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Para difundir las enseñanzas de Emanuel Swedenborg en el mundo hispanohablante.

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La Verdadera Religión Cristiana

EL TERCER CAPÍTULO

ÍNDICE GENERAL DEL CONTENIDO

EL ESPÍRITU SANTO Y LA DIVINA OPERACIÓN

I.          El Espíritu Santo es la Divina Verdad y asimismo la Divina Virtud y Operación, que proceden del Dios Único, en Quien hay Divina Trinidad; así, pues, del Señor Dios, el Salvador. (N. 110-111.)

II.         La Divina Virtud y Operación, llamadas el Espíritu Santo, son, en general, Reformación y Regeneración y, según éstas, Renovación, Vivificación, Santificación y Justificación y, según éstas, Purificación de males, Remisión de los pecados y finalmente Salvación. (N. 112-115.)

III.       El Señor Opera de Sí Mismo por virtud del Padre y no viceversa. (N. 116-117.)

IV.       El espíritu del hombre es su mente y todo cuanto procede de ella. (N. 118, 119.)

V.        Corolario. (N. 120.)

VI.        Dos Recuerdos (n. 121, 122).

LA DIVINA TRINIDAD

I.          Hay una Divina Trinidad que es el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. (N. 124.)

II.         Estos tres, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, son las tres cosas esenciales del Dios Único y forman uno como el alma, el cuerpo y la actividad del hombre. (N. 125128.)

III.       Antes de ser creado el mundo no existía esta Trinidad, pero después de creado el mundo, cuando Dios vino en la carne, fue provista y efectuada en el Señor Dios, el Redentor y Salvador Jesucristo. (N. 129.)

IV.       Una Trinidad de Personas Divinas desde eternidad, ó sea desde antes de ser creado el mundo, es, en las ideas del pensamiento, una Trinidad de Dioses y ésta no puede ser abolida mediante el confesar oralmente á un Solo Dios. (N. 130131.)

V.        Una Trinidad de Personas era desconocida en la Iglesia apostólica. Fue primeramente adoptada por el concilio de Nicea y luego introducida en la Iglesia Católica Romana, de la que luego se introdujo en las Iglesias, que se separaron de ésta. (N. 132134.)

VI.       Del Credo de Nicea, ó de Atanasio, originó una fe falsa, que ha pervertido á toda la Iglesia Cristiana. (N. 135.)            

VII.    De ahí, viene la abominación de asolamiento y la grande aflicción «cuál no fue desde el principio del inundo; hasta ahora ni será» que el Señor predijo en Daniel, en los Evangelistas y en el Apocalipsis. (N. 136138.)

VIII.    De ahí, también, que, de no ser establecidos por el Señor Un Nuevo Cielo v una Nueva Iglesia, ninguna carne sería salva. (N. 139.)

IX.       De la idea de una Trinidad de Personas, cada una de las cuales es Dios en y por Si, según el Credo de Atanasio, han nacido muchas ideas discordantes y heterogéneas con respecto á Dios, cuyas ideas, todas ellas, son alucinaciones y abortos. (N. 140.)

X.             Recuerdo. (N. 141.)