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Para difundir las enseñanzas de Emanuel Swedenborg en el mundo hispanohablante.

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XIII

Dos Recuerdos

 

430. RECUERDO I. Ví una reunión de espíritus, arrodillados, orando á Dios á que les mandara ángeles con los cuales podían hablar cara á cara y á quienes podrían confiar los secretos de su corazón. Cuando se levantaron, vieron consigo á tres ángeles vestidos de lienzo blanco, los cuales les dijeron: «El Señor Jesucristo oyó vuestra oración y nos ha enviado á vosotros; confiadnos los pensamientos de vuestro corazón.» Y dijeron: «Los clérigos nos han dicho que en asuntos de teología nada vale el entendimiento, sino sólo la fe, y nada vale la fe intelectual, porque no viene de Dios, sino del hombre, y participa de su naturaleza propia. Somos Ingleses y nuestros santos ministros nos han dicho muchas cosas las cuales hemos creído; mas hemos hablado con unos, que también se llaman Reformados y con otros que se llaman Católicos Romanos y con otros de varias sectas, y nos parecían todos eruditos; sin embargo diferenciaban en muchas cosas; unos dijeron: «Creednos.» Otros dijeron: «Somos ministros de Dios y lo sabemos.» Pero sabiendo que las verdades Divinas, que se llaman verdades de la fe, no son pertenencia de persona alguna por nacimiento, ó por otro derecho parecido, ni por herencia, sino que vienen del Cielo, procedentes de Dios, y puesto que enseñan el camino del Cielo y entran en la vida del hombre junto con el bien de la caridad, conduciéndole así á la vida eterna, nos sobrevino una ansiedad y oramos á Dios de rodillas». Los ángeles contestaron: «Leed el Verbo y creed en el Señor y veréis las verdades, que han de formar vuestra fe y ser de vuestra vida. Todos en el mundo cristiano sacan sus enseñanzas doctrinales del Verbo que es la única fuente.» Pero dos de la reunión dijeron: «Hemos leído, pero no hemos entendido.» Los ángeles contestaron: «No os habéis dirigido al Señor, que es el Verbo, y además os hallabais ya confirmados en falsedades.» Y continuaron: «¿Qué es la fe sin luz, y qué es pensar sin entendimiento? No es humano. Cuervos y maricas pueden también aprender á pronunciar palabras sin entenderlas. Os aseguramos, que todo el que de corazón lo desea, puede ver las verdades del Verbo en luz. No hay animal, que no conozca el alimento de su vida al verlo, y el hombre es un animal racional y espiritual. Si tiene hambre y busca por el Señor, ve el alimento de su vida (no el de su cuerpo, sino el de su alma), cuyo alimento es la verdad de la fe. Por lo demás, todo cuanto no es recibido por el entendimiento no permanece en la memoria en cuanto al asunto mismo, sino tan sólo en cuanto á las palabras; por eso, cuando hemos mirado desde el Cielo al mundo, nada hemos visto; sólo hemos oído voces, por la mayor parte discordantes. Pero indicaremos ciertas cosas que los eruditos del Clero han separado de la fe, ignorando que al entendimiento conducen dos caminos, uno desde el mundo y otro desde el Cielo; y que el Señor eleva el entendimiento apartándolo del mundo, cuando lo ilumina; pero si se halla cerrado por falsedad de religión, es obstruida la vía que desde el Cielo conduce allí, y entonces el hombre no puede ver verdad alguna en el Verbo; es como si estuviera ciego. Hemos visto muchos tales, que han caído en pozos, de los cuales no han podido salir luego. Que os sirva de ilustración lo siguiente: ¿No podéis comprender lo que es la caridad y lo que es la fe, que la caridad es obrar el bien con el prójimo y la fe pensar correctamente con respecto á Dios y á las cosas esenciales de la Iglesia? Por consiguiente que quien obra el bien y piensa correctamente, es decir, quien vive bien y cree la verdad es salvo?» Dijeron que entendían esto. Los ángeles continuaron diciendo que el hombre debe arrepentirse de sus pecados, á fin de poder ser salvo, y que si no se arrepiente permanece en los pecados en los cuales nació, y que arrepentirse es no querer los males, porque son pecados contra Dios; que es examinarse una ó dos veces al año, ver sus males, confesarlos ante el Señor, implorar Su ayuda, desistir de ellos y empezar una nueva vida, y que en cuanto hace esto y cree en el Señor, sus pecados son remitidos. Entonces respondieron algunos de la reunión: «Entendemos esto y por ello también lo que es la remisión de los pecados.» Luego rogaron á los ángeles de informarles más, y ahora acerca de Dios, de la inmortalidad del alma, de la Regeneración y del Bautismo. Los ángeles contestaron: «No diremos cosas que no podéis entender, porque nuestras palabras caerían en tal caso como lluvia sobre simiente en arena, cuya simiente, aunque regada por aguas del Cielo, sin embargo se secaría y perecería.» Acerca de Dios dijeron: «Todos cuantos entran en el Cielo tienen allí su lugar asignado y su correspondiente gozo, con arreglo á la idea que posee respecto de Dios; porque esta idea es el principio de toda adoración, universalmente. La idea de Dios de que es un Espíritu, entendiendo por espíritu una cosa como éter ó aire, es una idea vana. Dios es Divino Amor y Divina Sabiduría con toda cualidad que les pertenece, y el Sujeto de ellos es Hombre y no éter ó aire. En el Cielo la idea referente á Dios es que el Señor Dios el Salvador es Dios del Cielo y de la tierra, como El Mismo enseñó.

