XV
LA SAGRADA ESCRITURA ~ TRES RECUERDOS
214. RECUERDO 1.° Cierto día, estando en el
espíritu, iba por el mundo espiritual con el objeto de observar
representaciones de cosas celestiales, las cuales allí se ven con
frecuencia. En cierta casa, donde había ángeles, vi dos grandes
bolsos en los cuales había grande cantidad de dinero de plata. Los
bolsos estaban abiertos, y parecía como si cualquiera podría tomar y
aun robarlo. Pero cerca de los bolsos estaban sentados dos muchachos
que eran guardianes. El sitio donde se hallaban los bolsos, tenía el
aspecto de un pesebre; en una pieza contigua había unas modestas
vírgenes y una esposa casta, Cerca de la habitación se hallaban dos
nulos, y alguien dijo que con ellos no se debía jugar como con
niños, sino tratarlos como sabios. Luego se vio una ramera y después
un caballo tendido en tierra, muerto. Cuando había visto estas
cosas, me fue dicho que representaban el sentido natural del Verbo,
dentro del cual se halla el sentido espiritual. Los grandes bolsos,
llenos de plata, significaban abundancia de conocimientos de la
verdad; el hallarse abiertos y sin embargo guardados por los dos
muchachos significaba que todo el mundo puede tomar de allí
conocimientos de la verdad, pero que se cuida de que no sufra
violación el sentido espiritual, en el cual están las verdades
genuinas sin mezcla. El pesebre significaba alimento espiritual para
el entendimiento. El pesebre tiene esta significación, porque el
caballo, que come del mismo, significa entendimiento. Las modestas
vírgenes que estaban en la habitación contigua, significaban
inclinaciones á la verdad, y la esposa casta significaba la
conjunción del bien con la verdad. Los niños pequeños significaban
la inocencia de la sabiduría, porque los ángeles del cielo superior,
vistos á una distancia, son como niños pequeños á causa de su
sabiduría. La ramera y el caballo muerto, significaban la
falsificación de la verdad que muchos hacen actualmente, y á causa
de la cual el entendimiento de la verdad perece. Ramera significa
falsificación, y caballo muerto significa carencia absoluta de
entendimiento de la verdad.
215.
RECUERDO 2.°
Hallándome ocupado en coleccionar las cosas que escribió Moisés de
los dos libros, llamados Las batallas de Jehová y las Enunciaciones
(Núm. XXI) estaban presentes conmigo ciertos ángeles y dijeron que
estos libros son del antiguo Verbo, la parte histórica del cual se
llama Las batallas de Jehová y la parte profética las Enunciaciones;
dijeron también, que aquel Verbo se conservaba todavía en el cielo,
y que se hallaba en uso entre los antiguos
allí, quienes tenían este Verbo cuando vivían en el mundo.
Los antiguos entre los cuales este Verbo todavía está en uso en el
cielo, son en parte del país de Canaán y de los países vecinos como
Siria, Mesopotamia, Arabia, Caldea, Asiría, Egipto, Sidón, Tiro y
Nínive. Los habitantes de estos países celebraban cultos
representativos y tenían
por consiguiente conocimiento de las correspondencias. La sabiduría
de aquella edad procedía de ese conocimiento, y por medio del mismo
tenían los hombres percepción interior y comunicación con el cielo.
Los que conocían las correspondencias del Verbo antiguo, se llamaban
sabios é inteligentes y más tarde
adivinos y magos; pero puesto que ese Verbo, que se componía
de correspondencias remotamente significativas de cosas celestiales
y espirituales, empezaba á, ser falsificado por muchos, el Señor en
su Divina Providencia dispuso que desapareciera en el transcurso del
tiempo y dio otro Verbo, compuesto de correspondencias menos
remotas, cuyo Verbo fue dado por conducto de Moisés y los profetas
entre los hijos de Israel. En este nuevo Verbo muchos nombres de
lugares, no sólo del país de Canaán sino también de otros países en
Asia, fueron conservados y todos ellos significan circunstancias y
estados de la Iglesia; pero las significaciones de estos nombres
proceden del Verbo antiguo. Por significar el país de Canaán y sus
lugares tales cosas, he aquí por qué á Abraham fue mandado
trasladarse al país de Canaán, y que su posteridad, los
descendientes de Jacob, fueron introducidos en él.
