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IV

La Redención fue una obra puramente Divina.

100. Esto puede comprender y reconocer el que sabe lo que son los infiernos, y que ha visto con qué poder el Señor derribó y dispersó á los infiernos, y cómo luego reducía al Orden todas las cosas en los cielos y en los infiernos, lo cual, me ha sido concedido ver. Los infiernos consisten de un sinnúmero de espíritus malos, siendo así que consisten de todos los que desde la creación del mundo se apartaron de Dios en su vida terrestre, á causa de los males del vivir y las falsedades de sus creencias, y éstos adhieren unos á otros y forman un solo gigante monstruoso. Luchar contra éste, vencerlo y subyugarlo, Solo Dios lo puede por Su Omnipotencia, y con Omnipotencia Divina realizó el Señor la Redención en Su segunda Venida derribando y subyugando los infiernos, cuando se verificó el último Juicio, descripción del cual he dado en el opúsculo antes mencionado, publicado en Londres en el año 1758. El restablecimiento del Orden en todas las cosas en el cielo y en el infierno, que luego empezó y que todavía continúa, puedo observar todos los días y ver cómo en ello obra la Divina Omnipotencia, como silo tuviere delante de mis ojos. Esta última Obra pertenece propiamente á la Redención, mientras que la lucha contra los infiernos y la subyugación de ellos pertenecen propiamente al último Juicio. La subyugación de los infiernos por el Señor fue también representada y significada por el Señor calmando la tempestad, diciendo: Calla; enmudece! (Lucas VIII: 23; 24. Marcos IV: 38; 39). El Señor lucha también actualmente contra los infiernos en todo hombre que es regenerado, porque á todos estos asaltan los infiernos con furia diabólica, y si no fuera porque el Señor los resistiese y subyugase, cedería el hombre y sería destruido por ellos

 

El siguiente capítulo [V. Esta Redención no hubiera podido ser efectuada sino por Dios, hecho Hombre. (N. 101.)...]