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V
Esta Redención no hubiera podido ser efectuada más que por Dios hecho hombre.

101. Dios no podía efectuar la Redención, sino por medio de Su Naturaleza Humana, porque para luchar contra los infiernos, vencerlos y subyugarlos, era preciso abrirles paso y acceso á Sí Mismo, para que pudieran acercarse y atacarle, sin que la proximidad y el contacto de Su Divina Naturaleza les consumiese y disolviese en el acto, como el fuego la paja que cae en él. Porque á Dios, tal como es en Sí Mismo, nadie puede ver y vivir. No lo pudo Moisés; mucho menos lo hubieran podido los infiernos, donde todos se bailan en el mal y en la falsedad en el más alto grado. Únicamente ocultando Su Naturaleza Divina bajo la Naturaleza Huma-na que adoptó en la encarnación, podía Dios acercarse á los infiernos sin deshacerlos, y darles acceso á Sí Mismo; por-que en esta Naturaleza Humana, en la cual por herencia de la madre estaban todas las flaquezas de la raza humana caí-da y todas las propensidades al pecado, podían influir los infiernos y asaltar al Señor con toda su furia, astucia y traición. En esa Naturaleza Humana se verificó el combate; era el único campo de batalla en que los enemigos del Señor hubieran podido meterse frente á frente con El; y allí fue-ron vencidos y subyugados. Esta es la razón por la cual Dios no hubiera podido efectuar la Redención sin dejarse nacer en la carne, y por consiguiente la razón por la cual no hubiera podido ser salvo hombre alguno, si Jehová Dios no hubiera descendido y adoptado Naturaleza Humana.

El siguiente capítulo [VI. El sufrimiento en la Cruz fue la última tentación que sostuvo el Señor en Su cualidad de el mayor Profeta, y fue el medio de) a Glorificación de Su Naturaleza Humana, es decir, de Su unión con lo Divino del Padre; mas no era la Redención. (N. 102-106.)...]