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IV

Una Trinidad de Personas Divinas desde eternidad ó sea desde antes de ser creado el mundo es, en las ideas del pensamiento, una Trinidad de Dioses, y ésta no puede ser abolida mediante la confesión oral de un Solo Dios.

130. Que una Trinidad de Personas Divinas desde la eternidad es una Trinidad de Dioses, es muy evidente por el siguiente pasaje del credo de Atanasio:

El Padre es una Persona, el Hijo es otra y el Espíritu Santo es otra. El Padre es Dios y Señor, el Hijo es Dios y Señor y el Espíritu Santo es Dios y Señor; sin embargo, no son tres Dioses y Señores, sino un Dios y Señor; porque si bien debemos, conforme la verdad Cristiana, confesar que cada Persona es Dios y Señor, la religión Católica (universal) nos prohíbe sin embargo decir tres Dioses ó tres Señores.

Este credo es universalmente admitido en la Iglesia actual; todo cuanto actualmente se sabe y reconoce respecto de Dios, ha venido de este credo, y todo miembro de la Iglesia está persuadido de su exactitud y veracidad. Los que formaban el concilio de Nicea, de cuyo concilio salió el credo, llamado de Atanasio, como feto póstumo, no entendían otra Trinidad que una Trinidad de Dioses. Esto es evidente por el arriba citado pasaje del mencionado credo; y entendiendo ellos una Trinidad de Dioses, era natural que lo entendiera también el mundo Cristiano después de ellos. Es cierto que en el mundo Cristiano no se entiende actualmente otra Trinidad que una Trinidad de Dioses; para convencerse de ello basta inquirir. Que lo pregunten á sí mismos legos y clérigos, eruditos, doctores, obispos, arzobispos, cardenales y hasta el Pontífice Romano mismo, y si quieren ser francos y hablar conforme su íntima idea, confesarán que así es en efecto. El referido credo enseña clara y terminantemente que hay tres Personas Divinas, y que cada una de ellas es Dios y Señor; enseña también, que conforme la verdad Cristiana debe creerse, que cada Persona es Dios y Señor, en y por sí misma, pero que la fe católica (universal), ó sea la religión Cristiana, prohíbe el que se diga tres Dioses y tres Señores, debiendo decirse un Dios y Señor. Como si la verdad y la fe (ó la religión) no fueran una misma cosa. Pero el verdadero motivo de la añadidura: no son tres Dioses y Señores, sino un Dios y Señor, era que temían exponerse á ser ridiculizados; porque ¿quién no se reiría del que profesara y confesara abiertamente la idea de tres Dioses?

131. La razón por la cual la idea de tres Dioses no puede ser abolida mediante la confesión oral de un solo Dios, es que esta idea está arraigada en la memoria desde la infancia, y todo hombre piensa por las cosas que hay en su memoria. La memoria del hombre es como el estómago relacionado con la ruminación en ciertos animales y aves. En este estómago almacenan el alimento, del cual luego se nutren, sacándolo gradualmente de allí para introducirlo en el verdadero estómago, donde pasa por el proceso de la digestión y es distribuido por todo el cuerpo para el uso y provecho del mismo. Este estómago verdadero es el entendimiento del hombre y aquel otro es su memoria. La mejor prueba de que la idea de tres Personas Divinas, existentes desde eternidad, cuya idea equivale á una idea de tres Dioses, no puede ser abolida mediante la confesión verbal de un solo Dios, es que todavía no ha sido abolida, y entre los célebres personajes de la iglesia hay muchos que no quieren que sea abolida, insistiendo en que las tres Divinas Personas son un solo Dios, y por otra parte negando obstinadamente, que Dios, siendo Uno, sea también una sola Persona. El hombre sabio no deja de suponer que «Persona» aquí no debe significar persona, sino cierta cualidad, pero con todo ignora qué cualidad es esta, y así permanece en él la idea, que ha sido implantada y arraigada en su memoria desde la infancia, como un árbol cortado, de cuyo tronco aún brotan pimpollos. Para salir de este funesto estado es preciso no sólo cortar el árbol, sino también extraer la raíz y luego plantar árboles, que lleven buen fruto. Es preciso combatir la idea de tres Dioses y evitar qué se arraigue en la mente. Si esta idea se arraiga en la mente, la boca puede por cierto pronunciar: Un solo Dios, pero sin idea y por consiguiente en vano, y el hombre queda de esta manera partido en dos: su entendimiento interior, que reside encima de su memoria, y su entendimiento exterior, que reside debajo de la memoria, ejecutan entonces juntos una comedia, como la que ejecuta un actor que á la vez hace dos papeles, corriendo prestamente de un lado á otro, hablando por un lado y contradiciéndose por otro, por cuya contradicción se llama aquí un sabio y allá un necio. ¿Qué puede resultar de tal idea interior respecto de Dios, y por otra parte de tal confesión exterior, como la idea y la confesión expresadas en el referido credo? Resulta que el hombre se para en medio de las dos, mirando á la una, luego á la otra; reflexiona, y acaba por creer que ni la una ni la otra es verdad. Que ni hay tres Dioses ni hay Dios alguno. El Naturalismo, que actualmente florece, no tiene otro origen.

La siguiente sección [ V. Una Trinidad de Personas era desconocida en la Iglesia apostólica. Fue primeramente adoptada por el concilio de Nicea y luego introducida en la Iglesia Católica Romana, de la que luego se introdujo en las Iglesias, que se separaron de ésta. (N. 132-134.) ...]