II
La imputación de la iglesia actual es doble, á saber: la imputación del mérito de Cristo y la imputación de la salvación por este mérito
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En el mundo cristiano se enseña generalmente que Dios, el
Padre, realiza la justificación y la consiguiente salvación mediante
la imputación del mérito de Cristo, Su Hijo, y que imputa el mérito
arbitrariamente, donde y cuando quiera. Decimos que esta imputación
es doble por sus dos maneras de obrar, á saber primero justificar al
hombre, es decir, adaptarle ó acondicionarle á la recepción de la
gracia y luego introducir en él esta gracia, que es la salvación. Es
doble; pero no como lo es Dios y Su Misericordia para con todos,
sino como Dios y una misericordia suya parcial, es decir,
misericordia para con ciertos y no para con otros. No es doble como
un padre y su amor para con todos sus hijos, sino como un padre y su
amor para con uno ó ciertos de ellos; no como la Divina ley y su
mandato á todos, sino como esa ley y su mandato á unos cuantos. La
primera es una duplicidad general é íntegra, pero la otra es
limitada y parcial; esta última es doble, pero la primera es
integridad. Enseñan que la imputación del mérito de Cristo se
confiere por arbitraria elección, y que la imputación de la
salvación tiene lugar en los que son así elegidos y no en otros, por
consiguiente que algunos son adoptados y los demás rechazados, lo
cual equivale á decir, que Dios favorece á algunos, elevándolos al
seno de Abraham, mientras que abandona á otros regalándolos al
demonio por comida, y sin embargo podrían saber por las Sagradas
Escrituras, que el Señor ama á todos igualmente; á nadie rechaza; es
por el contrario el hombre que rechaza al Señor.