Con
respecto al Verbo antiguo que existía en Asia antes del Verbo, dado
á los Israelitas, me es permitido manifestar, que todavía existe
allí entre la gente que vive en la grande Tartaria. He hablado con
espíritus y con ángeles de aquel país, y
dijeron que poseen un Verbo, que lo han poseído desde tiempos
antiguos, y que celebran su culto Divino según esto Verbo, el cual
consiste exclusivamente de correspondencias. Dijeron que en él se
halla también el libro de Jasher, del cual se hace mención en Josué
(X: 12; 13) y en el libro segundo de Samuel (I: 17; 18) y que en él
también está el libro llamado Las batallas de Jehová y las
Enunciaciones, mencionados en Moisés (Núm. XXI: 14; 15 y 2730). Leí
en su presencia las palabras que Moisés ha copiado del antiguo
Verbo; miraron para ver si estaban en él y las encontraron; por eso
me consta que el antiguo Verbo existe entre ellos todavía.
Conversando con ellos dijeron que adoran á Jehová, algunos como á un
Dios invisible, otros como á un Dios visible. Me dijeron que no
permiten que se introduzcan entre ellos extranjeros, con excepción
de los chinos, con quienes cultivan la paz, porque el emperador de
China es de su país. Dijeron también que su pueblo es tan numeroso,
que no creen que en todo el mundo hay región más poblada, lo cual es
muy probable, viendo el grande muro de muchas millas de largo,
edificado por los chinos, hace muchos años, para protegerse contra
una invasión de esa parte. Los ángeles me han dicho además, que los
primeros capítulos del Génesis, que tratan de Adán y Eva, del jardín
de Edén, de sus hijos y su posteridad hasta el Diluvio, y también de
Noah y sus hijos, se hallan asimismo en el Verbo antiguo, y que
fueron transcritos por Moisés. Los ángeles y espíritus de la grande
Tartaria viven en la región del Mediodía hacia el Este, y se hallan
separados de los otros, en una expansión más elevada, y no permiten
que entre á ellos alguien del mundo Cristiano, y si alguien sube, le
vigilan cuidadosamente, impidiéndole de marcharse y volverá los
suyos. La causa de esta separación es que tienen un Verbo diferente
del que tienen los demás.
216.
RECUERDO 3.° Puesto que me ha sido dado por el Señor estar en el
mundo espiritual y al mismo tiempo en el mundo natural, pudiendo así
hablar con ángeles como con hombres y adquirir conocimientos con
respecto á los estados de los que á la muerte pasan á ese mundo,
hasta hoy desconocido (porque allí he hablado con todos mis
parientes y amigos e igualmente con reyes, duques y hombres de
ciencia, todos los cuales han encontrado su suerte, y esto he hecho
ahora durante 27 años), puedo por consiguiente por viva experiencia
describir los estados de los hombres después de la muerte; tanto de
los que han vivido bien, cuanto de los que han conducido una mala
vida. Pero aquí sólo referiré algunas cosas acerca de los que se han
confirmado en doctrinas falsas por medio del Verbo, y especialmente
acerca de los que lo han hecho á favor de la justificación por la fe
sola. Los sucesivos estados de éstos son como sigue:
I.
Cuando después de morir resucitan con respecto al espíritu,
lo cual se verifica generalmente al tercer día después de cesar de
funcionar el corazón, se ven en un cuerpo igual al que llevaban en
el mundo, y tan parecido, que no saben sino que se encuentran
todavía en el mundo en que vivían anteriormente; sin embargo no se
hallan en un cuerpo material sino sustancial, cuyo cuerpo á los
sentidos de ellos es como si fuera un cuerpo material, por más que
no lo es.
II.
Después de algunos días advierten que se hallan en un mundo,
donde existen numerosas sociedades de diferentes clases, cuyo mundo
se llama el mundo de los espíritus y se halla en medio, entre el
cielo y el infierno. Las sociedades allí, que son innumerables, se
hallan arregladas maravillosamente según las inclinaciones naturales
del bien ó del mal. Las sociedades arregladas según las
inclinaciones naturales del bien comunican con el cielo, y las
demás, arregladas según las inclinaciones del mal, comunican con el
infierno.
