IX
Un hombre regenerado se halla en comunión con los ángeles del cielo, y un hombre sin regenerar se halla en comunión con los espíritus del infierno
423.
Todo hombre se halla en comunión, es decir, consociación, bien con
los ángeles del cielo, ó bien con los espíritus del infierno; porque
en cuanto á su interior nace espíritu, á fin de que pueda llegar á
ser hombre espiritual y después de la muerte ser hecho un ángel del
cielo, lo cual no sería posible si no naciera también para tener
cierta conjunción con los seres espirituales. En cuanto á su mente
vive simultáneamente en los dos mundos; pero ni el hombre ni los
ángeles ó espíritus tienen conocimiento de esta conjunción, por la
razón de que el hombre durante su permanencia en el mundo se halla:
en un estado natural, mientras que los ángeles y los espíritus se
hallan en un estado, espiritual, y por la diferencia que existe
entre lo natural y lo espiritual no son visibles ni perceptibles los
ángeles y los espíritus al hombre ni éste á ellos, por lo cual es
evidente que no tienen conjunción por medio del pensamiento, sino
por medio de la inclinación, la cual por hallarse en el calor de la
voluntad y no en la luz del entendimiento, no puede ser objeto de la
reflexión. La conjunción entre el hombre y los ángeles es tan íntima
y estrecha, que si fuera interrumpida, resultando por ello
separación, caería el hombre instantáneamente en un desmayo, y si no
fuera restablecida, moriría. Dije antes, que el hombre por medio de
la regeneración se vuelve espiritual; mas esto no quiere decir
espiritual como un ángel en sí mismo, sino espiritual/natural, es
decir, que en su natural hay interiormente un espiritual, como el
pensamiento en el habla y como la voluntad en el acto. De igual
manera el espíritu de todo hombre, bueno ó malo, está presente en
todas las cosas, que tienen lugar en su cuerpo, porque el espíritu
es quien impulsa el cuerpo á obrar cuanto obra. El cuerpo natural es
en sí mismo una cosa pasiva, una fuerza muerta, mientras que el
espíritu es lo activo, ó sea la fuerza viva, y lo pasivo, ó muerto,
no puede obrar por sí sólo, debiendo necesariamente ser actuado por
la fuerza viva. Puesto que el hombre, mientras permanece en el mundo
natural, vive en constante comunión con los habitantes del mundo
espiritual, al dejar el mundo natural, es introducido inmediatamente
entre espíritus que se parecen á aquellos con quienes había tenido
consociación en el mundo; por cuya razón se cree vivir todavía en el
mundo; porque entra entonces en trato con los que tienen
inclinaciones parecidas á las suyas, y á éstos reconoce como amigos
y parientes, de la misma manera que en el mundo reconocía á los
suyos. Esto es lo que en el Verbo se significa por «ser unido á su
pueblo» (Gen. XXV: 18) y irecogido á sus pueblos» (XXXV: 29.) que se
dice allí de los que murieron. Consta por esto que un hombre
regenerado se halla en comunión' con los ángeles del cielo, y el
hombre sin regenerar con los espíritus del infierno. La comunión del
hombre regenerado con los ángeles del cielo es con los del primero,
del segundo ó del tercero, según se halla regenerado al primero, al
segundo ó al tercer grado de su mente, porque como ya se ha dicho,
hay tres cielos, á saber: el celestial, que es el superior; el
espiritual, que es el intermedio; y el natural, que es el primero; y
de acuerdo con esto la mente humana se distingue igualmente en tres
regiones correspondientes. Los tres cielos pueden compararse con el
cuerpo humano, correspondiendo el tercero á la cabeza, el segundo al
cuerpo y el primero á los pies; porque el Cielo en su conjunto
presenta ante la vista del Señor el aspecto de un solo Hombre. He
visto una sociedad celestial, consistiendo de muchos miles de
ángeles, desde una distancia presentar la forma humana, y el Cielo
es el mismo en grande y en pequeño, siendo así que cada sociedad
celestial es cielo en menor forma, según la imagen del mayor, como
asimismo cada ángel lo es en mínima forma. Por esta razón se dice
que la Iglesia es el Cuerpo de Cristo, y que Cristo es la Vida de
este Cuerpo, porque la Iglesia del Señor en la tierra forma uno con
el Cielo. Por esto es además evidente que el Señor, siendo la Vida
de este Cuerpo, es Todo en todos en el Cielo, y que igualmente es la
iglesia en los que reconocen á El Solo por Dios del Cielo y de la
tierra y creen en El (Mateo XXVIII: 18; Juan III: 15; 16; 36; VI:
40; XI: 25; 26).
La siguiente sección [
X. A medida que el hombre es regenerado, son apartados sus pecados y este apartamiento es la remisión de los pecados. (N. 424-425.)