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VI

La fe y la imputación de la Nueva Iglesia no pueden en manera alguna ir junto con la fe y la imputación de la anterior iglesia, y si están junta resulta tal choque y conflicto, que todo cuanto hay de Iglesia en el hombre perece

 

441. La fe y la imputación de la Nueva Iglesia no pueden unirse con la fe y la imputación de la anterior Iglesia, porque no concuerdan en una tercera parte, ni en una décima. La fe de la Iglesia anterior enseña la existencia de tres Personas Divinas desde la eternidad, cada una de las, cuales es Dios separadamente por sí; por consiguiente también tres Creadores; pero la fe de la Nueva Iglesia es que desde eternidad no existe mas que una sola Persona Divina, por consiguiente un solo Dios desde eternidad y que no hay otro Dios fuera de El. La fe de la anterior Iglesia enseña por eso una Divina Trinidad en tres Personas, pero la de la Nueva Iglesia es que la Divina Trinidad se halla reunida en una Persona. La fe de la anterior Iglesia es en un Dios invisible, inaccesible, con Quien no puede haber conjunción, y de quien tienen la idea de que es espíritu, entendiendo por espíritu una cosa como éter ó aire, pero la fe de la Nueva Iglesia es en un Dios visible, accesible, con quien puede haber conjunción y en quien está el Dios invisible é inaccesible como el alma en el cuerpo, y la idea que tiene de Dios es que es Hombre, porque el Dios único que es desde la eternidad, se hizo Hombre en el tiempo. La fe de la Iglesia anterior atribuye todo poder al Dios invisible, negándolo al visible, porque enseña que Dios el Padre imputa la fe y que mediante ella da la vida eterna; mientras que el Dios visible no hace mas que interceder, y que ambos (ó según la iglesia griega, el Padre) dan al Espíritu Santo, que también es un Dios en y por sí y la tercera Persona en el Orden, todo poder de realizar los efectos de aquella fe en el hombre. Pero la fe de la Nueva Iglesia atribuye al Dios visible, en el Cual está el invisible, todo poder de imputar y asimismo de obrar los efectos para la salvación. La fe de la anterior Iglesia es en Dios el Creador primariamente y no simultáneamente en El como Redentor y Salvador, mientras que la fe de la Nueva Iglesia es en el único Dios, á la vez Creador, Redentor y Salvador. La fe de la Iglesia anterior es que el arrepentimiento, la remisión de los pecados, la renovación, la regeneración, la santificación y la salvación siguen de sí mismas por la fe, dada é imputada, sin que nada en el hombre se mezcle con ellas; pero la fe de la Nueva Iglesia enseña que el arrepentimiento, la reformación, la regeneración y por consiguiente la remisión de los pecados se verifican con la cooperación del hombre. La fe de la Iglesia anterior enseña que hay una imputación del mérito de Cristo, y que la imputación se halla en la fe que es dada; pero la fe de la Nueva Iglesia enseña que hay una imputación del bien y del mal y al mismo tiempo la de la fe, y esta imputación concuerda con la Sagrada Escritura, mientras que la que enseña la Iglesia anterior no concuerda con ella. La anterior Iglesia enseña que la fe en la cual se halla el mérito de Cristo es dada al hombre permaneciendo éste pasivo como el tronco de un árbol ó como una piedra y enseña también, que el hombre es completamente impotente en cosas espirituales; pero la Nueva Iglesia enseña una fe completamente diferente, cuya fe no es la fe en la imputación del mérito de Cristo sino en Cristo mismo, Dios Redentor y Salvador, y enseña que el hombre tiene libre voluntad tanto para disponerse á la recepción como para cooperar. La anterior Iglesia enseña que la caridad es secundaria á la fe y forma como una añadidura ó apéndice á ésta, y que nada contribuye á la salvación, sirviendo su existencia sólo para demostrar la existencia de la fe y manifestar la religión en forma, pero la Nueva Iglesia une la fe en el Señor y la caridad, ó amor al prójimo, como siendo inseparables y que estos dos juntos, unidos en lazo matrimonial constituyen la religión. Estas diferencias son las más generales; la anterior Iglesia y la Nueva difieren también en muchas otras cosas.

442. Por esta breve exposición de las diferencias que existen entre la antigua y la nueva fe, resulta claro que no pueden estar juntas. Por la radical diferencia que existe entre la fe y la imputación de la Nueva Iglesia y la fe y la imputación de la antigua Iglesia, ó mejor dicho, de sus ruinas, resultan completamente heterogéneas, por lo cual si estuviesen juntas en la mente humana, resultaría tal choque y conflicto que perecería todo cuanto pertenece á la iglesia en el hombre, y éste, con respecto á las cosas espirituales, caería en un letargo, en desmayo ó en delirio, hasta el punto de ignorar lo que es iglesia, ó si existe iglesia alguna. La fe de la anterior Iglesia, por ser una fe ciega, excluyendo toda luz que puede entrar por conducto de la razón, puede compararse con una lechuza, mientras que la fe de la. Nueva Iglesia puede compararse con una paloma volando bajo el cielo en pleno día, iluminando su vista la luz del cielo. La conjunción de éstas dos en una misma mente sería por lo tanto como si una lechuza y una paloma viviesen juntas en un mismo nido, en el cual depositaría la lechuza sus huevos y la paloma los suyos, y hecha la empolladura la lechuza desgarraría la cría de la paloma, dándola por alimento á sus hijos, porque la lechuza es un ave rapiña. En el Apocalipsis la fe de la Nueva Iglesia es descrita bajo la figura de una mujer rodeada del sol, llevando en la cabeza una diadema de doce estrellas, mientras que la fe de la antigua Iglesia es descrita bajo la figura de un dragón que estaba delante de la mujer, aguardando á que ésta pariese para devorar á su hijo. De esta comparación se puede deducir cuál sería el estado de la mente, en la cual la nueva y la antigua fe estuviesen juntas. La mujer, después de parir, huyó al desierto, perseguida por el dragón, que echó de su boca agua como un río para ahogarla; así sería también aquella mente: todo cuanto allí hubiere de iglesia perecería por las constantes agresiones del mal y de la falsedad instigados por la fe pervertida y corrompida de la antigua Iglesia.

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