III.
El espíritu novicio, ó sea el hombre espiritual, es conducido
á varias sociedades, trasladándose de una á otra, tanto á las buenas
cuanto á las malas, siendo así examinado para saber si es afectado
por bienes y verdades y de qué manera; ó bien si es afectado por
males y falsedades y cómo.
IV.
Si es afectado por bienes y verdades, es apartado de las
sociedades malas é introducido en sociedades buenas, en una tras
otra hasta encontrar una sociedad, que corresponde á su inclinación
natural, y allí disfruta del bien que corresponde á esta
inclinación, hasta que se haya despojado de su inclinación natural y
revestido de su inclinación espiritual, siendo luego acogido en el
cielo. Pero esto sucede con los que en el mundo han vivido una vida
dé caridad y por consiguiente también de fe, os decir, con los que
creían en el Señor, absteniéndose de malas obras, por ser pecado
contra El.
V.
Pero los que se han confirmado en falsedades por medio de su
razón, y especialmente los que lo han hecho por medio del Verbo,
habiendo en su consecuencia conducido una vida exclusivamente
natural y por consiguiente mala (porque los males acompañan á las
falsedades adhiriéndose á ellas firmemente), éstos, puesto que no
son afectados por bienes y verdades, sino por males y falsedades,
son apartados do las sociedades buenas é introducidos en sociedades
malas en una tras otra, hasta que entren en una sociedad que
corresponde á la pasión de su amor.
VI.
Pero puesto que en el mundo aparentaban buenas inclinaciones
exteriormente, mientras que en su interior abrigaban malos deseos,
son alternativamente reintroducidos en sus cosas exteriores, y los
que en el mundo presidían sobre corporaciones, son encargados de la
presidencia de sociedades en varias partes en el mundo de los
espíritus. Otros son allí empleados en oficios generales ó
subordinados, según el oficio que desempeñaban en su vida anterior;
poro puesto que no aman lo que es verdad y lo que es justo, ni
pueden admitir la iluminación necesaria para conocer lo que es
verdad y lo que os justicia, son despedidos después de pocos días.
He visto tales individuos trasladados de una sociedad a otra y en
todas partes les fue confiada una administración, pero al poco rato
fueron despedidos.
VII
Después de frecuentes despedidas muchos de ellos por cansancio no
quieren, otros por miedo de perder su reputación no se atreven á
buscar más oficios. Se retiran y quédanse tristes; entonces son
conducidos aparte y so meten en un desierto, donde hay chozas en las
cuales entran; allí les es dado trabajo, y si lo cumplen reciben
comida; si no lo cumplen, sienten hambre y no reciben comida; así
les obliga la necesidad. La comida allí es similar á la comida en
nuestro mundo, pero es de origen espiritual, y es dada del cielo por
el Señor a cada uno según los usos que presta; á los holgazanes
ninguna comida es dada, porque son inútiles.
VIII. Después de
algún tiempo se disgustan por el trabajo y entonces dejan las
chozas, y si han sido clérigos desean edificar; entonces, aparecen
ante ellos seguidamente montones de piedras talladas, ladrillos,
vigas, tablones y montones de cañas y paja, tierra, cal y betún. Al
ver estos objetos se enciende su deseo de edificar y empiezan á
construir una casa, tomando ora una piedra, ora una viga, ora una
caña, ora tierra y ponen una cosa encima de otra sin orden, por más
que en su opinión las colocan con el mayor orden; pero lo que
edifican durante el día cae por tierra durante la noche,; sin
embargo, al día siguiente recogen de los escombros lo que ha caído y
vuelven á edificar; esto continúa hasta que estén cansados de
edificar, y así sucede por correspondencia, porque han amontonado
textos del Verbo para confirmar falsedades de la fe, y sus
falsedades construyen la iglesia precisamente de la manera indicada
y no de otra manera alguna.
IX.