«Dejad que vuestra idea de Dios sea como la nuestra y seremos consociados.» Cuando hubieron dicho estas palabras, resplandecían los rostros de los de la reunión. Acerca de la inmortalidad del alma dijeron: «El hombre vive eternamente, porque tiene la facultad de entrar en conjunción con Dios mediante el amor y la fe, y todo hombre tiene esta facultad. Que esta facultad determina la inmortalidad del alma podéis comprender si reflexionáis.» Acerca de la Regeneración dijeron: ¿Quién no comprende, que todo hombre tiene libertad de pensar en Dios y de no pensar en El, hallándose, por supuesto, enterado de que hay un Dios? Así es que cada uno tiene libertad, tanto en cosas espirituales cuanto en cosas civiles y naturales. El Señor da ésta libertad á todos, continuamente, por lo cual si el hombre no piensa en Dios, él mismo tiene la culpa El hombre es hombre por esta facultad, y el animal es animal por carecer de ella. El hombre puede por consiguiente reformarse y regenerarse, como si lo hiciera por virtud propia, con tal que reconozca de corazón que lo hace por virtud del Señor. Todo el que se arrepiente y cree en el Señor, es reformado y regenerado, y cada uno debe arrepentirse y creer aparentemente por virtud propia, mas «aparentemente por virtud propia» es en realidad por el Señor. Es verdad que el hombre no puede de sí mismo contribuir á su regeneración; nada absolutamente puede contribuir de lo suyo propio; sin embargo no fué creado estatua, sino hombre, á fin de que pudiera hacerlo por el Señor como si lo hiciera por sí mismo. Reciprocar el amor y la fe, esto es lo único que el Señor quiere que haga el hombre. En una palabra; obrad de vosotros mismos, y creed que obráis por el Señor; así obraréis «aparentemente de vosotros mismos». Preguntaron entonces si desde la creación se hallaba implantado en el hombre el obrar «aparentemente como de sí mismo» y un ángel contestó: «No estaba implantado en él, porque obrar de y por sí mismo pertenece al Señor sólo, pero le es dado continuamente, es decir, le es añadido; y entonces en cuanto el hombre obre el bien y crea la verdad como si lo hiciera por propia virtud, es un ángel del cielo; mas en cuanto obre el mal y crea la falsedad (haciendo esto igualmente como si lo hiciera por propia virtud), es un espíritu del infierno. Os asombráis de que lo último también sea «aparentemente de sí mismo», más podéis comprenderlo y lo comprendéis cuando oráis al Señor á que os guarde del Diablo, á fin de que no os seduzca, y que no entre en vosotros como en Judas, que no os llene de iniquidad, destruyendo vuestra alma y vuestro cuerpo. Todo hombre que creé que de sí mismo hace lo que hace, resulta culpable, no importa si obra el bien ó el mal; mas el que cree que lo hace «aparentemente de sí mismo» no resulta culpable. Si cree que el bien, que obra, es de él mismo, entonces se apodera de lo que es de Dios; y si cree que el mal que obra es de él mismo, entonces hace suyo lo que es del