el Señor y el Cielo. Entonces plugo al Señor venir al mundo, El. Mismo, como el Verbo, cumplir éste y así restaurarlo y restablecerlo, devolviendo la luz á los  moradores de la tierra, según las palabras del Señor en Isaías:

«El pueblo que andaba en tinieblas vio una gran luz; los que moraban en la región de la sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos» (Isaías IX: 2; Mateo IV: 16).

208.    El Señor, estando en el mundo, predijo que también al fin de la Iglesia actual vendrían tinieblas á causa de no reconocer los hombres al Señor sólo por Dios del Cielo y de la Tierra, y por separar la caridad de la fe, es decir, separar la vida de la religión, cuya predicción se ha cumplido, y á fin de que el verdadero entendimiento del Verbo no pereciese y con él también la Iglesia, se ha servido el Señor ahora revelar el sentido espiritual del Verbo, haciendo notorio que el Verbo en este sentido, y por este sentido en el sentido natural, contiene innumerables cosas, mediante las cuales la luz de la verdad del Verbo, casi apagada, puede ser restablecida. Que al final de esta Iglesia la luz de la verdad sería casi nula, se halla predicho en muchos lugares en el Apocalipsis, y también con estas palabras del Señor:

« Luego, después de la aflicción de aquellos días, el sol se oscurecerá y la luna no dará su lumbre, y las estrellas caerán del cielo, y las virtudes del cielo serán conmovidas, y verán al Hijo del Hombre que vendrá sobre las nubes del cielo con grande poder y gloria» (Mateo XXIV: 29, 30).

En este pasaje como en otros el sol significa el Señor con respecto al amor; la luna, el Señor con respecto á la fe; las estrellas, el Señor con respecto á los conocimientos de las verdades y de los bienes; el Hijo del Hombre, el Señor con respecto al Verbo; nube, el sentido literal del Verbo; gloria, el sentido espiritual del Verbo y su traslucimiento al través de la letra; virtudes, su poder.

209.    Se me ha hecho saber por mucha experiencia, que el hombre tiene comunicación con el cielo por medio del Verbo. Mientras leía el Verbo desde el primer capítulo de Isaías hasta el último de Malachias y los Salmos de David, fijando mi pensamiento en el sentido espiritual, me fue dado percibir con toda claridad, que cada versículo comunicaba con cierta sociedad del Cielo, y que de esta manera el Verbo en su conjunto comunicaba con el Cielo universal; por lo cual resultó manifiesto, que así como el Señor es el Verbo, así el Cielo es también el Verbo, puesto que el Cielo es Cielo por el Señor, y que el Señor por medio del Verbo es Todo en todos en el Cielo.

La siguiente sección [XIV.Si no existiese el Verbo, nadie tendría conocimiento del cielo y del Infierno, ni de la vida después de la muerte y menos aún del Señor(N. 210-213.)...]