Después se alejan cansados y permanecen solitarios y ociosos;
y puesto que comida no es dada del cielo a los ociosos, según se ha
dicho, empiezan á tener hambre y no piensan más que en procurarse
comida para satisfacer su hambre. Encontrándose en este estado ven
venir á sí unas personas de quienes piden limosna, y éstas dicen:
«¿Por qué estáis ociosos? Venid con nosotros á nuestras casas y os
daremos trabajo que hacer y comida». Entonces se levantan con
alegría y les siguen á sus casas y allí es dado á cada uno su
trabajo y comida con arreglo al trabajo; pero puesto que todos los
que se han confirmado en las falsedades de la doctrina de la fe no
son capaces de hacer trabajo alguno que sea de provecho, sino sólo
trabajos que sirven para malos usos y ni siquiera éstos fielmente,
sino con fraude y con mala voluntad, por esto abandonan su trabajo y
sólo encuentran placer en entretenerse en compañía, hablar, pasear y
dormir; entonces, no pudiendo ya sor inducidos por sus patronos á
trabajar, son despedidos por inútiles.
X.
Al ser despedidos su vista se abre, y ven una senda que conduce á
una cueva. Cuando llegan, se abre una puerta; entran y preguntan si
hay allí comida; á la contestación afirmativa piden permiso para
quedarse allí y se les contesta, que pueden quedarse. Son
introducidos, y la puerta se cierra detrás de ellos. Entonces el
superintendente de la cueva viene á ellos y les dice: «No podéis más
salir; id á reuniros con vuestros compañeros; todos trabajan, y
conformo trabajan les es dado comida del cielo; esto os digo para
que sepáis á qué ateneros». Los compañeros dicen: «Nuestro
superintendente sabe para qué clase de trabajo cada uno sirve, y
este trabajo asigna á cada uno diariamente. Cada día que cumples tú
trabajo te es dado comida, y si no lo cumples, no te es dado comida
ni vestidos. Si alguien causa mal á otro, es echado en una cama de
polvo maldito, en la que sufre tormentos miserablemente, hasta que
el superintendente ve en él alguna señal de arrepentimiento;
entonces es sacado de allí y mandado cumplir su trabajo». También
les es dicho que cada uno después de su trabajo tiene libertad de
pasear, conversar y luego dormir. Después son introducidos más al
interior de la cueva, donde hay rameras, de las cuales es permitido
á cada uno tomar una y llamarla su mujer, pero les es prohibido bajo
severa pena cometer adulterio promiscuosamente. De estas cuevas, que
son ni más ni menos que eternos presidios, consiste el infierno. Me
ha sido permitido entrar en algunas y ver a los que allí estaban á
fin de poder manifestarlo; todos eran degradados; ninguno de ellos
sabía lo que había sido mientras vivía en el mundo, ó en qué oficio
se ocupaba; pero el ángel que me acompañaba me dijo, que éste en el
mundo había sido criado, este otro soldado, aquél un oficial, aquél
otro un prelado; que éste ocupaba un puesto do dignidad; aquél tenía
opulencia, pero ellos mismos no sabían sino que entonces como ahora
habían sido esclavos y compañeros de infortunio; la razón era que
habían sido interiormente iguales, por más que exteriormente habían
sido diferentes, y en el mundo espiritual es la cualidad interior
que determina la asociación.
Con respecto á los infiernos en general puedo decir que consisten
exclusivamente de tales cuevas ó presidios, pero las cuevas, donde
están los que se llaman satanás, son diferentes de las otras, donde
se hallan los que se llaman demonios. Satanás se llaman los que en
el mundo se hallaban en falsedades y por las falsedades en males, y
demonios se llaman los que se hallaban en males y por los males en
falsedades. Los satanás parecen en la luz del cielo lívidos como
cadáveres, y algunos de ellos negros como momias; los demonios son
en la luz del cielo como fuego sombrío y algunos negros como el
hollín. En cuanto al rostro y á la forma del cuerpo son monstruosos.
Pero en su propia luz, que es una luz como de carbón encendido, no
parecen monstruos sino hombres. Esta apariencia les es concedida, á
fin de que puedan vivir en sociedad entre sí.
Siga adelante hasta el quinto capítulo ~ El Decálogo explicado en su sentido externo é interno.