IV
La regeneración se verifica de una manera análoga á la en que el hombre es concebido, llevado en el útero, parido y educado
405.
En el hombre existe perpetua correspondencia entre lo que acontece
en él naturalmente y lo que acontece en él espiritualmente, ó sea
entre lo que tiene lugar en su cuerpo y lo que tiene lugar en su
espíritu. Esto viene de que el hombre en cuanto á su alma es por
nacimiento un ser espiritual y se reviste de lo natural, que forma
su cuerpo material, por cuya razón el alma, al despojarse de este
cuerpo, aparece en su cuerpo espiritual y entra en un mundo, donde
todas las cosas son espirituales, siendo allí asociada á sus
parecidos. El cuerpo espiritual se forma en el cuerpo material por
verdades y bienes, que influyen del Señor por conducto del mundo
espiritual, siendo recibidos por el hombre en el interior de lo
natural que del mundo se halla en él, es decir las cosas civiles y
morales, por lo cual el carácter de la formación que tiene lugar
resulta manifiesto, es decir que entre las cosas espirituales y
naturales del hombre existe perpetua correspondencia. Resulta, por
consiguiente, que la formación del espíritu tiene analogía con la
formación del cuerpo natural y material y que sus etapas son
análogas á las de éste, á saber, á la concepción, la gestación, el
nacimiento y la educación. Esta es la razón por la cual en el Verbo
nacimientos naturales significan nacimientos espirituales, que son
nacimientos del bien y de la verdad; porque todo cuanto hay en el
sentido literal del Verbo envuelve y significa cosas espirituales.
Que en el Verbo nacimientos naturales significan nacimientos
espirituales se puede ver en varios pasajes del mismo, como por
ejemplo en Isaías XXVI: 18; Salmo CXIV: 7; Isaías LXV: 8; 9;
Ezequiel XXX: 16; Óseas XIII: 13; y en otros lugares. Puesto que
generaciones naturales significan generaciones espirituales, las
cuales se verifican por el Señor, se llama El Mismo Formador y El
que saca del vientre como por ejemplo en Isaías XLIV: 2; Salmo XXII:
9; 10; LXXI: 6; Isaías XLVI; 3, y en otros lugares. Por la misma
razón se llama el Señor Padre, y los que por El se hallan en bienes
y verdades se llaman hijos de Dios; nacidos de Dios; y hermanos
entre sí (Mateo XXIII: 8), y la Iglesia se llama madre (Óseas II: 2;
5; Ezequiel XVI: 45).
406.
Consta por esto que existe correspondencia: entre el proceso de la
generación natural y el «de la generación espiritual, por lo cual
resulta que los términos concepción, gestación, nacimiento y
educación, qué son predicados del nacimiento natural, no sólo pueden
ser predicados del nacimiento nuevo, sino que son realmente etapas
del mismo. Lo que en su naturaleza son estas etapas del nacimiento
nuevo, se presentará á la vista por su orden en el presente
capítulo, que trata de la regeneración, mas para los efectos de la
comparación se dirá aquí que la simiente del hombre es concebida
interiormente en el entendimiento y es formada en la voluntad, desde
donde es trasladada al testículo, donde se reviste de una envoltura
natural, siendo así conducida dentro del vientre é introducida en el
mundo. Existe además una correspondencia entre la regeneración del
hombre y todas las cosas que crecen en el reino vegetal, por lo cual
en el Verbo se compara al hombre con un árbol; su verdad con la
simiente y su bien con el fruto. Un árbol malo puede por así decir
nacer de nuevo y llevar buen fruto y buena simiente por el
procedimiento de la injerción. El jugo vicioso, que sube por su
tronco, se transforma en jugo sano al entrar en la rama injertada y
el árbol malo se vuelve así árbol bueno y lleva buen fruto. En el
nacimiento nuevo el hombre es como una rama injertada en el Señor,
según enseña El Mismo:
«Yo
soy la vid y vosotros los pámpanos; el que permanece en Mi y Yo en
él, éste lleva mucho fruto; el que en Mí no estuviere será echado
fuera como pámpano y se secará y lo echarán en el fuego» (Juan XV:
5; 6).
Las
etapas del nacimiento espiritual progresan paulatinamente como las
del nacimiento natural, es decir, como la concepción, gestación, el
nacimiento y la educación y como todo cuanto á ellas corresponde en
la Naturaleza del mundo. Un árbol no crece, en un día; sale primero
de su simiente, luego de su raíz, luego brota y forma un tronco,
luego ramas con hojas y finalmente flores y frutos. Su progreso es
paulatino y gradual desde el principio hasta el fin, y todo progreso
en la creación es idéntico, incluso el de la regeneración del
hombre. Los que tienen otro concepto de la regeneración, nada saben
de la caridad y de la fe, ni de su progreso según y conforme la
cooperación del hombre con el Señor. Por lo aquí expuesto consta que
la regeneración se verifica de una manera análoga á la en que el
hombre es concebido, llevado en el útero, parido y educado.
La siguiente sección [
V. La primera etapa del nacimiento nuevo se llama reformación y es cosa del entendimiento; la segunda se llama regeneración, la cual es de la voluntad y por virtud de ésta del entendimiento. (N. 407-410.)