El Espíritu Santo y la Divina Operación
La Divina Trinidad
128.
Hemos tratado de Dios, el Creador, y de la Creación; del Señor, el
Redentor, y de la Redención, y últimamente del Espíritu Santo y de
la Divina Operación. Habiendo así tratado del trino Dios, conviene
ahora tratar también de la Divina Trinidad, conocida y sin embargo
desconocida en el mundo cristiano, porque únicamente por medio de un
conocimiento verdadero respecto de la Divina Trinidad, puede uno
formarse idea exacta respecto de Dios; y la idea, exacta respecto de
Dios en el mundo cristiano y en la iglesia es como el íntimo
santuario, ó el altar en el templo, y como una corona en la cabeza y
un cetro en la mano de un rey, sentado en su trono. De la idea
respecto de Dios depende todo el cuerpo de la teología, como una
cadena depende de su primer eslabón; y—si lo queréis creer—en el
cielo cada uno tiene su lugar con arreglo á la idea que tiene
formada respecto de Dios, siendo así que esta idea es como una
piedra de toque para probar la cualidad del oro y de la plata, es
decir, probar el bien y la verdad en el hombre con respecto á su
cualidad; porque no hay en él bien alguno salvador, que no proceda
de Dios, ni hay en él verdad alguna, que no derive su cualidad del
bien. Lo qué es la Divina Trinidad será explicado detalladamente
bajo los siguientes nueve artículos.