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Para difundir las enseñanzas de Emanuel Swedenborg en el mundo hispanohablante.

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La Verdadera Religión Cristiana

ÍNDICE GENERAL DEL CONTENIDO

CAPITULO VI

La Fe

            Prefacio. La fe es lo primero en el tiempo, mas la caridad es lo primero como fin. (N. 256.)

I.          La fe que salva es la fe en el Señor Dios el Salvador Jesucristo. (N. 257-258.) Porque es la fe en el Dios visible en el cual está el invisible. (N. 258.)

II.         La fe, en resumen, es que quien cree la verdad y vive bien es salvado por el Señor. (N. 259-261.)

  1. Lo primero de la fe en el Señor es el reconocimiento que e Hijo de Dios es. (N. 261.)

III.       El hombre adquiere fe con dirigirse al Señor, aprender verdades del Verbo y vivir en conformidad con ellas. (N. 262-265.)

  1. El Esse de la fe; La esencia y existencia de la fe; Los estados de la fe y la forma de la fe. (N. 263.)

  2. La fe meramente natural no es más que una persuasión é imitación de la fe. (N. 264-267.)

IV.       Una abundancia de verdades, coherentes como si fueran ligadas en manojos, exalta y perfecciona á la fe. (N. 268.)

  1. Las verdades de la fe pueden ser multiplicadas infinitamente. (N. 268.)

  2. Las verdades son arregladas y agrupadas en series, como si dijéramos en manojos. (N. 268.)

  3. La fe es perfeccionada según la abundancia y coherencia de las verdades. (N. 268.)

  4. Las verdades de la fe, por numerosas que sean y por diversas que parezcan, forman sin embargo uno por el Señor, (N. 268.)

  5. El Señor es el Verbo, es el Dios del Cielo y de la tierra, el Dios de toda carne, el Dios de la Iglesia, el Dios de la fe; la Luz misma, la Ver-dad y la Vida eterna. (N. 268.)

V.        Fe sin caridad no es fe y candad sin fe no es caridad, y ni ésta ni aquélla tiene vida, sino por el Señor. (N. 269-273.)

  1. El hombre  puede  adquirir fe por sí mismo. (N. 270.)

  2. El hombre puede adquirir caridad por si mis-mo. (N. 271.)

  3. El hombre puede igualmente adquirir por si mismo la vida de la fe y de la caridad. (N. 272.)

  4. Sin embargo nada de la fe, nada de la caridad y nada de la vida en ésta ó en aquélla es del hombre sino del Señor. (N. 273.)

VI.       El Señor, la caridad y la fe forman uno, como la vida, la voluntad y el entendimiento en el hombre, y si son divididos, desaparecen de la mente como una perla, reducida á polvo. (274-277.)

  1. El Señor influye en todo hombre con todo Su Divino Amor y toda Su Divina Sabiduría. (N. 274.)

  2. Por consiguiente influye en el hombre con toda la esencia de la fe y de la caridad. (N. 275.)

  3. Las cosas que influyen del Señor son recibidas por el hombre según su forma. (N. 276.)

  4. El hombre que divide el Señor, la caridad y la fe, no es una forma que los recibe, sino una forma que los destruye. (N. 277.)

VII.       El Señor es caridad y fe en el hombre y el hombre es caridad y fe en el Señor. (N. 278-282.)                        

  1. Es por la conjunción con el Señor que el hombre tiene salvación y vida eterna. (N. 279.)

  2. Conjunción con Dios Padre no es posible, sino con el Señor y por medio de El con el Padre. . (N. 280.)

  3. La conjunción con el Señor es reciproca; es decir, el Señor está en el hombre y el hombre está en el Señor. (N. 281.)

  4. La conjunción recíproca entre el Señor y  el hombre se efectúa por medio de la caridad y de la fe. (N. 282.)

VIII.   La caridad y la fe están juntas en las buenas obras. (N. 283-286.)

  1. La caridad es desear el bien á otros y querer obrarlo. (N. 284.)

  2. La caridad y la fe no son más que fantasmas, es decir, mentales, si no tienen por objeto obras, y coexisten en ellas cuando es posible. (N. 285.)

  3. La caridad por si sola no puede producir buenas obras; aún menos lo puede la fe sola, mas la caridad y la fe juntas las producen. (N. 286.)

IX.       Hay una fe verdadera, una fe espuria v una fe hipócrita. (N. 287-290.)

            Desde su cuna la Iglesia cristiana ha sido invadida y dividida por cismas y herejías. (N. 287.)

  1. La verdadera fe es la sola y única fe y es la fe en el Señor Dios, el Salvador Jesucristo, y se halla con los que creen, que El es el Hijo de Dios, el Dios del Cielo y de la tierra y Uno con el Padre. (N. 288.)

  2. Fe espuria es toda, fe que discrepa de la verdadera .fe, que es la sola y única, y esta fe espuria está con los que suben por otra parte, mirando al Señor, no como el Dios Único, sino solo como Hombre. (N. 289.)

  3. La fe hipócrita no es fe. (N. 290.)

X.        No hay fe en los malos. (N. 291-293.)

  1. Los malos no tienen fe, porque el mal pertenece al infierno y la fe pertenece al cielo. (N. 292.)

  2. Todos los del mundo cristiano que rechazan al Señor y al Verbo, no tienen fe por más que pueden vivir moral-mente, hablar, enseñar y escribir racionalmente aún acerca de la fe. (N. 293.)

XI.       Recuerdo. (N. 294.)