Diablo». Acerca del Bautismo dijeron que es una lavadura espiritual, y que el niño es reformado y regenerado si al llegar á la edad mayor, practica y realiza lo que los padrinos prometieron por él, es decir, si realiza el arrepentimiento y la fe en el Señor. Porque los padrinos prometen en primer lugar que rechazará el Diablo y sus obras, y en segundo lugar que creerá en Dios. En el Cielo todos los niños son iniciados en estos dos deberes, pero para ellos el Diablo es el Infierno y Dios es el Señor. Además el Bautismo es una señal para los ángeles de que el hombre es de la Iglesia.» Cuando hubiesen oído esto, dijeron: «Comprendemos esto.» Pero una voz se dejó oír desde el lado diciendo: «No lo comprendemos,» Y otra voz dijo: «No queremos comprenderlo» Se preguntó de dónde salieron estas voces y resultó que eran de los que se habían confirmado en las falsedades de la fe actual, quienes deseaban ser adorados como oráculos. Los ángeles dijeron: «No os extrañéis; hay muchos de esos actualmente; á nosotros, cuando los miramos desde el Cielo, parecen imágenes esculpidas, hechas con tanta arte que pueden mover los labios y sonar como un órgano, no sabiendo sin embargo si la respiración, por la cual profieren el sonido, es del Infierno ó del Cielo, porque no saben si una cosa es falsedad ó si es verdad; raciocinan y confirman, sin saber por qué el asunto ha de ser así y no de otra manera; mas sabed que la ingenuidad humana puede confirmar todo lo que quiera hasta que aparezca como verdad, aunque sea falsedad. Esto pueden hacer los herejes y los impíos, y hasta los ateos pueden probar, que no hay Dios, sino sólo Naturaleza.» Luego la reunión de Ingleses, deseando ardientemente ser sabios, dijeron á los ángeles: «Hay tanta diversidad de opinión acerca de la Santa Cena: decidnos la verdad.» Y respondieron los ángeles: «La verdad es, que por medio de este Sacramento, sumamente santo, el hombre que mira al Señor y se arrepiente, entra en conjunción con el Señor y es introducido en el Cielo.» Dijeron algunos de la reunión: «Esto es un misterio.» Los ángeles respondieron: «Es un misterio; sin embargo, de tal carácter, que puede comprenderse. El pan y el vino no realizan este efecto; no sale de ellos cosa alguna santa; mas el pan material corresponde al pan espiritual, y el vino material igualmente al vino espiritual; y pan espiritual es lo santo del amor, y vino espiritual es lo santo de la fe; ambos proceden del Señor y ambos son el Señor; de ahí resulta conjunción del Señor con el hombre y del hombre con el Señor, no con el pan y el vino, sino con el amor y la fe del hombre arrepentido, y la conjunción con el Señor es introducción en el Cielo.» Luego, cuando los ángeles les hubieran enseñado algo acerca de las correspondencias, dijeron los de la reunión: «Ahora por primera vez comprendemos esto también.» Y al decir esto, he aquí, una llama descendió del Cielo y les iluminó, coasociándolos con los ángeles y se amaban mutuamente.

