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VIII

El hombre regenerado tiene una voluntad nueva y un entendimiento nuevo

 

420.    La Iglesia actual no ignora esta verdad; pero no la conoce por experiencia, sino porque el Verbo la expone claramente, y asimismo porque la razón sana no puede dejar de admitirla. Siendo así que la voluntad y el entendimiento constituyen al hombre, es claro que éstas dos facultades son las que han de ser regeneradas. Que el Verbo lo enseña, consta por muchos pasajes, entre otros por éstos: Ezequiel XVIII: 81; XXXVI: 26; 27; Cor. II, Cap. V: 16; 17. En estos pasajes, corazón nuevo significa una nueva voluntad, y espíritu nuevo, un nuevo entendimiento. Es también un hecho reconocido, que todo hombre es tal cual es su voluntad y su entendimiento; que quien tiene una voluntad mala es malo, y mayormente si su entendimiento la consiente. Únicamente la Religión puede renovar y regenerar al hombre, porque la Religión ocupa la región más elevada en la mente humana, mirando por debajo de sí á los asuntos civiles y morales, pertenecientes al mundo, por conducto de los cuales sube á su elevado puesto, como la savia pura de un árbol sube por su tronco hasta su corona ó copa, y desde esta altura examina las cosas naturales, como un hombre desde una torre elevada, ó desde una montaña, puede examinar las llanuras que se extienden á sus pies. No se debe olvidar, sin embargo, que el hombre, en cuanto á su entendimiento, puede elevarse casi hasta la luz, en la cual se bailan los ángeles, mas si no es elevado también en cuanto á su voluntad, permanece en su estado antiguo sin ser hecho hombre nuevo. En lo que precede se ha explicado de qué manera el entendimiento eleva la voluntad sucesivamente hasta su propio nivel, y ésta elevación es lo que determina la regeneración del hombre, la cual por esta razón es predicada primariamente de la voluntad y secundariamente del entendimiento. En efecto, este, último, en cuanto á la región inferior de la mente, se halla en la luz del mundo, mas en cuanto á la región superior se halla en la luz del cielo, por lo cual, si la voluntad no es sacada de la región inferior y elevada á la región superior, uniéndose allí con el entendimiento, resulta que permanece en el mundo, mientras que el entendimiento sube y baja, no teniendo conjunción con la voluntad mas que en la región inferior, y esto equivale á conducir una vida de adúltero.

421. La mente humana se distingue en tres regiones diferentes; la inferior se llama la natural; la intermedia la espiritual y la superior la celestial. Por medio de la regeneración el hombre es elevado desde la región natural á la espiritual y por medio de ésta á la celestial. Más se dirá sobre esto en el próximo artículo. Esta es la razón por la cual al hombre sin regenerar se le llama hombre natural, y al hombre regenerado, hombre espiritual, lo cual también demuestra que la mente del hombre regenerado se halla elevada á la región espiritual, desde la cual, como desde un puesto elevado, mira y examina lo que se verifica en la región inferior que es la natural. Todo el que quiera puede convencerse de que en la mente humana existen una región superior y otra inferior, con solo fijarse en la manera en que funciona su pensamiento; por ejemplo, cuando uno dice que piensa esto ó aquello, quiere con ello decir que en su pensamiento ve y contempla las cosas que piensa, y no podría ver así estas cosas si no hubiese un pensamiento interior ó más elevado, llamado percepción, que mira por debajo de sí al otro inferior, llamado pensamiento. Un juez, cuando ha oído ó leído las evidencias de una causa, compuestas y arregladas en series por un abogado, las reúne en un solo perspectivo en la región superior de su mente, es decir, forma de ellas una idea universal, y desde esta mira luego abajo á la región inferior, que es la del pensamiento natural en la cual dispone los argumentos por su orden, y, guiado por la idea superior, forma su opinión y pronuncia su veredicto. ¿Quién ignora que el hombre puede en un momento ó dos pensar más cosas que luego por medio de su pensamiento inferior puede expresar en una hora? No debe, pues, ignorarse, ni negarse, que efectivamente existe tal distinción de la mente en regiones, la inferior y las superiores.

422. En cuanto á la nueva voluntad del hombre regenerado se halla ésta encima de la antigua, en la región espiritual, como asimismo el nuevo entendimiento, el cual está unido con la voluntad y la voluntad con él; porque en esta región superior se unen mutuamente y juntos miran abajo á la antigua voluntad ó sea la natural, disponiendo todo cuanto hay en ella, haciéndolo entrar en concierto y armonía consigo. Fácilmente se comprende que sí no hubiera en la mente humana mas que una sola región, en la cual por consiguiente se hallarían mezclados los males y los bienes, las falsedades y las verdades, resultaría entre ellos un conflicto como el que se verificaría en un corral si se hallasen encerrados en él lobos y corderos, tigres y becerros, gavilanes y palomos. Los animales fieras y rapaces harían un masacro cruel de los animales mansos é inofensivos que serían desgarrados y devorados por ellos. Por eso ha dispuesto la Divina Providencia que la unión de los bienes con sus verdades se verifique en la región superior, á fin de que puedan morar en seguridad, rechazar los asaltos, y por varios medios luego subyugar y dispersar los males y sus falsedades. Esto es lo que queremos decir, cuando en el artículo precedente decimos que el Señor desde el cielo del hombre dispone las cosas, que son de su mundo, porque la región superior ó espiritual del hombre es un cielo en miniatura, mientras que la inferior ó natural, es un mundo en miniatura, y el hombre es por consiguiente un pequeño mundo (microcosmos), como le llamaban los ancianos, pudiendo asimismo llamarse un pequeño cielo.

La siguiente sección [IX. Un hombre regenerado se halla en comunión con los ángeles del cielo, y un hombre sin regenerar se halla en comunión con los espíritus del infierno. (N. 423.)...]