LA
VERDADERA RELIGIÓN CRISTIANA
CONTENIENDO
La
Teología Universal del Nuevo Cielo y de la Nueva Iglesia
La
Fe del Nuevo Cielo y de la Nueva Iglesia
1.
En primer lugar se dará á conocer la fe en su forma universal
y particular y será como una faz delante de la obra, como un portal,
por el cual se entra en un templo y como la suma de los dogmas que á
continuación se expondrán: Decimos la fe del Nuevo Cielo y de la
Nueva Iglesia, porque el Cielo, donde están los ángeles, forma uno
con la Iglesia, donde están los hombres, como lo interior y lo
exterior del hombre. Por esta razón todo miembro de la Iglesia, que
se halla en el bien del amor por las verdades de la fe y en las
verdades de la fe por el bien del amor, es, en cuanto á su mente
interior, un ángel del cielo; y después de la muerte va también al
cielo y goza allí de felicidad según el estado de la conjunción
entre el bien y la verdad en él. Conviene saber, que esta fe es la
haz, la puerta y la suma del Nuevo. Cielo, que el Señor está
formando actualmente.
2.
La fe del Nuevo Cielo y de la Nueva Iglesia en su forma
universal es ésta:
«EI
Señor ab eterno, que es Jehová, vino al mundo para subyugar á los
infiernos y glorificar á Su Humano. Ningún mortal hubiese podido ser
salvo si esto no se hubiese verificado, y serán salvos los que creen
en El.»
Decimos forma universal, puesto que es lo universal de la fe, y lo
universal es lo que ha de estar en el conjunto y en cada detalle. Lo
universal de la fe es, que Dios es Uno en Esencia y en Personaren
Quien hay Divina Trinidad, y que el Señor Dios el Salvador
Jesucristo es este Dios. Lo universal de la fe es asimismo, que
ningún mortal hubiese podido ser salvo, si el Señor no hubiese
venido al mundo. Lo universal de la fe es además, que El vino al
mundo A fin de apartar del hombre el infierno, y lo apartó mediante
luchas contra él y victorias sobre él. De esta manera lo subyugó y
lo redujo á orden y obediencia bajo Sí Mismo. Lo universal de la fe
es, en fin, también que el Señor vino para glorificar á Su Humano,
adoptado en el mundo, es decir, unirlo con Su Naturaleza Divina, de
la que llevaba su origen. Así es que ahora mantiene á los infiernos
en orden y obediencia bajo Sí Mismo. Esto no podía verificarse sino
por medio de tentaciones en Su Humano, por lo cual se sometió á
todas ellas hasta la última, que fue la pasión y la muerte en la
cruz. Esto es lo universal de la fe con respecto al Señor.
Lo
universal de la fe por parte del hombre es que debe creer en el
Señor; porque por creer en El nace comunión con El, y por la
comunión viene la salvación. Creer en El es tener la confianza de
que El salva, y puesto que nadie puede tener esta confianza, si no
conduce una buena vida, resulta que creer en El también quiere decir
esto. El Señor Mismo dice en Juan:
«Esta es la voluntad del que me ha enviado, que todo aquel que ve al
Hijo y cree en El, tenga vida eterna» (VI: 40).
Y en
otro lugar:
«El
que cree en el Hijo tiene vida eterna; mas el que es in-crédulo al
Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios será sobre él» (III:
26).
3.
La fe del nuevo Cielo y de la nueva Iglesia en su forma
particular es ésta:
«Jehová Dios es el Amor mismo y la Sabiduría misma ó sea el Bien
mismo y Verdad misma. El Mismo en su cualidad de Divina Ver-dad, que
es el Verbo, que era Dios con Dios, descendió y adoptó Naturaleza
Humana á fin de reducir á orden todo en el Cielo y todo en el
infierno y todo en la Iglesia,»
porque el poder del infierno prevalecía entonces sobre el poder del
cielo y en la tierra el poder del mal prevalecía sobre el poder del
bien, por lo cual una condenación total amenazaba á todos. Esta
inminente condenación previno Jehová Dios mediante Su Naturaleza
Humana, que era la Divina Verdad, redimiendo así á ángeles y á
hombres. Des-pues unió en Su Naturaleza Humana la Divina Verdad al
Divino Bien ó sea la Divina Sabiduría al Divino Amor, volviendo así
á Su Naturaleza Divina en la cual estaba desde la eternidad, ahora
junto con Su Naturaleza Humana y en-vuelto en ella. Esto es lo que
significan las siguientes palabras en Juan:
«El
Verbo era con Dios y Dios era él Verbo—y el Verbo fue hecho carne»
(I: 1; 14).
Y
en el mismo:
«Salí del padre y he venido al mundo; otra vez dejo el mundo y voy
al padre» (XVI: 28).
Y
además éstas:
«Sabemos que el Hijo del Hombre es venido y nos ha dado
entendimiento para conocer al que es verdadero en Su Hijo
Jesucristo. Este es el verdadero Dios y la vida eterna» (I. Juan V:
20).
Por
esto es claro que nadie hubiese podido ser salvo, si el Señor no
hubiese venido al mundo, y el caso es idéntico ahora; porque si el
Señor no viene al mundo, por segunda vez, en la Divina Verdad, que
es el Verbo, no puede hombre alguno ser salvo.
Lo
particular de la fe por parte del hombre es:
1.
Que Dios es Uno, en Quien hay Divina Trinidad, y que el Señor
Dios el Salvador Jesucristo es este Dios.
2.
Que la fe salvadora es creer en El.
3.
Que no se debe obrar el mal, puesto que es del diablo y
procede del diablo.
4.
Que se debe obrar el bien; puesto que es de Dios y procede de
Dios.
5.
Y que el hombre debe hacer .estas cosas como si las hiciese
por su propia virtud, debiendo sin embargo creer, que son del Señor
en el hombre y por conducto del hombre.
Los
dos primeros puntos pertenecen á la fe, los dos siguientes al amor
al prójimo y el último á la unión del amor y la fe, y por
consiguiente á la comunión del Señor con el hombre.