431. RECUERDO II. Todos los que son preparados para el Cielo, cuya preparación se verifica en el mundo de los espíritus, que es un lugar intermedio entre el Cielo y el Infierno, desean el Cielo con anhelo, cuando el tiempo se ha cumplido. Entonces su vista se abre y ven un camino, que conduce á una sociedad del Cielo; entran en este camino y suben por él. En su ascenso encuentran una puerta y junto á ella un guardián; éste abre la puerta y entran. Entonces les recibe un examinador, quien, de parte del presidente, les dice de ir por el interior y mirar si encuentran allí casa, que reconozcan por suya, porque hay una casa nueva por cada nuevo espíritu. Si la encuentra da aviso y se queda allí, pero si no la encuentra vuelve y dice que no ha encontrado. Entonces son examinados por un sabio allí para ver si la luz que hay en ellos es similar á la de la sociedad, y especialmente si su calor es similar, porque la luz del Cielo es en su esencia la Divina Verdad y el calor del Cielo es en su esencia el Divino Bien, ambos procedentes del Señor, como Sol allí.'Si se encuentra en ellos una luz y un calor diferentes de los de la sociedad, es decir, una verdad y un bien diferentes, no son recibidos. Se retiran por lo tanto y pasan por caminos, que se abren para ellos entre las sociedades del Cielo, hasta qué encuentren una sociedad completamente similar á sus inclinaciones. Allí encuentran su lugar y permanecen para siempre, porque allí se hallan como entre los suyos, como entre parientes y amigos á quienes aman de corazón por hallarse en las mismas inclinaciones, y allí se hallan en una esfera favorable á su vida, alegrándose su mente por la paz del alma; porque en el calor y la luz del Cielo hay una dicha inefable que se comunica á todos allí. Así sucede con los que son hechos ángeles. Mas también los que se hallan en el mal y la falsedad pueden subir al Cielo con permiso; sin embargo, apenas entran allí empiezan á respirar con dificultad, y en seguida se anubla su vista, su entendimiento se ofusca, cesan de pensar, un aturdimiento les sobrecoge y se quedan como petrificados; luego su corazón empieza á latir con violencia, su pecho se encoge, su mente siente una ansiedad creciente y el tormento aumenta; en este estado se retuercen como serpientes, colocadas cerca del fuego; por lo cual se apartan de allí rodando y se precipitan por un camino abrupto, que entonces se abre para ellos, y no paran hasta que se encuentren en el Infierno entre los suyos; allí respiran de nuevo y su corazón vuelve á latir con libertad. Después de semejante experiencia odian al Cielo, rechazan la verdad y blasfeman al Señor en su corazón, creyendo que la pena y el tormento que experimentaron, mientras estaban en el cielo, venían de El. Por estas pocas cosas se puede ver, qué suerte espera á los que tratan con ligereza á las verdades de la fe, cuyas verdades sin embargo son la luz en la cual se hallan los ángeles del Cielo; y qué suerte espera á los que tratan con ligereza á los bienes del amor y de la caridad, cuyos bienes sin embargo constituyen el calor de vida, en el cual se hallan los ángeles del Cielo. Por estas cosas es también evidente que se hallan en un grande error los que creen que todos pueden gozar de la bienaventuranza celestial, con tal que sean admitidos en el Cielo; porque creen que la admisión en el Cielo es arbitraria y de inmediata misericordia, como el ser admitido á una fiesta de bodas en el mundo, cuya admisión también introduce en el gozo y alegría que allí reinan. Pero hay que saber que en el mundo espiritual existe comunicación permanente de las inclinaciones del amor y de los pensamientos que de ellas nacen, porque el hombre es entonces un espíritu, y la vida del espíritu consiste en las inclinaciones de su voluntad y sus correspondientes pensamientos. Las inclinaciones homogéneas unen y las heterogéneas separan, por lo cual la heterogeneidad tormenta á un demonio en el Cielo y á un ángel en el infierno. Por esta razón son separados y arreglados estrictamente con arreglo á las diversidades, variedades y diferencias de las inclinaciones que son del amor.

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