ÍNDICE GENERAL DEL CONTENIDO
CAPÍTULO OCTAVO
El libre albedrío
I.
Los preceptos y dogmas de la iglesia actual respecto de la
libre voluntad. (N. 339.)
II.
Los dos árboles, colocados en el jardín del Edén, el uno de
vida, el otro de ciencia del bien y del mal, significan que fue dado
al hombre libre voluntad en cosas espirituales. (N. 340-342.)
III.
El hombre
no es vida sino un receptáculo de vida. (N. 343-344.)
IV.
Mientras él
hombre vive en el mundo es mantenido en medio entre el cielo y el
infierno y allí está en equilibrio espiritual, lo cual es libre
voluntad. (N. 345.)
V.
Por el permiso que
cada uno tiene en su hombre interior de obrar el mal, consta que el
hombre tiene libre voluntad en cosas espirituales. (N. 346.)
VI.
Sin la libre voluntad en cosas espirituales á nada serviría el Verbo
y en su consecuencia la Iglesia sería nada. (N. 347.)
VII.
Sin la
libre voluntad en cosas espirituales no tendría el hombre cosa
alguna, perteneciéndole, mediante la cual podría á su vez entrar en
conjunción con el Señor, y por consiguiente no habría imputación,
sino meramente predestinación, lo cual sería detestable. (N.
348-349.)
VIII.
Si no hubiera libre voluntad en cosas espirituales seria Dios la
causa del mal y por consiguiente no podría haber imputación. (N. 350-351.)
IX.
Las cosas espirituales de la Iglesia, que entran libremente y son
recibidas en libertad, permanecen, más no así las que son impuestas
contra la voluntad. (N. 352-354.)
X.
La voluntad y el entendimiento del hombre se hallan en este
libre albedrío, pero en ambos mundos, tanto en el espiritual cuanto
en el natural, el obrar el mal es restringido por leyes, por cuanto
de lo contrario la sociedad perecería por ambos lados. (N. 355-356).
XI.
Si el hombre no tuviera libre voluntad en cosas espirituales, todos
los hombres en el mundo hubieran podido en un solo día ser inducidos
á creer en el Señor, pero esto es imposible por la razón de que lo
que el hombre no recibe en completa libertad, no permanece. (N.
357-359.)
XII
Milagros no se verifican actualmente porque quitan la libre
voluntad en cosas espirituales y obligan. (N. 358.)
XIII
Recuerdo. (N. 360.)