XII
Milagros no se verifican actualmente porque quitan la libre voluntad en cosas espirituales y obligan.
358.
Se pregunta por qué razón no se verifican hoy
milagros
como antiguamente, porque se cree que si hubiera
milagros
ahora como antes, reconocería todo el mundo cordialmente la verdad.
Pero no tienen lugar
milagros
ahora por la razón de que obligan; quitan la libre voluntad en cosas
espirituales y hacen que los hombres, de ser espirituales, se
vuelven naturales. Todo hombre en el mundo natural, después de la
venida del Señor, puede llegar á ser espiritual, y llega á ser
espiritual únicamente por el Señor mediante el Verbo. Esta facultad
perdería si fuera inducido á creer mediante
milagros,
puesto que éstos, como ya se ha dicho, obligan y quitan del hombre
su libre voluntad en cosas espirituales, y cuando es obligado de
esta manera lo que entra, entra en su hombre natural y cierra su
hombre espiritual, como con una puerta, privándole de la facultad de
ver verdad alguna en luz, y asi miraría luego las cosas espirituales
desde su hombre natural solamente, y éste ve toda cosa,
verdaderamente espiritual, en sentido inverso. Pero antes de la
venida del Señor se verificaban á menudo
milagros,
porque los hombres eran entonces exclusivamente naturales, no
pudiendo serles abiertas las cosas espirituales de la Iglesia,
porque las hubieran profanado; por esta razón toda su adoración
consistía en ritos y ceremonias, que representaban las cosas
interiores de la Iglesia y no podían ser inducidos á perseverar en
estos ritos y ceremonias, sino por medio de
milagros
y—según leemos en el Verbo— aún así no perseveraron en el
cumplimiento de los preceptos dados (porque al interior de esos
representativos había un elemento espiritual que contrariaba á su
elemento natural depravado). Al estar Moisés ausente un mes, los
Israelitas, por más que vieron tantos
milagros
en Egipto y luego en Sinaí, danzaban sin embargo alrededor de un
becerro de oro, diciendo que éste era el dios que les había sacado
de la esclavitud de Egipto, y muchas cosas parecidas hicieron en el
país de Canaán á pesar de los poderosos
milagros,
hechos por Elias y Elisa y finalmente los
milagros
verdaderamente Divinos, hechos por el Señor. Estos hombres eran de
una naturaleza tal que no podían ser regenerados y volverse
espirituales, por lo cual los
milagros,
que fueron hechos entre ellos, no podían perjudicarles privándoles
de esta facultad, porque no la poseían; pero con el hombre del mundo
cristiano actual el caso es diferente; éste tiene la facultad de
volverse espiritual, como ya se ha dicho, y
milagros
le perjudicarían tanto más cuanto la Iglesia actual por sus
doctrinas y enseñanzas erróneas hace creer que no existe la libre
voluntad en cosas espirituales, porque enseña que el hombre no puede
contribuir á procurarse la fe, ni á su conversión, ni en general á
su salvación. Los hombres que así creen, se vuelven más y más
naturales, y el hombre natural ve á toda cosa espiritual al revés,
oponiéndose á ella su pensamiento. Si en este estado fuese inducido
á creer por medio de
milagros
se cerraría la región superior de su mente, donde principalmente
reside su libre voluntad en cosas espirituales, y las cosas
espirituales que se confirmarían mediante miráculos, ocuparían la
región inferior de la mente, la exclusivamente natural, mientras que
encima de esta región permanecerían las falsedades respecto de la
fe, de la conversión y de la salvación. Así resultaría que encima
estarían los satanás y debajo los ángeles como gavilanes sobre
gallinas, y después de algún tiempo acontecería que los satanás
romperían el cierro y se lanzarían con furia sobre las cosas
espirituales debajo de ellos, las cuales no sólo negarían, sino
también las blasfemarían y profanarían. Lo último sería con tal
hombre peor que lo primero.
359.
El hombre, que por estar en falsedades con respecto á las cosas
espirituales de la Iglesia se ha vuelto hombre natural, no puede
evitar el pensar, que la Divina Omnipotencia es absoluta, es decir,
que no existe Divino Orden alguno, al cual está sujeta, y á
consecuencia de esta creencia se pregunta vanamente por qué Dios en
Su Omnipotencia no aparta de los hombres los infiernos, ó convierte
á los demonios en ángeles del Cielo, y por qué no aparta de una vez
el mal y la falsedad de los hombres, haciendo de la tierra un
paraíso como al principio, y muchas otras cosas parecidas; pero
sépase que la Divina Omnipotencia no existe sin el Orden. Dios Mismo
es el Orden, y todas las cosas fueron creadas por el Orden, en el
Orden y para el Orden; porque fueron creadas por Dios. El Orden en
el cual ha sido creado el hombre es que su bendición, ó su
maldición, debe depender de su libre voluntad en cosas espirituales;
porqué el hombre no hubiera podido ser creado sin libre voluntad,
como ya dijimos antes, ni hubieran podido ser creados sin ella el
animal, el ave, ó el pez en el mar, mas los animales sólo tienen
libre voluntad natural, mientras que el hombre la tiene natural y
espiritual.
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