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Para difundir las enseñanzas de Emanuel Swedenborg en el mundo hispanohablante.

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CAPÍTULO SEGUNDO

El Señor, el Redentor

 66. Por el Señor, el Redentor, entendemos Jehová en Su Humanidad, porque fue Jehová Mismo quien descendió y asumió Naturaleza Humana con el fin de realizar la Redención, lo cual será demostrado en lo que sigue. La razón por la cual le llamamos el Señor y no Jehová, es que el Jehová del Antiguo Testamento es llamado Señor en el Nuevo, lo cual consta por los siguientes pasajes: En Moisés:

«Oye, Israel, Jehová, nuestro Dios, es un (solo y único) Jehová; amarás á Jehová tu Dios de todo tu corazón, de toda tu alma y con todo tu poder» (Deut. VI: 4; 5);

mientras que en Mareos se dice:

«Oye, Israel, el Señor, nuestro Dios, es un (solo y único) Señor. Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón y de toda tu alma, y de toda tu mente y de todas tus fuerzas» (XII: 29; 30).

De igual manera en Isaías:

«Barred camino á Jehová; enderezad calzada en la soledad á nuestro Dios» (Cap. XL);

pero en Lucas:

«Irás ante la faz del Señor para aparejar sus caminos» (Cap. I: 76);

y en otros lugares.

El Señor encomendó á sus discípulos el llamarle Señor, y así le llaman los apóstoles en sus epístolas, y más tarde le llamaba así la Iglesia apostólica, según se ve por el credo, llamado el «Credo Apostólico». La razón era, que los Judíos no se atrevían á mencionar el nombre de Jehová á causa de su santidad; y además, por Jehová se entiende el ESSE Divino, que es desde eternidad, y la Humanidad que El adoptó en el tiempo, no era este ESSE. Lo que es el Divino ESSE, ó sea Jehová, queda explicado en el capítulo anterior. Por el Señor, aquí y en lo que sigue, entendemos pues Jehová en Su Humanidad. El conocimiento del Señor es el mayor y el más excelente entre los conocimientos de la iglesia, y hasta entre los del cielo; por lo cual será tratado detalladamente y por orden procedente en los nueve artículos que siguen, á fin de que resulte en lo posible claro y comprensible para el humano entendimiento:

I.          Jehová, el Creador del Universo, descendió y asumió Naturaleza Humana, á fin de redimir y salvar á los hombres.

II.         Descendió en su cualidad de la Divina Verdad, que es el Verbo, y sin embargo no separó el Divino Bien.

III.       Asumió la Naturaleza Humana, con arreglo á Su Divino Orden.

IV.       Su Naturaleza Humana, por conducto de la cual se envió á Sí Mismo al mundo, es lo que se llama el Hijo de Dios.

V.        Mediante actos de Redención se hizo el Señor la Justicia misma.

VI.       Mediante los mismos actos se unió al Padre y el Padre á El, igualmente con arreglo al Divino Orden.

VII.      Así Dios se hizo Hombre y el Hombre fué hecho Dios en una misma Persona.

VIII.     El progreso hacia la unión era el estado de su exinanición (agotamiento, extenuación); y la unión misma es el estado de Su Glorificación.

IX.       Ahora ninguno de entre los cristianos va al cielo, á menos de que crea en el Señor Dios, el Salvador, y se dirija á El Solo.

Estos artículos serán explicados uno por uno.

 

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