III
Dios asumió Naturaleza Humana con arreglo á Su Divino Orden.
74. En el artículo que trata de la Divina
Omnipotencia y Omnisciencia, quedó demostrado, que Dios al crear el
mundo introdujo el Orden en el Universo y en cada mínimo detalle del
mismo y que por esta razón la Omnipotencia de Dios, en el Universo y
en todo detalle del mismo, procede y obra según y conforme las leyes
de Su Divino Orden, acerca de cuyas leyes también hemos tratado en
un artículo precedente. Ahora bien: puesto que Dios descendió, y
puesto que Dios es el Orden mismo, lo cual también quedó demostrado
en su artículo, pudo hacerse real y efectivamente Hombre, pero por
el proceso ordenado de ser concebido, llevado en útero, parido y
educado; de ganar sucesivamente conocimientos y por ellos ser
introducido en inteligencia y sabiduría. Por esta razón era en
cuanto á lo Humano niño como otros niños, párvulo como otros
párvulos, etc., con la única diferencia de que progresaba más
rápidamente y cumplió el progreso más llenamente y con más
perfección que otros. Que de esta manera progresaba con arreglo al
Orden consta por estas palabras en Lucas:
«Y
el niño Jesús fortalecíase en el espíritu y crecía en sabiduría y en
edad y en gracia para con Dios y los hombres» (II: 40; 52).
Que
este progreso se realizaba en él con más prontitud, plenitud y
perfección que en otros, consta por lo que se dice de El en el mismo
evangelista; como por ejemplo: que cuando era un párvulo de doce
años estaba en el templo sentado en medio de los doctores y enseñaba
y todos los que le oían se pasmaban de su entendimiento y respuestas
(II: 46; 4); igualmente en el Cap. IV: 16; 22; 32. Pasó por este
proceso ordenado, porque el Divino Orden exige, que el hombre se
prepare para la recepción de Dios, y conforme va preparándose y
disponiéndose entra Dios en él como en Su habitación y casa. Esta
preparación se hace mediante conocimientos referentes á Dios y á las
cosas espirituales, que son de la Iglesia, por consiguiente por
medio de la inteligencia y sabiduría, porque es una ley del Orden
que en la medida en que el hombre se acerca y se aproxima á Dios, en
esta medida se acerca y se aproxima Dios al hombre. El hombre debe
acercarse á Dios como si lo hiciere por su propia fuerza y virtud y
por así decir salir al encuentro de Dios, mientras que Dios sale al
encuentro del hombre y se une con él en el medio. Que el Señor
procedió conforme este Orden hasta unirse completamente con Su
Padre, será demostrado más claramente en lo que sigue.
75. Los hombres que piensan que la Divina Omnipotencia no opera con
arreglo al orden, sino de una manera absoluta é incondicional,
pueden imaginar y creer muchos disparates y hacerse muchas preguntas
vanas, como por ejemplo, por qué Dios no asumió Humanidad de una
manera directa sin tal procedimiento; por qué no se crió ó compuso
un cuerpo natural de los elementos naturales, exhibiéndose así de
una vez como el Dios-Hombre delante del pueblo judío y delante de
todos los pueblos de la tierra, ó si prefería dejarse nacer mediante
una mujer, por qué no se elevó á la madurez directamente después del
nacimiento, hablando desde luego por Su Divina Sabiduría. Tales
cosas pueden pensar y preguntar los que piensan de la Divina
Omnipotencia sin el Orden, y pueden llenar la Iglesia de absurdos y
disparates, tales como pretender enseñar, que un Dios nació de Dios
desde eternidad y que de estos dos pudo nacer un tercero. Que Dios
pudo enojarse con los hombres y entregarles á la destrucción,
dejándose luego reconciliar por la intercesión de Su Hijo y por el
recuerdo de su sufrimiento en la cruz, y que puede introducir la
justicia de Su Hijo en el corazón del hombre, de la misma manera que
se puede introducir en su boca pan del panadero; que puede, como por
medio de una bula papal, perdonar pecados á cualquiera y justificar
la persona más impía, convirtiendo un hombre demonio en un hombre
ángel, sin que el hombre haga más que una piedra, permaneciendo
inactivo como una estatua ó un ídolo. Los hombres que piensan así
pueden, en cuanto á las cosas espirituales referentes al cielo y á
la iglesia, alejarse de la Divina Verdad como un hombre ciego en un
bosque que ora cae sobre una piedra, ora da con la cabeza contra un
árbol, ora enreda su cabello entre las ramas. Los milagros Divinos
fueron asimismo hechos en conformidad y con arreglo al Orden, pero
al Orden del influjo del mundo espiritual en el mundo natural,
acerca de cuyo Orden nadie ha sabido cosa alguna hasta ahora, porque
nadie ha tenido conocimiento del mundo espiritual. Lo que es este
Orden, se manifestará en su tiempo, cuando trataremos de Milagros
Divinos y milagros mágicos.
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