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A medida que el hombre es regenerado, son apartados sus pecados y este apartamiento es la remisión de los pecados
424.
Los pecados son apartados á medida que el hombre es regenerado,
porque la regeneración es la subordinación de la carne, de manera á
impedir el que reine, y la subyugación del antiguo hombre con sus
concupiscencias, á fin de que no se subleve y destruya el principio
intelectual, porque si éste es destruido, el hombre no puede ya
posiblemente ser regenerado, puesto que la regeneración no puede
verificarse, sino cuando el espíritu del hombre se halla elevado por
encima de la carne, pudiendo entonces ser instruido y perfeccionado.
Cualquiera que tiene razón sana puede comprender que semejante
evolución no puede realizarse en un momento, sino gradual y
sucesivamente, de la misma manera que el hombre es concebido, nace y
es educado. Las cosas pertenecientes á la carne ó al hombre antiguo
están en él, inherentes por nacimiento, y constituyen el primer piso
de su edificio mental, en cuyo piso tienen su residencia sus
concupiscencias como fieras en sus antros. Primero residen en el
atrio, y por turno entran deslizándose por los sótanos, luego
subiendo por las escaleras, tomando posesión de las habitaciones é
instalándose en ellas. Esto se verifica á medida que el niño crece
en párvulo, luego en adolescente y finalmente en adulto), cuando
piensa por su propio entendimiento y obra por su propia voluntad;
por consiguiente confor¬me atraviesa las etapas de su vida. ¿Quién
puede creer que esta casa, así edificada en la mente, y en la cual
las concupiscencias bailan en corro como los salvajes del desierto,
ó como sátiros, puede en un instante ser demolida y una nueva casa
edificada en su lugar? ¿No han de ser domados, subyugados y luego
expulsados esos salvajes, estrechamente unidos, y en su lugar
introducidos buenos deseos y puras inclinaciones, pertenecientes al
bien y á la verdad? Y esto no se puede verificar en un momento;
porque cada mal consiste de innumerables concupiscencias, pareciendo
un fruto, que por debajo de la piel está lleno de gusanos de cuerpo
blanco y cabeza negra, y los males son á su vez tan innumerables y
tan estrechamente unidos como la prole de una arana acabada de
empollar; por lo cual, no siendo exterminada y expulsada
sucesivamente toda la cadena de ellos, no llega el hombre á ser
hombre nuevo. Todos estos males con sus innumerables concupiscencias
son los pecados, y su exterminación sucesiva es la regeneración, por
lo cual consta que en la medida que el hombre es regenerado son
apartados los pecados, y este apartamiento es la remisión.
425.
Es pues claro que la remisión de los pecados no es un súbito
aniquilamiento, ó una extirpación repentina de ellos, sino que es su
alejamiento y por consiguiente su separación sucesiva y lenta, á
medida que el hombre recibe las verdades de la fe y vive en
conformidad con ellas bajo el auspicio del Señor y por virtud de El.
En la regeneración cada mal particular con sus innumerables
concupiscencias es gradualmente alejado y sustituido por el bien,
por el Señor; sin embargo, todo mal actual, del cual el hombre se ha
apropiado por su vida, permanece con él, si bienes descartado é
introducido en un estado latente, como si no existiese, por lo cual
resulta, que el hombre es apartado del mal por el Señor y mantenido
en el bien, y esto es lo que se verifica en el hombre en la
regeneración. Una vez oí decir á uno que fue introducido en el
primer cielo, que se hallaba libre de pecados, porque habían sido
lavados—por la sangre de Cristo—añadió; pero era bueno y se hallaba:
en ese error por ignorancia, y para que se convenciera de su error
fue reintroducido en sus pecados particulares ó actuales, y á medida
que hacían su reaparición los reconoció uno por uno. Mediante esto
se formó otro concepto de la manera en que se verifica la remisión
de los pecados, el cual era, que el Señor aparta del mal á todo
hombre, y también á todo ángel, y los mantiene en el bien. En el
hombre regenerado los bienes introducidos por el Señor se hallan en
el centro y en actividad, mientras que los males que han sido
apartados se hallan hacia los bordes y como muertos; sin embargo, el
hombre regenerado, y hasta el ángel, puede ser reintroducido en sus
males por el Señor cuando á El place, y en este estado sus pecados
vuelven con sus males á su percepción y los reconoce.
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XI. La regeneración no puede verificarse sin la libre voluntad en cosas espirituales. (N. 426-427)...]