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Para difundir las enseñanzas de Emanuel Swedenborg en el mundo hispanohablante.

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La Fe

Prefacio. La fe es lo primero en el tiempo, mas la caridad es lo primero como fin.

256. El Universo en su conjunto y todo cuanto en él existe, hasta el más mínimo detalle, tiene relación con el bien y la verdad, y todo cuanto hay en la Iglesia se refiere, por lo tanto, al amor, es decir, á la caridad y á la fe, puesto que el bien es del amor, ó sea de la caridad, y la verdad es de la fe. Esto percibían y comprendían los antiguos, quienes gozaban de una excelente sabiduría, y llegó á ser un dogma establecido en la Iglesia entre ellos. Mas siendo la caridad y la fe distintamente dos, y debiendo sin embargo formar uno en el hombre, á fin de que éste pueda ser una iglesia, ó á fin de que la Iglesia pueda estar en él, fue entre los antiguos objeto de controversia y deliberación cuál de las dos, la caridad ó la fe, era la primera, y por consiguiente, cuál de ellas debía, con razón, llamarse la primogénita. Algunos de ellos opinaban que la verdad y por consiguiente la fe; otros opinaban que el bien y por consiguiente la caridad. Los primeros fundaban su opinión en el hecho, de que el ser humano que nace, primero aprende á hablar y pensar, y con ayuda del habla y del pensamiento, á perfeccionar su entendimiento por medio de conocimientos, lo cual parece indicar, que lo primero es aprender y entender la verdad; porque por medio de ésta aprende y entiende luego el bien. Aprende y entiende, pues, primero lo que pertenece á la fe y luego lo que pertenece á la caridad, por cuya razón suponían, que la verdad de la fe es la primogénita, y que el bien de la caridad nace después, y atribuían por lo tanto á la fe la eminencia y prerrogativa de la primogenitura. Pero á fuerza de henchir su entendimiento con argumentos á favor de la fe, no veían que la fe no es fe, si no se halla unida al amor, ó sea á la caridad, y por otra parte que la caridad tampoco es caridad, si no se halla unida á la fe; que por consiguiente deben formar uno, y que si no forman uno, ni ésta ni aquélla es algo en la Iglesia. En lo que sigue será demostrado, que en efecto forman uno; mas aquí se dirá brevemente de qué manera: La fe, por la cual también entendernos la verdad, es la primera en el tiempo; pero la caridad, por la cual también entendemos el bien, es la primera en la intención, ó sea como fin, ó como objeto que se propone, y lo que es primero como fin, es realmente primero, puesto que es primario y es por consiguiente también lo primogénito, mientras que lo primero en el tiempo no es lo primero en realidad, sino tan sólo en apariencia. Para ilustrar: En la edificación de un templo lo primero en el tiempo es poner los cimientos, erigir los muros y las paredes, poner el techo, y colocar el altar y el pulpito; pero como fin ú objeto final, lo primero es la adoración de Dios, que se ha de celebrar en él, por causa de cuya adoración todas las demás cosas se hacen. El que quiere edificar un templo, ó una casa, plantar un huerto, ó cultivar un campo, su intención principal es el uso y el provecho, los cuales lleva en su mente, pensando en ellos continuamente, mientras procura medios de realizarlos. Resulta, pues, que la verdad de la fe es la primera en el tiempo; pero que el bien de la caridad es el primero como fin, y que este último, siendo primario, es en efecto el primogénito en la mente. Mas es necesario saber lo que en su esencia es la fe, y lo que en su esencia es la caridad, y esto no puede saberse si no se examinan por separado bajo sus respectivos artículos, la fe bajo las suyas y la caridad bajo las suyas.

Los artículos de la fe son éstos:

I.    La fe que salva es la fe en el Señor Dios el Salvador Jesucristo.

II.    La fe, en resumen, es que quien vive bien y cree la verdad es salvado por el Señor.

III.    El hombre adquiere fe con dirigirse al Señor, aprender verdades del Verbo y vivir en conformidad con ellas.

IV.     Una abundancia de verdades, coherentes como ligadas en manojos, exalta y perfecciona la fe.

V.    Fe sin la caridad no es fe, y caridad sin fe no es caridad, y ni ésta ni aquélla tiene vida, sino por el Señor.

VI.    El Señor, la caridad y la fe forman uno, como la vida, la voluntad y el entendimiento en el hombre, y si son divididos desaparecen de la mente como una perla, reducida á polvo.

VIL    El Señor es caridad y fe. en el hombre y el hombre es caridad y fe en el Señor.

VIII.    La caridad y la fe están juntas en las buenas obras.

IX.    Hay una fe verdadera, una fe espuria y una fe hipócrita.

X.    No hay fe con los malos.

Estos artículos serán ahora explicados uno por uno.

La siguiente sección [I. La fe que salva es la fe en el Señor Dios el Salvador Jesucristo. (N. 257-258.) Porque es la fe en el Dios visible en el cual está el invisible. (N. 258.)...]