III
Antes de ser creado el mundo, no existía esta
Trinidad; pero después de creado el mundo, cuando Dios vino en la
carne, fue provista y efectuada en el Señor Dios, el Redentor y
Salvador Jesucristo.
129. La Iglesia Cristiana actual reconoce una Divina
Trinidad, existente desde antes de ser creado el mundo, y es ésta:
Que Jehová Dios engendró un Hijo desde la eternidad, y que el Santo
Espíritu procede de arabos, y también que cada uno de los tres es
Dios, separadamente por sí, puesto que cada uno es una Persona
subsistente en y por sí misma. Pero á esto que no se puede concebir
razonablemente, llaman un misterio, que sólo puede aclararse así:
los tres tienen una misma Esencia, que es Eternidad, Inmensidad,
Omnipotencia, y por ello igual Divinidad, Gloría y Majestad. Pero
esto es una Trinidad de tres Personas, y por consiguiente no Divina,
lo cual será demostrado en lo que sigue. Divina es en cambio la
Trinidad (Padre, Hijo, Espíritu Santo), que fue provista y realizada
al venir Dios en la carne, por consiguiente después de ser creado el
mundo; porque esta Trinidad es la de un Solo Dios, lo cual puede ser
evidente por lo que con respecto á este particular queda expuesto.
Esta Divina Trinidad está en el Señor Dios, el Redentor y Salvador
Jesu Cristo, porque las tres cosas esenciales del Único Dios, que
hacen una sola Esencia, están en El. Que en El está la plenitud de
la. Divinidad corporalmente, como dice Pablo, es asimismo evidente
por las palabras del Señor Mismo, que todas las cosas del Padre son
Suyas, y que el Espíritu Santo no habla de si mismo, sino de El,
además es evidente por esto de que al resucitar llevó consigo del
sepulcro Su Cuerpo Humano entero, Carne y Huesos (Mateo XXVIII: 1;
8. Marcos XVI: 5, 6. Lucas XXIV: 1; 3. Juan XX: 11; 15),
diferentemente de todo otro hombre. Esto manifestó el Señor también
á sus discípulos mediante viva experiencia, cuando les dijo:
«Mirad mis manos y mis pies; que yo mismo soy; palpad y ved; que un espíritu
no tiene carne ni hueso, como veis que yo tengo» (Lucas XXIV: 39).
Esto convencerá á todo hombre que quiere dejarse
convencer, de que la Humanidad del Señor es Divina y que por
consiguiente en El Dios es Hombre y el Hombre Dios.