El Espíritu Santo y la Divina Operación
Corolario
120.
Puesto que en este capítulo hemos tratado del Espíritu Santo,
conviene hacer constar que en el Verbo del Antiguo Testamento en
ninguna parte es mencionado el Espíritu Santo, sino el «Espíritu de
Santidad» en tres lugares: una vez en David (Salmo LT: 11) y dos
veces en Isaías (LXIII: 10; 11)†, pero en el Verbo del Nuevo
Testamento, tanto en los Evangelios cuanto en los Actos de los
Apóstoles y en sus Epístolas, es mencionado con frecuencia. La razón
es que el Espíritu .Santo no era, hasta que vino el Señor al mundo,
porque el Espíritu Santo emana del Señor, procedente del Padre,
puesto que sólo el Señor es Santo (Apoc. XV: 4), como también el
Ángel Gabriel dijo á María, la madre: Lo Santo que nacerá de ti
(Lucas I: 35). La razón por la cual se dijo, que el Espíritu Santo
no era aún (venido) porque Jesús no estaba aún glorificado (Juan
VII: 39), y que en anteriores pasajes sin embargo se dice que
Elizabet fue llena del
Espíritu Santo (Lucas I: 41, y en Zacarías I: 67), igualmente Simeón
(II: 25), es porque el Espíritu de Jehová, el Padre, los llenaba y
llamase allí Espíritu Santo á causa del Señor, que ya estaba en el
mundo. En ningún lugar del Antiguo Testamento se dice, que los
profetas hablaron por el Espíritu Santo, sino por Jehová, porque en
todas partes allí se dice: Jehová me habló; la Palabra de Jehová
vino á mí; así dijo Jehová; Palabra de Jehová. A fin de que nadie
dude de esto, indicaremos aquí algunos pasajes en Jeremías, donde
esto se dice: Cap. I: 4; 7; 11; 12; 13; 14; 19. II: 1; 2; 3;
4; 5; 9; 19; 22; 29; 31. III: 1; 6; 10; 12; 14; 16. IV: 1, 3; 9; 17;
27. V: 11; 14; 18; 22; 29. VI: 6; 9; 12; 15; 16; 21; 22. VII: 1; 3;
11; 13; 19; 20; 21. VIII: 1; 3; 12; 13. IX: 3; 6; 9; 12; 13; 15; 20;
22; 23. X: 1; 2; 18.
XI: 1; 3; 6; 9; 11; 17; 18; 21; 22. XII: 14; L7; y en muchos otros
lugares.