La Fe
Prefacio. La fe es lo primero en el tiempo, mas la caridad es lo primero como fin.
256.
El Universo en su conjunto y todo cuanto en él existe, hasta el más
mínimo detalle, tiene relación con el bien y la verdad, y todo
cuanto hay en la Iglesia se refiere, por lo tanto, al amor, es
decir, á la caridad y á la fe, puesto que el bien es del amor, ó sea
de la caridad, y la verdad es de la fe. Esto percibían y comprendían
los antiguos, quienes gozaban de una excelente sabiduría, y llegó á
ser un dogma establecido en la Iglesia entre ellos. Mas siendo la
caridad y la fe distintamente dos, y debiendo sin embargo formar uno
en el hombre, á fin de que éste pueda ser una iglesia, ó á fin de
que la Iglesia pueda estar en él, fue entre los antiguos objeto de
controversia y deliberación cuál de las dos, la caridad ó la fe, era
la primera, y por consiguiente, cuál de ellas debía, con razón,
llamarse la primogénita. Algunos de ellos opinaban que la verdad y
por consiguiente la fe; otros opinaban que el bien y por
consiguiente la caridad. Los primeros fundaban su opinión en el
hecho, de que el ser humano que nace, primero aprende á hablar y
pensar, y con ayuda del habla y del pensamiento, á perfeccionar su
entendimiento por medio de conocimientos, lo cual parece indicar,
que lo primero es aprender y entender la verdad; porque por medio de
ésta aprende y entiende luego el bien. Aprende y entiende, pues,
primero lo que pertenece á la fe y luego lo que pertenece á la
caridad, por cuya razón suponían, que la verdad de la fe es la
primogénita, y que el bien de la caridad nace después, y atribuían
por lo tanto á la fe la eminencia y prerrogativa de la
primogenitura. Pero á fuerza de henchir su entendimiento con
argumentos á favor de la fe, no veían que la fe no es fe, si no se
halla unida al amor, ó sea á la caridad, y por otra parte que la
caridad tampoco es caridad, si no se halla unida á la fe; que por
consiguiente deben formar uno, y que si no forman uno, ni ésta ni
aquélla es algo en la Iglesia. En lo que sigue será demostrado, que
en efecto forman uno; mas aquí se dirá brevemente de qué manera: La
fe, por la cual también entendernos la verdad, es la primera en el
tiempo; pero la caridad, por la cual también entendemos el bien, es
la primera en la intención, ó sea como fin, ó como objeto que se
propone, y lo que es primero como fin, es realmente primero, puesto
que es primario y es por consiguiente también lo primogénito,
mientras que lo primero en el tiempo no es lo primero en realidad,
sino tan sólo en apariencia. Para ilustrar: En la edificación de un
templo lo primero en el tiempo es poner los cimientos, erigir los
muros y las paredes, poner el techo, y colocar el altar y el
pulpito; pero como fin ú objeto final, lo primero es la adoración de
Dios, que se ha de celebrar en él, por causa de cuya adoración todas
las demás cosas se hacen. El que quiere edificar un templo, ó una
casa, plantar un huerto, ó cultivar un campo, su intención principal
es el uso y el provecho, los cuales lleva en su mente, pensando en
ellos continuamente, mientras procura medios de realizarlos.
Resulta, pues, que la verdad de la fe es la primera en el tiempo;
pero que el bien de la caridad es el primero como fin, y que este
último, siendo primario, es en efecto el primogénito en la mente.
Mas es necesario saber lo que en su esencia es la fe, y lo que en su
esencia es la caridad, y esto no puede saberse si no se examinan por
separado bajo sus respectivos artículos, la fe bajo las suyas y la
caridad bajo las suyas.
Los
artículos de la fe son éstos:
I.
La fe que salva es la fe en el Señor Dios el Salvador
Jesucristo.
II.
La fe, en resumen, es que quien vive bien y cree la verdad es
salvado por el Señor.
III.
El hombre adquiere fe con dirigirse al Señor, aprender
verdades del Verbo y vivir en conformidad con ellas.
IV.
Una abundancia de verdades, coherentes como ligadas en
manojos, exalta y perfecciona la fe.
V.
Fe sin la caridad no es fe, y caridad sin fe no es caridad, y
ni ésta ni aquélla tiene vida, sino por el Señor.
VI.
El Señor, la caridad y la fe forman uno, como la vida, la
voluntad y el entendimiento en el hombre, y si son divididos
desaparecen de la mente como una perla, reducida á polvo.
VIL
El Señor es caridad y fe. en el hombre y el hombre es caridad
y fe en el Señor.
VIII. La
caridad y la fe están juntas en las buenas obras.
IX.
Hay una fe verdadera, una fe espuria y una fe hipócrita.
X.
No hay fe con los malos.
Estos artículos serán ahora explicados uno por uno.
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